lunes, 16 de mayo de 2016

Excursión a Valdemossa-La Granja

   Muy de mañana ya están preparados los autocares para llevarnos a la excursión. Por la Sierra de la Tramontana nos dirigimos rumbo al Monasterio de Miramar. El lugar es precioso.
En 1229 Jaime I, ayudado por nobles catalanes, conquista a los moros la isla de Mallorca. Como es costumbre estas ayudas tienen una recompensa por parte del rey. Así se distribuyen los distintos territorios insulares correspondiendo éste de Miramar a la familia de Ramón LLull. El Beato estaba casado pero, después de unas visiones que tuvo,cambió su vida y siguió la vocación mística y misionera. Era una persona muy culta y, a instancias suyas, el rey mallorquín Jaime II, funda en el lugar un monasterio con el fin de acoger y preparar a los monjes que irían a evangelizar a tierras de musulmanes. Para ello debían conocer el árabe y otras lenguas orientales.Ramón escribió sus libros en catalán.

    El archiduque de Austria, Luis Salvador,compró la finca en 1872. Este personaje era una persona muy culta, viajero apasionado, se enamoró de Mallorca y dejó su huella en muchos lugares de la isla. Escribió muchos libros sobre costumbres, flora, fauna... Le atraía, sobre todo, la naturaleza. Construyó una casa en estilo siciliano y promocionó el cultivo de la vid.Tenía un secretario,al que estimaba especialmente, que murió muy joven.En una de las estancias de la casa mandó consrruir un cenotafio con la escultura de Vratislav Vyborny, que así se llamaba su sirviente. Todo el monumento es de mármol de Carrara.
Empieza la visita por el antiguo molino de aceite y se pasa al jardín donde existen estatuas y fuentes además de unos arcos, pertenecientes al monasterio de Santa Magdalida de Palma y que el archiduque trasladó allí. En el jardín se encuentran algunas columnas del monasterio de  Ramón Llull..La fachada está pintada con dibujos moriscos. En el interior se conservan las baldosas originales, muy desgastadas. Todo está relacionado con la vida y obra de Ramón Llull y de Luis Salvador y podemos ver mapas, libros, grabados, cerámica, instrumentos naúticos, etc. También hay recuerdos de la emperatriz Sissí pues  estuvo en varias ocasiones, al ser prima del archiduque y, como él, almas libres, amantes de la naturaleza, había entre ellos una gran empatía.
Al morir Luis Salvador dejó la finca como herencia a su secretario mallorquín Antoni Vives.y las tierras de S`taca a su amante Catalina Hamar. Estas posesiones han sido compradas por el actor Michael Duglas, donde cultiva el vino malvasía.
Detrás de la casa hay un mirador con unas vistas impresionantes.

   De Miramar pasamos a visitar la Cartuja de Valdemossa. Debe sus orígenes a un palacio mandado construir por Jaime II para su hijo Sancho, que padecía de asma, y se creyó que la montaña le sentaría bien.En 1399 se cedió a los cartujos que permanecieron aquí hasta su exclaustración en 1835, tras la Desamortización de Mendizábal. Entonces se vendió por partes y pasó a manos privadas. Hoy sólo es bien público la iglesia y la sacristía. Por aquí han pasado muchos personajes ilustres como Jovellanos, Rubén Darío, Sorolla, Unamuno, Azorín... Pero se recuerda especialmente la estancia de Federico Chopin y su amante, la escritota George Sand, con sus hijos, el invierno de 1838-1839. Alquilaron la celda 4. Allí compuso el músico varias obras y su amante escribió Un invierno en Mallorca,

    La iglesia actual es un edificio neoclásico con planta de cruz latina, bóveda de cañón y cúpula sobre el crucero. Está decorada con frescos de Manuel Bayeu, cuñado de Goya. Son de destacar unas magníficas copias de esculturas de San Bruno y de San Juan Bautista. Hay un bonito retablo con la imagen de la santa valdemossana Catalina Thomás. En el presbiterio vemos una silla abacial y un atril. En el coro es notable la sillería.

    Pasamos a visitar la antigua botica de los monjes con todo lo necesario para preparar las fórmulas: balanzas, morteros, alambiques, probetas, retortas, etc amén de una colección de botes de cerámica con los nombres de los preparados, así como también frascos para guardar píldoras, jarabes, y otros brebajes con los cuales curaban sus dolencias. Después de la Desamortización continuó la botica para el pueblo, atendida por monjes, sin hábito. Podemos ver en una de las paredes un cuadro con los santos Cosme y Damián, médicos, como se sabe.

    En la celda del prior entramos por una capilla. Allí está la biblioteca, lugar de reunión de los cartujos, cuando una vez a la semana su regla les permitía hablar. En esta celda se encuentran los tesoros de la Cartuja con sus libros, algunos incunables, y documentos de la Orden. También hay piezas de gran valor como un tríptico de estilo flamenco y otro de marfil, además de cuadros de valor. Hay una colección de cerámica árabe de reflejos metálicos. En la celda- dormitorio podemos ver el torno por donde se le suministraba a cada monje su parca comida y la ración de pan que pedía. También hay un curioso reloj y un calendario con los horarios de los cartujos.

    La celda que habitaron Chopin y George Sand contiene muchos recuerdos de la pareja, así como dibujos del hijo de la escritora, el piano del músico, adquirido en 1898. Muchos de estos documentos han sido cedidos por la nieta de la escritora para el museo. Todos los años se realiza el Festival Internacional de Valdemossa y a él acuden prestigiosa figuras de la música. En la actualidad la antigua iglesia se ha convertido en sala de conciertos.

   La imprenta Guasp fue la primera imprenta mallorquina. Fue fundada en 1576 por Gabriel Guasp y ha estado funcionando , ligada a la familia hasta 1950 en que las innovaciones técnicas la dejaron obsoleta. Forma parte del museo municipal.

    El palacio del rey Sancho se cree que se construyó sobre otro alcázar del valí Mussa y de ahí viene el nombre de Valdemossa. Al anexionarse Mallorca al reino de Aragón, Martín el Humano lo cede con las posesiones a los cartujos que habitaron el Palacio desde 1399. En el siglo XVIII se amplía la Cartuja, construyéndose la iglesia y otras dependencias. En el claustro se abren capillas para celebrar los monjes. En la torre estuvo recluido Jovellanos durante un año hasta que fue confinado en el castillo de Bellver.
Se entra al Palacio por la puerta del Ave María a un jardincito. En el interior una hermosa escalera y artesonados.El claustro es renacentista y la torre de Hostes, con matacanes y saeteras es una torre defensiva.

    Llegada la hora de comer partimos hacia la Granja de Esporles. donde nos sirvieron platos típicos de la isla y después de reponer fuerzas nos quedaba la visita al complejo.
Gracias al manantial que brota en sus terrenos la granja de Esporles ha sido siempre un lugar privilegiado, conocido ya desde la época de los romanos. Los árabes tenían aquí una alquería en la que se aprovechaba la fuerza del agua para mover molinos .Después de la conquista de Mallorca el conde Nuño Sanz se estableció en ella pero poco más tarde fue cedida a la Orden del Císter. Los monjes edificaron un convento pero después la dedicaron a las labores de cultivo y de ella se abastecían para sus necesidades. Después pasó a manos privadas. En la actualidad pertenece a la familia Seguí. Es una mezcla de estilo señorial y rústico puesto que se utilizaba como residencia de la familia pero también como una explotación agrícola, llegando a albergar más de cien oficios.
 

    En el exterior destacan las cascadas naturales que forman estanques y suministran electricidad a la finca.Además de los jardines de inspiración renacentista encontramos animales autóctonos como cabras, cerdos, aves de corral, ocas, pájaros, todo al aire libre, en un paisaje idílico de la Sierra de Tramontana.

    En el interior es la historia viva de la isla. Oficios desde el siglo X hasta el XVII. Un recorrido por el interior de la mansión nos permite descubrir la vida en una granja agrícola y mansión señorial  hace 400 años.Los oficios tradicionales están representados tales como: tintoreros, tejedores, cardadores, vidrieros, perfumistas, molinos de grano, de aceite, prensas de uva, fabricación del papel, oficios como el de médico, etc. También hay salas destinadas a las actividades diarias: cocina, comedor,dormitorios, cuartos de niños, de jugar, salas de ocio, de tertulias. En los sótanos vemos salas de tortura, de la Inquisición, salas de guardia, de interrogatorios.

    Son innumerables los objetos allí expuestos, destacando las colecciones de cerámica y de cobre en los utensilios de cocina.

   La visita resultó muy entretenida y didáctica aunque el cansancio del día se hizo notar en los excursionistas que con mucho gusto emprendimos el regreso en el autocar que nos dejó a la puerta del hotel. A descansar, porque al día siguiente nos esperaba otra salida por la isla.  .

viernes, 13 de mayo de 2016

Alquézar

    La Asociación de Vecinos ha tenido la feliz idea de organizar una excursión para visitar Barbastro y Alquézar.
   
    Salimos temprano de Zaragoza, amenazando lluvia, pero aunque estuvo todo el día el cielo muy nublado tuvimos la suerte de no mojarnos.

    Llegados a la capital de la comarca nos dirigimos primeramente a visitar la catedral. Una guía nos explicó, amablemente, todo cuanto de interés tiene el monumento. Pudimos admirar la obra de Damián Forment, escultor que los zaragozanos conocen ampliamente. También nos informó de los terribles daños que la Seo sufrió durante la Guerra Civil en sus objetos artísticos. Muchas de las esculturas que hoy se muestran son copias de las originales. Admiramos también sus bóvedas góticas y las portadas de capillas barrocas.

    Después de la visita catedralicia nos dejaron tiempo libre que, algunos aprovechamos para hacer una visita al Museo Diocesano. Muy interesante, esta exposición recoge muchas obras de arte de pequeñas iglesias de pueblos, algunos desaparecidos: retablos, esculturas, vasos sagrados, ornamentos religiosos, etc. Todo muy asequible, en un edificio moderno, con sala de proyecciones y conferencias.

    A callejear por las vías barbastrinas y admirar las casas-palacio de las antiguas familias de la ciudad como los Argensola o la casa donde nació el fundador del Opus Dei, sus plazas con sus mercados, los puentes sobre el río Vero, las fuentes etc...También hicimos una corta visita al convento de San Francisco. Como se acercaba la hora de la comida, todos al autobús que nos conduciría al restaurante en el que cargamos las pilas para la visita de Alquézar.

    Alquézar es un pueblo aragonés de la comarca del Somontano de Barbastro, a 51 kms de Huesca, en plena sierra de Guara. Está situado en la margen derecha del río Vero, que forma a su paso por la localidad un profundo cañón, bordeado de peñas que presentan muchos abrigos. No lejos está la cueva del Trucho, con pinturas rupestres más antiguas que las de Altamira.En la zona abundan los abrigos con pinturas de todos los estilos: esquemáticas, levantinas y realistas. Por eso toda la zona se presta para realizar los deportes de montaña: espeleología, barranquismo, escalada...
La economía del pueblo ha sido tradicionalmente la ganadería y los cultivos de secano como olivos, viñas y almendros, junto con algunas huertas, todo en bancales, herencia de los árabes. Hoy han cambiado las cosas y sus principales ingresos vienen del turismo. Por doquier vemos restaurantes, casas de Turismo Rural,, tiendas de productos típicos de la zona, souvenirs, en fin, todo lo que apetece el viajero que se acerca por estos contornos.
El barranquismo es una actividad que atrae a muchos aficionados.. Hay rutas perfectamente señaladas como la Ruta de las Pasarelas y Fuentebaños, la Ruta de Basacols, Quizáns y Chimiachas y la Ruta Circular que va de Alquézar y Asque.

    La villa de Alquézar está situada en lo alto de un montículo donde los moros construyeron en el siglo IX el castillo de Al-Qasar, con el fin de defender Barbastro, la plaza fuerte de la comarca, de las presiones de los reinos cristianos que iban ensanchando sus dominios. Fue conquitada a los moros por el rey aragonés Sancho Ramírez, en 1067, que concedió al abad de Fanlo las localidades de Beranuy y Santa María de Sabiñánigo para que construyera una torre en Alquézar.Sancho Ramírez, dada la importancia de la plaza le concedió fueros y privilegios. Lo mismo Alfonso el Batallador. Fue una villa de realengo. Jaime I cedió la iglesia de Alquézar al Obispo de Tortosa, concediéndole privilegio de ferias y mercados. Durante la Edad Media el castillo y la población van pasando de mano en mano.
En 1966 el Castillo Colegiata es declarado Monumento Artístico Nacional y en 1982 el Casco urbano fue declarado Conjunto Histórico Artístico.

    El pueblo fue formándose, fuera de la muralla del castillo y a su amparo, formando un semicírculo alrededor de la peña. Forma un conjunto medieval muy bien conservado. Por una puerta de la muralla, que presenta dos arcos, el exterior de medio punto y el interior de arco apuntado, lo que nos revela que fueron construidos en distintas épocas, se accede al interior del poblado. Nos adentramos por calles y callizos que sirven de paso de una calle a otra, facilitando a sus moradores la circulación por el interior de la villa. Todas las casas son de piedra con sus portalones en arco de medio punto, algunas con escudos nobiliarios.

    Subimos hasta la Colegiata de Santa María la Mayor. Tiene como origen el castillo construido por Jalaf ibn Rasid. En un principio se conserva con fines defensivos pero después de ser conquistadas Barbastro y Huesca , deja de tener importancia militar y se transforma en una institución religiosa, convirtiéndose en una Colegiata, regida por monjes agustinos. Actualmente del castillo sólo se conserva un torreón.

    Se construye una Colegiata románica en el siglo XI, con un claustro que se completa después pero imitando el estilo románico en los arcos.Este claustro tiene una forma trapezoidal, irregular, por exigencias del terreno. Presenta columnas pareadas y arcos de medio punto, con dovelas, sin clave.. Está cubierto de unas bóvedas muy simples.La parte románica presenta unos capiteles historiados, labrados en piedra. de gran calidad. En ellos se narra la creación y pecado de Adán y Eva, la historia de Caín y Abel, el sacrificio de Isaac... con la ingenuidad del románico, verdadero Catecismo para los hombres de su tiempo que no sabían leer las Escrituras.Pero la joya de estos capiteles es la curiosa representación de la Trinidad con figura humana y tres cabezas, enmarcado en pintura roja. Es una rareza esta forma de representación.
Las paredes del claustro están pintadas con escenas de la vida de Jesús, algunas muy deterioradas y otras repintadas en distintas épocas. Estos frescos son de los siglos XVI al XVIII.
En la primera mitad del siglo XVI se construyó la colegiata que vemos actualmente.. Es obra de Juan de Segura, el mismo arquitecto de la catedral de Barbastro. Se van añadiendo capillas y el retablo del  altar mayor, de madera dorada y policromada, de transición del renacimiento al barroco. En el interior de la iglesia podemos admirar un Cristo, una auténtica joya del románico, talla de madera, con los cuatro clavos. Destaca su sobriedad en una capilla barroca, excesivamente recargada. La sillería del coro es notable así como el órgano.

    Bajando al pueblo aún tuvimos tiempo de visitar un curioso museo etnológico, situado en una casa particular, habiendo habilitado la planta baja y sótanos a dicho fin. Como en todos estos museos vimos los aperos de labranza y otros oficios que ya pasaron a ser historia. Al excavar descubrieron un molino de aceite de la época medieval y los aljibes para recoger el agua.

    Después de todos los trajines del día, cansados, sobre todo por la subida a la Colegiata, el autocar nos recogió, volviendo felices y contentos de haber pasado un día de sana convivencia y animados a repetir la faena cualquier otro día.

martes, 29 de marzo de 2016

La Plaza de Toros de Zaragoza

    Dentro del programa de visitas programadas para los alumnos de la  Universidad de la Experiencia de Zaragoza, hemos visitado nuestro coso taurino, llamado también Plaza de la Misericordia.

    Veamos un poco de su historia. Fue fundada por el ilustre canónigo Don Ramón Pignatelli, que ya antes había fundado el Hospital y Casa de la Misericordia de la ciudad, lugar donde se acogía no sólo a huérfanos y expósitos si no también a enfermos y gentes necesitadas de atención social, y que no tenían cabida en otros centros, sector muy numeroso en aquellos tiempos en que las desigualdades económicas eran abrumadoras. Para sostener esta institución se necesitaban muchos recursos económicos y, la generosidad de las gentes no llegaba a cubrir los gastos. Por eso el sabio canónigo, aprovechando el auge de la afición taurina  del momento, decidió que se podría aprovechar esta coyuntura para generar recursos que repercutieran en esta obra benéfica.

    Antes de la construcción del coso taurino se celebraban corridas en alguna plaza de la ciudad y en las Eras del Toro, fuera de los límites del caserío. Pero no eran plazas estables, de madera, se montaban  cuando se iba a celebrar una corrida y después se desmontaban hasta la próxima actuación. Pero en 1764 se construyó la primera plaza estable, de fábrica. No fue tarea fácil, se necesitaban muchos recursos y no había. Por fin el Gremio de carpinteros se hizo cargo de las obras y el día 8 de octubre de 1764 tuvo lugar la primera corrida aunque la plaza estaba sin rematar y, la inauguración tuvo lugar al año siguiente. Con los beneficios había que ir pagando las obras hasta que se saldó la deuda. Así, de esta forma, se pudo atender a la manutención y formación de los huérfanos y expósitos de la ciudad y provincia.

    En el año 1918 se llevó a cabo una reforma a fondo que le dio el aspecto que ahora tiene, debida a los arquitectos Miguel Ángel Navarro y Manuel Martínez de Ubago. Se aumentó el aforo de 8.000 a 14.000 localidades. En 1989, dada la climatología de Aragón, sobre todo por su cierzo, tan molesto para la lidia, se tomó la determinación de cubrirla, pudiéndose utilizar también para otros eventos. En 2014, con motivo del 250 Aniversario, se emprendieron algunas obras que supusieron pequeños cambios que afectaron, sobre todo, a la decoración, añadiendo unos murales de cerámica en los laterales de la salida de la Puerta Grande, en los que están representados aspectos de la lidia: toro y torero con sus respectivas sombras . Además hay diversas frases sobre el toreo, de poetas como García Lorca, Gerardo Diego, Vicente Aleixandre, etc.Encima del arco hay una escultura sedente de Goya dibujando motivos taurinos, homenaje al pintor aragonés, tan aficionado a la Fiesta Nacional.

    Es un edificio neomudéjar, en ladrillo caravista, en dos colores. El edificio se sustenta por pilares, formando arcadas de medio punto, excepto un trozo que se remata con un voladizo en hormigón, debido ésto a que pasaba el tranvía por el costado y no pudo completarse el círculo con los arcos y su andador. Los cimientos son de hormigón, restaurado por la Escuela Taller, seguido de una franja de mampostería (guijarros y argamasa) y piedra arenisca en las gradas.

    En el interior pudimos ver la sala de toreros, con arcos de ladrillo y zócalo con azulejos de cerámica de Muel. La Capilla es pequeña, muy recogida, invita a la oración. En el centro hay una imagen de la Virgen del Pilar y a la izquierda, Cristo Crucificado. Hay también un cuadro con la cara del Señor coronado de espinas. En la izquierda, arcos de ladrillo sobre un muro más elevado. En el andador interior se encuentran diversas dependencias para los Veterinarios, Mayorales, Empresa, Bar, Enfermería. Esta última no pudimos visitarla por razones de asepsia. Cuesta mucho esterilizar el local por lo que no se permite la entrada. El encargado que nos guiaba en la visita nos informó que tiene quirófanos modernos y cuenta con todo el material necesario para asistir las urgencias que, de hecho, se dan con mucha frecuencia en estos espectáculos.

    Bajo los tendidos, todo alrededor de la plaza, existe un pasillo de techos bajos, especie de túnel, con arcos de medio punto en ladrillo, que van formando unas salas en las que se ha ubicado el Centro de Interpretación de la Tauromaquia. En estas salas se explica la historia del toro desde el Paleolítico con sus mitos y leyendas, arte rupestre...Pudimos ver el "roscadero" que es una especie de cesto para probar la bravura del toro.  Nos explicaron en qué consiste el encaste del toro, la cornamenta... Allí están expuestos los trajes de los alguacilillos, todo tiene su ritual en el toreo..

    En otra sala vimos fotografías del toreo a caballo y toreo a pie. Hay fotografías de toreros e imágenes de San Jorge y una de alabastro policromado de la Virgen del Pilar, del siglo XVIII en la que se pueden desmontar las piezas. La corona se añadió en el siglo XX.

    Pasamos por el antiguo patio de cuadrillas. Nos explicaron que fue el rey Carlos II quien estableció un salario para los toreros. El toreo de Navarra y Aragón se extendió al resto de la península pero fue Andalucía quien creó el arte del vestuario y el ritual.

    Hay otra sala dedicada a los toreros aragoneses con fotografías, trofeos, bronces con cabeza de toro. Hay objetos curiosos como un necéser del Gitanillo de Ricla en el que debían llevar todos los útiles de afeitar e higiene ya que tenían que pasar muchos días fuera de casa y las pensiones no eran como los modernos hoteles de hoy. También hay una maleta y fundas de estoque, puntilla, descabello, trajes de lidia con taleguilla, chaquetilla, faja, medias, calzado, montera, ligas, tirantes.castañeta, junto con capotes de paseillo, de brega, muletas...También están los trajes de picador y aditamentos del caballo.Muchos toreros aragoneses han cedido alguno de sus recuerdos para que estén expuestos en este Centro  de Interpretación.

  La arena del albero procede de Alcalá de Guadaira (Sevilla). Se compacta y es difícil mantener el equilibrio con su grado de humedad ya que cuando se moja se esponja y debe permitir que se agarre  el toro para que no se caiga pero a la vez que no resbale. La barrera es muy baja disponiendo de una doble sirga como protección para el público. Nos enseñaron también los palcos de autoridades y de la Presidencia de la corrida.

    Después de algunos pases de asistentes aficionado y de la corespondiente fotografía del grupo, pasamos a visitar los corrales en los que se encierran las reses antes de la corrida. Al entrar lo primero que hacen es pasar por la báscula. Tienen que permanecer en la plaza, al menos 48 horas y, en este tiempo, pasan por dos reconocimientos del veterinario, a la llegada y al día siguiente. Se compran ocho toros  para cada corrida y la cuadrilla es quien elige los que se van a torear, atendiendo a criterios de igualdad en los lotes.Después se hace el sorteo. El orden de lidia lo deciden los matadores.
Debajo de los corrales, en un muro están los nombres y fechas de los toros indultados en unos mosaicos en los que se hace constar también la ganadería a la que pertenecen. Estos toros son destinados como sementales.

    Después del arrastre del toro, éste es cargado en un polipastro y entra en la sala en la que es desollado y eviscerado, se hacen análisis y, si está en condiciones de ser consumida su carne, pasa a la cadena de alimentación. Normalmente ya ha quedado la compra acordada con anterioridad.

    Y con esto quedo finalizada la visita a la plaza de la Misericordia. Con ella aprendimos muchas cosas del toreo que, las personas ajenas a este mundo desconocíamos y pudimos ver dependencias del coso taurino que de otra forma nunca estarían a nuestro alcance. Nos informaron, también, que el mantenimiento es algo muy caro y que, la afición ahora no está en sus mejores momentos. También es difícil dedicarla a otros usos como ya se hizo en otras ocasiones pero hoy existen muchos centros en Zaragoza que pueden cumplir mejor esas funciones. La ausencia de calefacción la inhabilita para todos los eventos invernales y, tiene pocas aplicaciones que no sean las corridas de toros. Por eso en la última reforma se disminuyó el aforo, pasando de 14.000 localidades a poco más de 10.000.  
 

lunes, 29 de febrero de 2016

El abuelo

    Es una novela de Benito Pérez Galdós.

    Pérez Galdós es un novelista, dramaturgo, cronista y político español. Se le considera uno de los mejores representantes de la novela realista del siglo XIX, no sólo en España, si no internacionalmente.
Nace en Las Palmas de Gran Canaria en 1843 y muere en Madrid en 1920. Miembro de la Real Academia de la Lengua desde 1897, fue nominado al Premio Nobel en 1912. Aunque no le atraía la política fue diputado en varias ocasiones.
Fue el décimo hijo de un coronel y de una dama, hija de un secretario de la Inquisición. Desde pequeño, su padre le aficionó a los relatos históricos, contándole historias que él había vivido en la guerra de la Independencia. Estudió en el Instituto de La Laguna, colaborando en la prensa local con poesías y narraciones. Por apartarlo de las relaciones con una prima suya se le envió a Madrid a estudiar Derecho pero, aunque se matriculó en la Universidad, su vocación iba por otros derroteros. Conoció la Institución Libre de Enseñanza y a su fundador, Francisco Giner de los Ríos, quien le alentó para que siguiera por el camino de la Literatura. En el Ateneo, a donde acude a leer, conoció a Leopoldo Alas, con quien le unió, desde entonces, una gran amistad.
Su primera obra publicada es La Fontana de Oro, nombre de un café-tertulia madrileño, al que asistían muchos intelectuales. En 1873, comenzó a publicar Los Episodios nacionales. Son una serie de 46 relatos, en total, empezando por Trafalgar y terminando por Cánovas. Aún quedó en proyecto el de Sagasta. Están divididos en cinco series. Por estos relatos discurre toda la historia patria del siglo XIX. Alternando con los Episodios iba publicando obras de teatro y novelas. Tiene una producción muy extensa. Sus novelas más famosas son: Fortunata y Jacinta, Doña Perfecta, Marianela, Misericordia, Tristana, El amigo Manso, El abuelo....
Es un gran observador, explorador de la mente humana, con una curiosidad incansable y en un estilo directo, nos ha dejado un sin fin de personajes inolvidables.
En su escritura se apartó de la corriente romántica hacia el realismo y el naturalismo.
Se caracteriza por su dominio del lenguaje, tanto culto como callejero, a semejanza de Cervantes. Posee un gran dominio del diálogo y un cierto humor e ironía con un tratamiento coloquial del texto, recuperando recursos de la narrativa oral familiar. Se le tacha de anticlericalismo en sus obras. Galdós está en contra del clero tradicional por sus ideas avanzadas pero es una persona sincera en sus convicciones, lo que le valió la oposición y el rechazo del catolicismo tradicional en la concesión del Premio Nobel.

    El abuelo es una novela galdosiana, publicada en 1897. Es una novela dialogada, en cinco jornadas. Después la adaptó al teatro, estrenándose en Madrid, en 1904.

    Don Rodrigo de Arista y Potestad, señor de Jerusa y Polan. conde de Albrit y Grande de España, después de la muerte de su hijo, arruinado, vuelve a sus antiguos dominios, donde se encuentran sus nietas, en La Pardina, ahora en manos de unos antiguos criados. Por una carta de su hijo, sin terminar, conoce que una de las nietas es bastarda. Desde ese momento, su única obsesión es averiguar quién es de su sangre para legarle su título y repudiar a la falsa. En una entrevista con su nuera, ésta se niega a revelarle la verdad por lo que el abuelo tiene que descubrirlo a través de los rasgos del carácter. Al final, resulta que es la bastarda quien más quiere al abuelo y, renuncia a una vida fácil, al lado de la madre, por cuidar del anciano. Con lo cual todas sus teorías sobre el orgullo de casta y la honra familiar se van al traste. Se convence de que la honra no es más que un montón de basura y es el amor la verdadera familia del hombre.

    Los temas que trata son: la tradición, el honor familiar, la casta, la sangre. la búsqueda de la verdad,el amor, el odio, la traición, el egoísmo,,la vejez, el despego, la ausencia de agradecimiento,el orgullo, los malos tratos, la humillación, los nuevos ricos, las jerarquías sociales,el valor del dinero, crítica a la iglesia tc.

    Personajes::
Don Rodrigo, conde de Albrit, el abuelo, Representa la tradición.
Leonor -Nel-, una de las nietas.
Dorotea -Dolly-, otra de las nietas.
Lucrecia, madre de las niñas y nuera del conde, con un pasado oscuro.
Rafael, único hijo del conde y marido de Lucrecia. Ya ha muerto.
Don Pío Coronado, maestro de las niñas. Hombre demasiado bueno, sin carácter y al que su familia maltrata. Nadie le tiene respeto.
El Prior de Zaratán, monasterio en el cual quieren "encerrar" al anciano, los  amigos y familia.
Senén, antiguo criado de los condes de Laín. Es un tipo rastrero que sólo quiere trepar en la sociedad, chantajeando a Lucrecia, pues es el único que conoce su secreto.
Gregoria y Venancio, antiguos criados del conde, hoy dueños de La Pardina, en cuya casa se alojan el abuelo y las nietas.
Don Carmelo, cura párroco de Jerusa, amante, en extremo de los placeres de la gula.
Don Salvador, médico del pueblo. Lo mismo que el cura, debe su carrera a la generosidad del conde.
El Alcalde, dueño de una fábrica de fideos. es un nuevo rico que presume de su talante campechano y sin refinamientos.
La Alcaldesa,Vicenta, al contrario de su marido presume de aristocracia y usa un lenguaje harto pedante.
Consuelito, la chismosa del pueblo, trae y lleva las noticias de toda índole pero con la finalidad de obtener algún beneficio.
La Marqueza, una pobre mujer que vive con su familia en una casucha fuera del poblado. es una buena mujer a la que las niñas quieren sinceramente.

El lenguaje que utiliza Galdós es distinto para cada personaje. Los diálogos son fluidos. Hay un monólogo interior.
En el prólogo nos da a conocer porqué emplea esta forma de novela dialogada. Quiere que sean los mismos personajes con su forma de expresarse los que nos digan cómo son, sin necesidad de descripciones. Sólo utiliza éstas al principio de las escenas cuando introduce un nuevo personaje.
El narrador lo hace desde el presente, con alusiones al pasado de los personajes.
Como ya dijimos la obra está dividida en cinco jornadas y éstas, en escenas.
La primera jornada  corresponde a la presentación.
En la segunda empieza el nudo.
En la tercera se alcanza el punto máximo de la obra.
En la cuarte, finaliza el nudo.
La quinta representa el desenlace final y la conclusión de la misma.

    Su amargo pesimismo al contemplar la realidad española se deshace en ironía, optimismo y bondad al soñar con un futuro mejor.Crítico de la vida de los pueblos y de  las ciudades, considera la literatura como forma de adoctrinamiento. El realismo intenta reflejar los resortes psicológicos de los personajes en relación con el ambiente.

    Esta obra fue llevada al cine y el papel del abuelo, interpretado magistralmente por el ya desaparecido, Fernando Fernán Gómez, de forma que al leer la novela, dentro del cerebro era imposible no escuchar la voz del insigne actor.

viernes, 12 de febrero de 2016

Palmeras en la nieve

    Palmeras en la nieve es una novela de Luz Gavás, publicada en 2012. Después ha publicado una segunda, Regreso a la piel.
 
     La autora nace en Monzón y estudia Filología inglesa en la Universidad de Zaragoza. Es novelista, ha traducido libros y escrito artículos para periódicos y revistas. Se ha dedicado a la docencia, impartiendo clases en una escuela universitaria, Compaginando con estas tareas está la política, ya que ha sido alcaldesa de Benasque durante unos años.

    En 1953, Kilian deja su pueblo en las montañas del Pirineo oscense y, junto con su hermano Jacobo, emprende un largo viaje hasta Guinea. Para el joven, que no ha salido nunca de su entorno, supone una gran aventura.En la isla de Fernando Poo les espera Antón, su padre. Todos van a trabajar a la finca Sampaka, donde se produce el mejor cacao del mundo. El trabajo es duro y el clima muy distinto al de las montañas de su terruño. Pero logra adaptarse y aprende a querer a aquella tierra tan verde y exuberante. Aquí comprueba las diferencias culturales con la península, la mayor relajación de las costumbres , en comparación con la España del momento. Entiende la amistad, la pasión, el amor y el odio. Pero Kilian comete el "error"de enamorarse locamente de Bisila, una nativa que trabaja como enfermera en el pequeño hospital de la finca, centro que regenta un joven médico español. En 1968, al independizarse la colonia, Kilian tiene que regresar a España, pero no le permiten traer a la guineana y su familia. Tienen que despedirse pensando, lógicamente, que no volverán a verse más. Quedan sus vidas separadas por un espacio inmenso. Entre los hermanos queda un secreto que nunca revelarán. Ya en la península, rehacen sus vidas formando cada cual su propia familia.

    Junto a esta historia del pasado, tiene lugar otra en el presente. En 2003, al morir Jacobo, su hija Clarence, ordenando papeles, descubre una vieja fotografía, cortada por la mitad, y unas cartas que la intrigan. Aprovechando una especie de estudios culturales sobre el idioma en estas tierras, decide viajar a Fernando Poo, hoy Bioko, y descubrir el pasado de su familia en aquella isla. Así, desentraña el secreto tan celosamente guardado por sus mayores y conocerá a un ingeniero mestizo, hijo de uno de los dos hermanos. También conocerá a la mujer que fue el amor de su tío. Éste, padece Alzheimer y es incapaz de recordar nada del pasado.

    Es una novela realista. Refleja la vida colonial, la explotación del negro por el blanco. Aunque todos viven en la finca no disponen de las mismas condiciones en cuanto a la vivienda. Los blancos vivían en una especie de hotel y, al llegar se les asignaba un criado negro que se ocupaba de atenderlo. Los nativos ocupaban unas viviendas insalobres. Tenían escuelas donde aprendían la lengua de los colonizadores. Se les bautizaba y todos tenían un nombre español junto al que le ponía su etnia. En ciertos locales, como el Casino, se les prohibía la entrada. Los blancos podían violar a las mujeres y después nadie se responsabilizaba del fruto de estas uniones. Hay una diferencia muy marcada entre la vida de los españoles y la de los aborígenes.

    Es una novela histórica, pero no de los hechos que se narran en la Historia, sino la que escribe la gente corriente que vive los acontecimientos del día a día, sin grandes alharacas. Refleja la vida colonial de mediados del siglo XX en la Guinea española, que fue primero colonia y después se convirtió en provincia.

    Es, también, una novela exótica ya que nos traslada a unos escenarios de vegetación exuberante, lujuriosos con cascadas bellísimas dentro de la selva, con los nativos y sus trajes, sus ceremonias, bodas,.. Es el paraíso perdido de los personajes, algo que siempre añorarán.

    Es, ala vez, una novela costumbrista. Nos adentra en las costumbres de la colonia, su forma de vida, distinta de una y otra raza. Cuenta cómo se desarrollaba el trabajo en la finca y en los almacenes. Cómo se divertían cuando al terminar la semana y, cobrada la paga, se divertían en Santa Isabel.

    Hay una historia de amor difícil y trágico y aventuras con misterios y secretos familiares.

    En paralelo se desarrollarán las dos historias: pasado y actual. Clarence, buscando a un tal Fernando que parece ser la clave del misterio, conseguirá desvelar el secreto de la familia.

    Los personajes están bien construidos, son reales. Se nota el gran trabajo de investigación de la autora a través de los testimonios de su propia familia y de otros testigos, que aún quedan de los 40.000 españoles que estuvieron trabajando en la colonia.

    Personajes:
Kilian, el protagonista, es un joven responsable, honrado, con unas convicciones morales más estrictas, que, no obstante, en un momento de tensión, es capaz de azotar a un nativo.
Jacobo es distinto. No le importa herir los sentimientos de los que considera inferiores. Es lascivo y juerguista. No duda en imponerse frente a los trabajadores que están por debajo de él y en eludir responsabilidades.
Manuel, el médico, que quiere investigar las plantas del país, es un hombre recto, preocupado por su trabajo, de lo más sano de la colonia, así como Julia, su esposa, otra española cuyos padres tienen un negocio en Santa Isabel.
Bisila es una nativa, con una buena formación pero que, en algunos momentos, recurre a los tratamientos de sus ancestros. Trabaja como enfermera en el hospital.Según su tradición se casa con otro miembro de la tribu bubi, sin amor.Pronto se enamorará perdidamente de Kilian.
Antón es el padre de Jacobo y Kilian que muere y es enterrado en la tierra que ha llegado a considerar como suya. Es de carácter integro y amigo de los nativos.
Clarence es la hija de Jacobo que, movida por la curiosidad viaja hasta Guinea, en condiciones políticas poco aconsejables, para descubrir las raíces familiares en aquellas tierras.

    El estilo es cuidado.Tiene muy buenas descripciones y es de destacar el tratado de los personajes, su perfil humano.

    Está basada en hechos reales. Los personajes son reconocibles. es ficción todas las peripecias que ocurren en la novela, pero, indudablemente, pudieron ser reales. Es un tema poco tratado, del que apenas conocemos nada y su lectura nos informa  de unas  páginas de nuestra historia reciente: la colonización, la vida de los trabajadores, las relaciones entre blancos y negros y lo que ha quedado de España en la antigua colonia, la modificación de la vida de los nativos, la importancia del cacao, el rebelde resentido que no perdona a la metrópoli...

    El tema político, aunque no eludido, no ha sido tratado en profundidad. Todos sabemos la triste historia de esas dictaduras de países africanos en donde, según nos contó la autora en una charla. Enguema pagaba personalmente, en metálico, a todos los  funcionarios del país que se ponían a la cola para recibir su paga. Esto que parece anecdótico nos revela otras muchas cosas de la vida política del país.

    A pesar de ser un libro extenso se hace ameno y se lee muy bien, sintiendo que se termine. Después de haber leído la novela es forzoso ver la película y comprobar si se ha seguido el guión o no. Un profesor de cine nos habló de estos temas. Es imposible seguir el curso de la novela a rajatabla, hay cosas  que el cine no puede expresar y, por otro lado, hay que comprimir la obra para que tenga una duración razonable. Sin ser una obra maestra, la adaptación está bien.

    El director es Fernando González Molina y los intérpretes: Mario Casas, en el papel de Kilian; Berta Vázquez, como Bisila (a juicio del profesor, la mejor interpretación); Emilio Gutiérrez Caba, como Antón; Macarena García, como Julia; Adriana Ugarte, como Clarence; Alain Hernández,  en el papel de Jacobo.
Por motivos políticos fue imposible rodar en la isla por lo que se ha recurrido a otros escenarios como Colombia y las islas Canarias. Es muy buena la ambientación y los paisajes. El marco histórico es muy desconocido para los españoles y, más aún para los jóvenes. En los libros de historia apenas aparecen algunas referencias. Por un tratado de España con Portugal, en 1777, paso a ser colonia y después provincia española hasta que en 1968, después de un referendum, alcanzó la independencia. Comprendía las islas de Fernando Poo, Corisco, Anobón, Elobey Grande, Elobey Chico, además de algunos islotes. En el continente, un pequeño territorio, con capital en Bata. Todos los territorios enclavados dentro del golfo de Guinea.  
   

   
 

lunes, 25 de enero de 2016

Recuerdos

    Viendo la película El mar, emitida por la 2 de TVE, dentro del ciclo Nuestro cine, enevitablemente, vinieron a mi memoria antiguos recuerdos, vivencias de hace muchos años, de aquellos tiempos de estudiante en la fría ciudad de Burgos.

    A través de una compañera de curso, el grupo de amigas nos pusimos en contacto con una asociación que, los domingos por la tarde, dedicaba parte de las horas de ocio a visitar enfermos por los hospitales y centros donde se recluía a las personas que en aquel entonces se les ponía el cartel de "subnormales". Otras veces nos acercábamos hasta lo que se conocía como el manicomio, lugar harto tétrico, no por los pacientes, que la mayoría eran inofensivos, que no deseaban más que charlar un rato y que alguien les prodigara una sonrisa y se molestase de escucharlos. Pero las condiciones sanitarias en que se encontraban no eran las más idóneas para su salud física y mental.
Lo mismo que los "subnormales," estaban allí recluidos de por vida, apartados de la sociedad, lejos de sus familias que consideraban como una "deshonra" tener uno de sus  miembros en esas circunstancias. O bien los tenían escondidos en sus casas, para que nadie los viese, o eran internados en centros asistenciales de la Beneficencia, prácticamente olvidados de todos pues eran raras las visitas que recibían de sus propios familiares. Éstos solían vivir en lugares alejados y  los viajes no eran como ahora que nos movemos con suma facilidad de un lugar a otro.

    Pues bien, dentro de estas visitas, algunos domingos nos acercábamos hasta el Sanatorio Antituberculoso de Fuente Bermeja. Era éste un centro modélico en aquellos años de postguerra. Estaba situado en el extrarradio de la ciudad, en un paraje rodeado de pinos, no lejos, pero sí invisible desde la misma por estar situado detrás del cerro del Castillo y, hasta que no se llegaba a la cima no se divisaba. Después había que bajar por un sendero que conducía hasta el mismo Centro. También había una carretera pero daba más rodeo por lo que optábamos por coger el atajo del Castillo.
El edificio era moderno y espacioso, orientado al sur, con una amplia galería en la que estaban colocadas tumbonas donde los internos tomaban el sol y hacían el reposo. Había enfermos de distintos lugares de la península, especialmente de La Mancha y Andalucía. Corrían los años cincuenta y aún no se habían superado las secuelas de la guerra. La "peste blanca" era una enfermedad muy extendida en todas las capas sociales, especialmente, cómo no, entre los más desfavorecidos, donde la alimentación y las condiciones higiénicas de las viviendas dejaban mucho que desear. El  hacinamiento era algo muy frecuente.
Los enfermos, cuando salían a pasear por los alrededores, tenían que llevar puesta una bata blanca, al igual que los leprosos del Evangelio llevaban una campanilla para avisar de su presencia y evitar el contagio al resto de las personas. Entonces, la tuberculosis era una enfermedad maldita. La familia que tenía un tísico entre sus miembros trataba de ocultarlo. Era como una vergüenza.
Había personas muy jóvenes y también "abueletes". Recuerdo un viejito que tenía un pájaro en una jaula y, como disponía de mucho tiempo, se entretenía en enseñarle a hacer monerías y, después, el buen hombre disfrutaba mostrándoselo a todos los que se acercaban por allí. Con mucho misterio nos conducía  hasta su  habitación para que contempláramos aquel prodigio.

    Algunas veces venían con nosotras un grupo de chicos jóvenes que hacían pequeñas funciones, tocando la guitarra, contando chistes, escenificando alguna pequeña obrita... Había hasta un payaso. Estas pequeñas cosas contribuían a hacerles menos penosos los largos días de reclusión y, lógicamente, nos esperaban como agua de mayo.
La primera vez que llegamos al Sanatorio y vimos a la gente que andaba por allí y les preguntamos dónde están los enfermos, cuando nos respondieron  que ellos eran los enfermos nos quedamos sorprendidas ya que los imaginábamos cadavéricos, en las camas. Aquella gente no parecían enfermos, eran personas como las que nos encontrábamos por la calle.

    Muchas veces, los jóvenes, deseosos de libertad, hacían sus escapadas hasta la ciudad. Para ello, dejaban escondidas sus batas blancas que los identificaba entre unos matorrales. Así podían darse un paseíto por El Espolón o entrar en algún bar a tomarse una cerveza. Eran pequeñas infracciones que desconocían los médicos o, si lo sabían, hacían la vista gorda. Eran jóvenes y se pasaban allí años sin salir.

    Por descontado que estas visitas nuestras eran clandestinas, de espaldas al conocimiento de la familia. Ellas nuca hubiesen permitido que nos pusiéramos en peligro de contagiarnos de tan terrible enfermedad. Era tan grande el miedo que se tenía a este mal. Ni se nombraba en voz alta.
Aún recuerdo la bronca que me llevé por parte del médico de mi familia que, no sé cómo, se enteró de que visitábamos el Sanatorio. Sólo pude conseguir que no se lo dijera a mis padres pero tuve que prometer  que cesarían las visitas.
Quizás era esta clandestinidad lo que le daba más aliciente a aquellas visitas domingueras. Hubo de todo. De allí salieron amistades duraderas y, hasta dos noviazgos, que yo recuerde. Uno de ellos terminó, naturalmente, cuando los padres de la chica se enteraron y lo impidieron. Lo pasó muy mal una temporada porque, realmente, estaba enamorada.

    Muy cerca estaba el Penal, tristemente famoso, No llegamos a ir nunca pero sí teníamos referencias del mismo porque había dos compañeras de curso que vivían allí por ser sus padres funcionarios de prisiones. Sabíamos que también en aquel lugar había muchos jóvenes, presos políticos cuya vida había quedado truncada por la guerra y sus secuelas posteriores. Estudiantes que no habían podido terminar la carrera, con  condenas de veinte años. ¡Una tragedia!.
Un año me pintaron un album de labores. Nunca llegué a conocerlos pero les estoy muy agradecida y recuerdo con cariño ese gesto suyo.

sábado, 9 de enero de 2016

El fantasma y doña Juanita

    El lunes pasado, dentro del programa de la 2, Historias de nuestro cine, con el que Televisión Española nos ofrece un gran repertorio de películas, muchas de ellas olvidadas, que constituyen una amplia muestra de lo que ha sido la historia de la cinematografía española, me hizo mucha ilusión volver a ver esta película: El fantasma y doña Juanita.

    La recuerdo con cariño por ser la primera película que vi en mi vida. Tenemos que remontarnos a los años cincuenta del pasado siglo  cuando por los pueblos de mi entorno circulaba Perote con su furgoneta llevando hasta los lugares más recónditos el progreso, en este caso el cine. Ni que decir tiene que no había salas apropiadas para la exhibición, pero servía la sala de baile, que eso si existía en todos los pueblos por pequeños que fueran. Si no estaba disponible, el Ayuntamiento siempre tenía un salón donde los cómicos - antiguos rivales del cine-, representaban sus obras teatrales. O, en último caso, cualquier almacén grande servía. En una pared se colocaba una sábana y listo. Cada espectador  se llevaba su asiento y... a ver la película. Normalmente, la proyección se realizaba el domingo por la tarde para que todo el que quisiera pudiera asistir. Ya antes, un pregón había anunciado la película del día. Era un espectáculo, pese a los cortes que, indefectiblemente se producían a lo largo de la proyección.
Pues, a pesar de haber pasado tantos años, recordaba muchas escenas. Son recuerdos que se graban en la memoria y que permanecen ahí, imperecederos a lo largo del tiempo aflorando al menor estímulo de la mente.

   " El fantasma y doña Juanita" es una película española, del año 1944, cuyo guión y dirección se debe a Rafael Gil y está basada en la obra de José María Pemán, escrita en 1927, "El fantasma de doña Juanita.." Esta producida por Cifesa, siendo la música del maestro Quintero.
Cuenta con un reparto de lujo de entonces: Antonio Casal, Mary Delgado, Juan Espantaleón, Alberto Romea, Milagros Leal, José Isbert, Juan Calvo, Conrado San Martín y otros.
Es una comedia romántica, con un drama de por medio. Es también una película de circo.

   La acción tiene lugar en una pequeña ciudad ficticia: Villaclara. Ante la posibilidad de que su sobrina abandone al amor de su vida por hacer un matrimonio de conveniencia, doña Juanita le cuenta la triste historia de su vida.
Doña Juanita, la hija del boticario, "Jarabito" para los guasones del lugar,le cuenta lo que le ocurrió a ella cuando joven, al enamorarse de un apuesto contable del circo que llegó por las fiestas a la población. En realidad el joven era un payaso que, por miedo a no ser aceptado por su humilde condición, le oculta su auténtica personalidad. En la última función, a la que asisten doña Juanita y su padre,se produce un incendio en el circo y, el payaso intentando buscar a su amada para salvarle la vida, muere al caer sobre él todo el armazón de la carpa incendiada. Al día siguiente tiene lugar el entierro de las víctimas pero nadie sabe quien es el payaso ni nadie conoce al supuesto contable. Desaparece, por tanto, de la vida de doña Juanita y nada más sabe de él. La enamorada guarda como un tesoro el recuerdo de ese amor. En la pequeña ciudad, las personas que les habían visto hablar por la noche tras las rejas, al desvanecerse el presunto enamorado, dan en decir que se trataba de un fantasma. Así pasó la vida la joven, convirtiéndose en una solterona y viviendo en aquel caserón con su sobrina.

    La película toca temas muy interesantes. El deseo, el amor contrariado, la soledad, los convencionalismos, el qué dirán, la imposibilidad del amor entre dos personas de distinta clase social. Es una reivindicación de la mujer frente a los convencionalismos sociales.
Algunas escenas me recordaron a la magnífica película "Calle Mayor" - que también hemos tenido ocasión de ver no hace mucho tiempo-, por las burlas crueles de los desocupados, en esos lugares donde todo el mundo se conoce y tiene como diversión meterse en la vida de los otros.

    Me parece una idea plausible la de Televisión Española al ofrecernos estas reposiciones. Echo en falta entre  tantos multicines que no tengan una sala precisamente para exhibir films no sólo españoles sino de la época dorada de Hollywood o de otros países, esas obras maestras que, a muchos cinéfilos nos gustaría volver a ver en la gran pantalla. Creo que tendrían más éxito que muchas películas modernas que pasan por la pantalla sin pena ni gloria.