domingo, 27 de enero de 2013

El cine

Dentro del temario de la Universidad de la Experiencia, este año, nos ha correspondido, en el tercer curso, una asignatura sobre los grandes momentos de la historia del cine. Huelga decir que ha sido muy del agrado de todos los alumnos, no sólo por lo ameno de los contenidos, sino, especialmente, por el entusiasmo del profesor que nos la ha impartido. El último día recibió una clamorosa ovación de todos nosotros, muy sentida y, a la vez, con pena porque nos resultó corta y deseábamos que hubiera durado hasta fin de curso.

Hemos aprendido muchas cosas sobre el Séptimo Arte, su historia desde los primeros balbuceos hasta nuestros días, el cine como expresión artística y las fases de la producción de una película. Hemos visto también, de forma práctica, con proyecciones, los distintos tipos de planos, escenas y secuencias.

En cuanto a la historia, hemos hecho una revisión desde sus comienzos, a finales del siglo XIX hasta la moderna técnica digital. Empezamos por los hermanos Lumièr y George Méliès, en Francia. También en el vecino país, el film´art francés. En Italia el "colosalismo" que fue una escuela para el turolense Segundo Chomón. Vimos también el cine nórdico de Carl Theodor Dreyer. Todo esto hasta la Gran Guerra.

En Estados Unidos tomó otros rumbos. Casi al mismo tiempo que en francia, Edison patenta el cinetógrafo y el cinetoscopio que era un aparato de visión individualizada. En 1895 patenta el cinematófonógrafo, con sonido y color  (pintando a mano los negativos). Pronto se desarrolla una gran industria del cine. Griffith inventa el lenguaje del cine, como lo conocemos hoy.
Se crea Hollywood y las grandes productoras que se encargan de todo lo referente a la producción, distribución y exhibición de las películas. Hay como un gran oligopolio de la industria cinematográfica. Es la época de la comedia con Charles Chaplin, Buster Keaton, el Gordo y el Flaco... Es muy importante la mímica. Chaplin humaniza a su inolvidable personaje, "Charlot".

Surgen las Vanguardias que rompen con las formas tradicionales de entender el arte. En Francia aparece el Surrealismo con Luis Buñuel y Salvador Dalí que realizan el film Un perro andaluz, una obra de lo más extraño que se pueda imaginar.
En Alemania surge el "expresionismo"
















Dentro del temario de la Universidad de la Experiencia, este año, nos ha correspondido, en el tercer curso, una asignatura sobre los grandes momentos de la historia del cine. Huelga decir que ha sido muy del agrado de todos los alumnos, no sólo por lo ameno de los contenidos, sino, especialmente, por el entusiasmo del profesor Sanz Ferreruela que nos la ha impartido. El último día recibió una clamorosa ovación de todos nosotros, muy sentida y, a la vez, con pena porque nos resultó corta y deseábamos que hubiera durado hasta fin de curso.

Hemos aprendido muchas cosas sobre el Séptimo Arte, su historia desde sus primeros balbuceos hasta nuestros días, el cine como expresión artística y las fases de la producción de una película. Hemos visto también, de forma práctica, con proyecciones, los distintos tipos de planos, escenas, y secuencias.

En cuanto a la historia hemos hecho un repaso desde sus comienzos, a finales del siglo XIX, hasta la moderna técnica digital.
Empezamos por los hermanos Lumièr y George Méliès, en Francia. También en el vecino país, el film´art francés. En Italia el "colosalismo" que fue la escuela en la que se formó el turolense Segundo Chomón. Vimos también el cine nórdico de Carl Theodor Dreyer. Todo esto hasta la Gran Guerra.

En Estados Unidos tomó otros rumbos. Casi al mismo tiempo que en Francia, Edison patenta el cinetógrafo y el cinetoscopio que era un aparato de visión individualizada. En 1895 patenta el cinetofonógrafo, con sonido y color  ( pintando a mano los negativos). Pronto se desarrollaría una gran industria del cine. Griffith inventa el lenguaje del cine, como lo conocemos hoy.
Se crea Hollywood y las grandes productora,s con estudios propios. que se encargan de todo lo referente a la producción, distribución y exhibición de las películas. Hay como un gran oligopolio de la naciente industria.
Es la época de la comedia con Charles Chaplin, Buster Keston, el Gordo y el Flaco...Es muy importante la mímica. Chaplin humaniza a su inolvidable personaje, "Charlot".

Surgen las Vanguardias que rompen cin las formas tradicionales de entender el arte. En Francia aparece el Surrealismo con Luis Buñuel que junto con Salvador Dalí realiza el film "Un perro andaluz". una obra un tanto extraña.
En Alemania aparece el "expresionismo" que se caracteriza por dar mucha importancia al maquillaje y a las luces y las sombras. Es el cine de terror. Fritz Lang y Murnau son sus representantes.
En Rusia hacen sus aportaciones en las técnicas del montaje de Eisenstein.

A finales de los años veinte surge el sonoro y son muchas las estrellas del cine mudo que no lo superan y quedan olvidadas, surgiendo otras nuevas. El cantor de yazz, de 1927 es la primera película hablada. Los actores llevaban grandes micrófonos camuflados en la ropa. Se incorporan también los efectos especiales. Poco a poco los micrófonos se hacen más sensibles y hay más movilidad. El sonido se alía con la imagen. El cine musical es una consecuencia.
A partir de los años treinta es la Edad de Oro de Hollywood y surgen los géneros: Westerns, de terror, comedias, cine de gansters, policíacas,etc. Muchos directores europeos sienten la atracción y hacen sus películas en América, como Fritz Lang, Hitchcoock y otros.

En los años 50 y 60 hay una renovación de las cinematografías en Europa.En Italia el Neorrealismo con Vittorio de Sica, Lucino Visconti, Roberto Rossellini cultivan un cine antirretórico, sin falsedad.
En Francia, la Nouvelle Vague con Godard, Truffaut, Resnais. Defienden el cine de autor, con innovaciones de carácter narrativo y técnico.
En el cine nórdico tiene importancia el paisaje y la luz, las tradiciones, leyendas y mitos. Su mejor representante es Ingmar Bergman, con películas como El último sello y Fresas salvajes. Cultiva un cine pesimista, amargo, con seres solitarios, a veces brutales.

En Hollywood están los grandes directores y actores mejor pagados. Orson Welles con Ciudadano Kane, marca un hito en la historia del cine.
A partir del 48, hay una recesión de las grandes productoras, la población se hizo más dispersa, la
"caza de brujas" y la competencia de la televisión , llevaron al cine a una profunda crisis. Hay una "generación perdida" de la que se salvan algunos cineastas como Elia Kazan, Nicholas Ray, Sick, Houston, Wyler.
En los 80 hay un resurgimiento y se recupera la fortaleza de la industria del celuloide. Hay una renovación de los géneros cinematográficos, ya no hay géneros puros. Es la generación de las escuelas de cine, ahora se enseña en la Universidad. Son nombres importantes Goppola, Scorsese, de Palma, Lucas, Woody Allen, Spilverth, y otros muchos.

El nuevo cine español participa de las tendencias renovadoras de Europa. La Guerra Civil se ve de otra forma. Toca temas sociales. Surge con el proceso aperturista de los años 60 con Fraga Iribarne como ministro de Información y Turismo y García Escudero como Director General de Cinematografía.

La Revolución Digital es la creación de unas imágenes que no existen. Rompe la dependencia del cine respecto de la fotografía. La imagen es virtual. La primera película con pequeños elementos virtuales es La guerra de las Galaxias, de George Lucas.. Toy Story es la 1ª película hecha intégramente por ordenador.
La tecnología digital ha afectado a todas las fases de la producción, facilitando enormemente las tareas de montaje que antes eran un trabajo minucioso de cirugía.y ahora se hace con un programa de ordenador, ahorrando material y tiempo.

Al finalizar la asignatura pudimos visitar con el profesor la exposición "Cuando el cine se hace oficio". Fue el broche de oro pues allí, vimos el trabajode guionistas, director, dibujantes, actores, director artístico, cámaras, iluminación, sonido,montaje, peluquería, vestuario, maquillaje, cámaras, iluminación, sonido, decoración,especialistas ( dobles ), producción, marqueting, promoción y exhibición.
Vimos todo lo que queda detrás de las cámaras y que no vemos cuando asistimos a una proyección.
Es difícil imaginar cúanta gente queda invisible al espectador. Sus nombres aparecen en los títulos de crédito.













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lunes, 7 de enero de 2013

Juegos y juguetes



Ante la fiesta de los Reyes Magos, día de la ilusión infantil, a los que ya somos mayores nos vienen a la memoria los días, tan lejanos ya, de nuestra infancia.

Este año, con los tremendos efectos de la crisis que afecta a tantas familias, con los padres en paro, se habrá notado a la hora de los regalos navideños y también, cómo no, en los juguetes de los niños en este día tan señalado. Ya, hace tiempo, hemos podido ver en rastrillos navideños y otros puestos, cuasi callejeros, venta de juguetes de segunda mano a precios muy asequibles, donde Sus Majestades han podido hacer sus compras sin desequilibrar mucho los presupuestos. Y es que los niños "ricos" hoy tienen demasiados juguetes, algunos de los cuales ni han sacado de sus cajas. Pero si es que los niños, actualmente, no tienen tiempo de jugar. Salen del colegio y, el que más y el que menos, tienen alguna actividad extraescolar y llegan a casa y les esperan los deberes; cuando terminan, ya rendidos, la ducha, la cena y a dormir.

Cuando veo el panorama de los niños de hoy me dan pena y recuerdo con nostalgia los tiempos de mi niñez. Entonces, cuando salíamos de la escuela, nos daban la merienda y a la calle a jugar. No teníamos juguetes pero tampoco eran necesarios para divertirnos y pasarlo en grande, a nuestras anchas, con total libertad.

En la calle podíamos jugar a "las cuatro esquinas", al "marro", Al "escondite", a la "comba"...
Otro juego al que solíamos jugar las niñas era el de "los secretos". Consistía en hacer un pequeño hoyo en la tierra (en lugares poco frecuentados, escondidos), se ponían dentro pequeños trocitos de papeles de colores y encima, cubriéndolos, un trozo de cristal de alguna botella rota, blanco o verde. Después lo tapábamos con tierra, con el fin de disimular el lugar. Cuando nos apetecía íbamos a verlos: los destapábamos un poco y los volvíamos a cubrir con la tierra. Algunas veces ocurría que alguien había descubierto el lugar y nos encontrábamos el hoyo vacío, llevándonos un tremendo berrinche.

Los juegos del corro también nos ocupaban muchas horas de diversión. Había muchas canciones de "corro"que pronto quedarán en el olvido, a no ser que algún investigador se preocupe de rescatarlas, antes de su total desaparición.

Había distintos juegos, según las estaciones del año. En el verano jugábamos mucho a "las tabas", al "tapulero" y también con las muñecas, mientras los mayores dormían la siesta. Las muñecas las fabricábamos nosotras, de trapo, y también su ajuar: vestiditos, chaquetitas de punto, gorros, el colchón, etc. Para ello aprovechábamos los recortes de tela que sobraban de nuestros vestidos o los retales, ya inservibles que tiraba la modista.
Recuerdo con cariño una muñeca que me hizo la abuela. Era grande y con mucho estilo, pues era una experta en la costura.
También solíamos jugar a las tiendas con pesos construidos con dos tapas de botes, unidos con un alambre y suspendidos con hilos. Todo era muy rudimentario pero servía perfectamente para su finalidad.

Los muchachos tenían otro tipo de juegos, algo más violentos, como "el burro"; jugaban con pelotas, también confeccionadas por ellos, en el muro de la iglesia o alguna otra pared que ofreciera condiciones idóneas. También al fútbol, cuando alguien conseguía un balón -no de reglamento, claro-.Otros juegos de chicos eran "la tarusa", "las chapas", las canicas,y los cartones de las cajas de cerillas.

En todos estos juegos no había un solo juguete comprado en la tienda y nadie los echaba a faltar. No necesitábamos que nuestros padres gastasen dinero para divertirnos. Tampoco estaban los tiempos para gastos supérfluos, había otras necesidades más perentorias.

Si una de las funciones principales del juego es la socialización, desde luego, aquellos si que la cumplían a la perfección. Había unas reglas que había que cumplir y una jerarquía; siempre estaba la "madre" que dirigía y llevaba la voz cantante y todo el mundo obedecía y el que no, se quedaba sin jugar.

Los niños de hoy están en sus casas solos,  ya que muchos son hijos únicos y no tienen hermanos con quien compartir juegos y experiencias. Se pasan horas abstraídos, apretando botones en sus "maquinitas", están como en otra galaxia...Sin compañeros el juego mal pueden socializarse y aprender normas de conducta.

domingo, 16 de diciembre de 2012

El secreto de la diosa

Es un libro de Lorenzo Mediano, de la editorial Grijalbo. Pertenece al género de novela prehistórica.

Durante el Neolítico la Humanidad sufre una importante transformación. De nómada, recolectora y cazadora, se hace sedentaria y comienza la agricultura y el pastoreo, domesticando animales para su sustento. Pero hay otro cambio social. La sociedad pasa del matriarcado -gobierno de las mujeres- a un patriarcado que ha perdurado hasta hoy.
El autor narra en la novela la lucha de sexos en la que Ahkim, al descubrirse el secreto de la diosa, lucha para arrebatar el poder a las mujeres, encarnado en Aster, la Madre, y después en su nieta Uriel, joven guardiana que defiende el poder del matriarcado.

En el poblado de Zewi Khemi tiene lugar esta transformación social. Las mujeres forman un estamento: la Madre, las guardianas, el Consejo de las Ancianas, y el resto de las mujeres, dedicadas a la agricultura. Los hombres pastorean el ganado y, de tarde en tarde, salen a cazar. Apenas existen conflictos bélicos entre las tribus próximas y se aburren.

Pero al descubrirse "el secreto de la diosa", que no es otro que la participación del elemento masculino en la procreación, las cosas cambian. No tienen que estar sometidos a las mujeres, perdiendo éstas sus privilegios.

La novela está estructurada en capítulos, que son 31, con una especie de prólogo introductorio que nos presenta el tema. Tiene éste lugar en una cueva y nos lleva a un tiempo anterior en el que todavía los hombres son nómadas, En esa cueva, precisamente, tendrá lugar el final de la novela, por tanto es circular.
En los primeros capítulos, el autor nos presenta a los personajes que van a dar vida a la narración. El nudo empieza cuando se descubre el secreto y comienza la lucha del hombre por arrebatar el poder a las mujeres. El desenlace tiene lugar cuando Ahkim se hace con el control del poder, se erige rey, cambiando todo el orden social anterior.

El relato tiene lugar a lo largo de cuatro generaciones. Hay por lo tanto nacimientos y muertes; tiene lugar el paso del nomadismo al sedentarismo; se sustituye la cueva por el poblado; nacen la agricultura y el pastoreo; aparecen las jerarquías, el amor, el poder, la esclavitud, los castigos, el canivalismo, los clanes con su jefe.
El tema principal es el paso del matriarcado al patriarcado. Es un tema innovador, social, ficción histórica.
Son temas secundarios: el poder, el sexo, el lesbianismo, la amistad, el amor, los mitos y tabúes, creencias, canivalismo, la esclavitud, el arte, estructura social, la justicia, abusos del poder, sedentarismo, obstetricia, medicina natural,la violencia, la casa, la supervivencia, la agricultura y la ganadería, el miedo, la venganza, la Naturaleza, la nobleza personal, la mujer como propiedad, la virginidad, la prostitución de la mujer...

Hay una clara diferencia entre los rasgos del carácter masculino (violencia, fuerza) y los femeninos (sabiduría, astucia, pacifismo). Cada personaje es diferente al resto y se le atribuyen una serie de cualidades. No hay arquetipos, no hay modelos puros, son grises.

Los personajes principales son:
-Aster, la Madre, gobierna el poblado. Es madre de Nohara y de Tasmar. Es un personaje fuerte, astuto, inteligente. A veces tiene rasgos de sensibilidad y piedad.
-Nohara es madre de Uriel y Koshmar. Es sensible, se apiada de las desgracias ajenas, es buena. Todo ésto le lleva a estar marginada por la tribu. También el hecho de que después del parto haya quedado estéril.
-Koshmar es inteligente y valiente. Después de una enfermedad queda tullido y no es apto para muchos trabajos. Es sensible y se refugia en el arte y en el amor.
-Uriel es inteligente, fuerte, valiente, comprometida con las viejas tradiciones, es violenta. Mantiene con Ahkim una relación amor-odio.
-Ahkim, huérfano, es despreciado por la tribu, albergando desde niño el sentimiento de la venganza, Es violento, sanguinario, fuerte, valiente. Es agradecido, fiel, su amistad será inquebrantable hacia las únicas personas en las que encontró piedad y ayuda en su desvalimiento.
-Mara es la extranjera y, como tal, marginada.Es hija de la Madre de otra tribu, hermana de sangre de Uriel y enamorada de Koshmar; al final decide unirse a Ahkim, buscando protección. Es sensible.
Entre los personajes secundarios están: Tasmar, Turnitaar (jefe del clan de la Serpiente), Kurmil (una anciana), Friascar (el retrasado). Oolwi es el hijo de Uriel Y Ahkim que vencerá y dará muerte a su padre en la cueva, dando lugar a un nuevo cambio en la vida de la tribu,

El estilo es realista, rayando en el naturalismo, con pinceladas de sensibilidad y elementos épicos.
Los nombres de los personajes están tomados del esperanto.

A grandes rasgos, me ha gustado la novela. Es una forma novedosa de exponer una hipótesis: el matriarcado primitivo y el paso de este dominio femenino al del hombre, quedando así establecido, a lo largo de la historia, hasta nuestros días. Hoy, por fortuna, las cosas van cambiando y se tiende hacia una igualdad de los dos sexos en cuanto a derechos, aunque sea difícil y lenta esta transformación de la mentalidad.
No obstante, hay tres puntos en los que no estoy de acuerdo: la crueldad, el sexo y el nivel del lenguaje.
La violencia es excesiva; sólo hay un personaje -Nohara- que se salva de esta lacra.
En cuanto al sexo veo que ha insistido demasiado en el tema y el autor lo ha expuesto con mucha crudeza, de forma reiterada.
El nivel del lenguaje lo considero poco adecuado. Los personajes, a mi modo de ver, tienen un nivel en el discurso que no se corresponde, en absoluto, al desarrollo primario que se supone en época tan arcaica. Por otra parte, es plano, todos los personajes hablan del mismo modo, hasta el retrasado mental del grupo. Sólo se salva el lenguaje referido al sexo, que es más primitivo.

domingo, 9 de diciembre de 2012

Las cartas


Con la llegada de las nuevas tecnologías en los tiempos actuales, vamos dejando por el camino muchas cosas que, en el fondo, añoramos y sentimos que desaparezcan, entre ellas, las cartas.

Cuando abrimos el buzón ¿qué encontramos?. Facturas, publicidad, comunicaciones de los bancos, algunas noticias de la Administración, no siempre agradables para el contribuyente... Y ni una sola carta. El escribir cartas ha quedado como una reliquia del pasado.

Ahora las comunicaciones -dicen que estamos en la era de las comunicaciones- , se hacen a través del teléfono fijo o móvil, del fax, del e-mail... Pero estas "comunicaciones", mensajitos de unas cuantas palabras, escritas con una ortografía exclusiva, nada tienen que ver con la carta tradicional. Hay una literatura epistolar; se conservan cartas de muchos personajes ilustres que tienen un valor incalculable porque están escritas con esmero y su contenido era importante, bien por el sentimiento expresado en las mismas o por los asuntos trascendentales que se trataban en ellas.

¡Qué alegria proporcionaba recibir una carta!. En los pueblos el cartero recorría las calles e iba repartiendo casa por casa su carga, sin tan siquiera llamar, directamente echaba la carta en el portal. Entonces todas las casas permanecían abiertas durante el día, no como ahora que, debido a la inseguridad, cada vez que se ausentan, aunque sólo sea por unos minutos, cierran la puerta con llave. Antes, no.
Las comadres estaban "espiando" y sabían quiénes recibían carta. Si alguna chica tenía el novio en la mili, sabían cúando escribía.No había muchas novedades en los pueblos pequeños y eso podía ser un motivo para comentar en los corrillos.

Recuerdo que había un matrimonio mayor, padres de muchos hijos que, como otros muchos, habían tenido que salir a la capital en busca de un porvenir mejor. en el pueblo quedaron solos los viejitos, pero no estaban olvidados. Era raro el día que no recibían carta de alguno de ellos. Tenían la costumbre de dar al portador de la misiva una propinilla que, dadas las escasas posibilidades económicas del matrimonio, consistía en 10 céntimos. Siempre lo he considerado como el óbolo de la viuda del evangelio, algo con un valor inmenso.La abuelita no sabía de letras, nunca pudo asistir a la escuela. Era el marido quien leía las cartas y las contestaba, aunque fuera la esposa quien las dictase pues, pese a no tener instrucción no tenía un pelo de tonta. Cuando el anciano murió tuvo que buscar una persona de confianza que le hiciese el trabajo. A ello se prestó una buena vecina que, también era recompensada cuando para el verano llegaban los hijos al pueblo a pasar las vacaciones. Nunca se olvidaban de un regalito para la caritativa amanuense.

En las ciudades, en esos tiempos no se habían instalado todavía los buzones en las casas y el cartero se colocaba al pie de la escalera y voceaba los nombres de aquellas personas que tenían correspondencia y tenían que bajar a recogerlas. Si la casa tenía portería era el empleado quien se encargaba de su distribución. De una forma o de otra todo el mundo se enteraba de las cartas que recibían los demás. Con la instalación de buzones se ganó en privacidad y para los carteros supuso un cambio favorable.

Qué emoción abrir una carta, a solas, con tranquilidad. Podía ser de la familia, de amistades o, siempre más placentera, de amor. Entonces los dedos rompían nerviosos el sobre, sacando las cuartillas que contenían los sentimientos más profundos; a veces aparecía también una fotografía y el gozo era mayor. Otras, se incluían pequeños regalos, camuflados entre el papel, como pañuelos de seda o alguna baratija de escaso valor material pero que eran recibidad como el mayor tesoro.

Contestar las cartas era otro momento emocionante que también hemos perdido. Había que meditar lo que se escribía ya que era algo que quedaba ahí, no como las palabras que se las lleva el viento. Circulaban manuales muy utilizados por personas con una cultura mínima, no acostumbradas a expresarse por medio de la escritura. Se ponía especial cuidado en la redacción y la caligrafía, en consonancia con la persona a la que iba dirigida, no es lo mismo escribir a una amiga que al novio ausente.
Las cartas de enamorados se conservaban en paquetes atados con cintas que, después si había una ruptura, normalmente, se devolvían, junto con las fotografías y los regalos.
No siempre las cartas traían buenas noticias pero, como todo en la vida, la alegría y el dolor son caras de la misma moneda.

Ahora, si acaso, recibimos por correo alguna felicitación por Navidad, una simple tarjeta con una fórmula de cortesía, sin personalizar mucho en las que nos deseamos felicidad. Si hay suerte las recibimos por el correo tradicional pero ya se va imponiendo, sobre todo entre los jóvenes, enviarse mensajitos a los móviles o, también a través del correo electrónico reenviamos fabulosas felicitaciones con toda suerte de colorido y  música, todo muy bonito, eso sí. pero que carece del calor de algo personal.

Tendremos que convenir que aquellos tiempos han pasado y adaptarnos a los nuevos usos aunque para ello tengamos que ir dejando por el camino jirones de nuestra vida.

lunes, 3 de diciembre de 2012

La matanza en el pueblo



Dice el refrán: "A cada cerdo le llega su San Martín". Como San Martín se celebra el 11 de noviembre, hace referencia a que por estas fechas se hacía en las casas de los pueblos la matanza del cerdo que habían estado cebando durante buena parte del año. El que fuera en esta época y no en otra obedecía a varias razones: necesitaban provisiones para el largo invierno; para poder degustar en las fiestas navideñas de las delicias que proporciona; pero el motivo fundamental es que el frío evitaba que la carne se estropease, ya que entonces no se conocían los frigoríficos y tenían que aprovechar lo que nos brinda la Madre Naturaleza.

Los chiquillos esperábamos con ilusión el día de la matanza. Era una fiesta más en el calendario de las familias. Allí en el pueblo tenían lugar los viernes, ya que ese era el día en que el Veterinario se acercaba a la localidad para examinar un trozo de la lengua del marrano recién sacrificado y dictaminar si era apto para ser consumido.Claro que cuando llegaba el funcionario ya no estaba entero el animal pues para el almuerzo ya se había echado mano de algunos trozos del inocente sacrificado.

Nos estamos adelantando al tema. Primero se hacían los preparativos. Era necesario disponer de un tajo -especie de banco de madera, muy tosco- sobre el que se colocaba al cerdo. También se necesitaban unas gavillas de paja, guardadas desde el verano, para chamuscar los pelos del bicho. El día anterior, las mujeres de la casa se encargaban de picar la cebolla para las morcillas. Era un trabajo ingrato pues nadie se libraba de una buena llantina. Se avisaba al matarife y a algunos familiares y vecinos para que ayudasen a sujetar al animal durante el sacrificio

El día señalado, en cuanto la aurora despuntaba, todo el mundo en la casa abandonaba el cálido lecho y comenzaban los preparativos inmediatos. Se afilaban bien los cuchillos que iban a utilizarse, se partía una buena hogaza para lo que sería la sopa en un enorme perol. Reunidos los que habían de participar en el acto cruento se sacaba al pobre gorrino de su pocilga y entre todos lo colocaban en el tajo para facilitar el trabajo al matarife. El animal no se rendía tan fácilmente y los gruñidos se oían por todo el pueblo pues eran eco de otros muchos que ese "viernes negro" caían en el vecindario. La madre acudía a recoger la sangre, primero para la sopa y después para las morcillas.

Ya muerto se le abrían las entrañas para sacar los intestinos y demás vísceras, algunas de las cuales se degustarán en el almuerzo ofrecido a todos los que habían colaborado en la faena. Este almuerzo consistía en la sopa que se hacía con el pan, algo de sangre, trocitos de asadura y una capa de queso rallado por encima. Se completaba con un guiso de trozos variados de lo que habían sacado del cerdo recién sacrificado. La canal abierta se colgaba con una gruesa soga de una viga y así permanecía hasta el día siguiente que tenía lugar el despiece.

El primer día había que lavar las tripas. El intestino delgado se reservaba para embutir los chorizos y el intestino grueso, debidamente troceado, serviría para las morcillas.
Los familiares más allegados participaban de la comida que, invariablemente, consistía en un sabroso cocido con su repollo y la correspondiente sopa del caldo.

Por la tarde se hacían las morcillas con arroz cocido, la cebolla, sangre, grasa del cerdo y distintas especias. Con la mezcla se llenaban las tripas conveniéntemente preparadas, una a una. Se iban llenando y se cocían en una enorme caldera. Pasado el tiempo de cocción se sacaban colocándolas cuidadosamente en una duerna para después colgarlas en unas varas que se colocaban en las cocinas o desvanes.

Ya de noche comenzaba la participación de los pequeños pues era tradición repartir, a todos los familiares o vecinos con los cuales la familia tuviera ciertas obligaciones, algo del cerdo para que todos participasen, de algún modo, en el acontecimiento. Se acostumbraba llevar un puchero con "caldo mondongo", que no era más que el caldo de cocer las morcillas, acompañado de una de ellas, un trozo de tocino y algunos trocitos de asadura. Los niños eran los encargados del reparto y lo hacían de muy buena gana pues también era lo acostumbrado que correspondiesen con una propinilla, que era guardada celosamente hasta que llegaban las fiestas del pueblo, allá para febrero, y con ese dinero poder comprar alguna chuchería.

Después de la cena solía organizarse algún juego, cartas para los mayores y el parchís o la Oca para los pequeños, hasta que rendidos de sueño tocaba acostarse.

El segundo día de la matanza estaba destinado al despiece. Se preparaban los jamones, lomos, solomillos y costillares que se destinaban para ser adobados y curados. Por oro lado se preparaban los huesos que también se adobaban y se iban incorporando al cocido diario. El tocino se dividía en perniles que se colocaban cubiertos de sal y duraban todo el año. La carne se picaba en tarjadores de madera y se colocaba en unas duernas tambíén de madera adobándose durante unos días hasta que se hacían los chorizos. La grasa se hacía pedazos y se derretía sacando la manteca que se guardaba en orzas para hacer los mantecados de las fiestas y para algún guiso que lo requería. Los trozos que quedaban sin derretir eran los chicharrones que se comían tal cual o bien para hacer tortas con ellos. Como es sabido en el cerdo todo se aprovecha y nada se tira.

Cuando la carne picada estaba en su punto se embutían en las tripas guardadas a tal efecto y, si eran insuficientes, se compraban más, bien frescas o secas. Esta operación se podía hacer con embudo o bien con una máquina que hacía el trabajo más rápido. En todos los casos era necesario ir pinchando con una aguja para que no quedara aire dentro de la tripa. Después se iban atando, de trecho en trecho, y, puestos en sartas se colgaban al aire para que se curasen los chorizos. Si el tiempo venía de lluvias o con nieblas era necesario curarlos al humo para que la carne no se malograse.

Cuando los chorizos, lomos y demás exquisiteces estaban a punto, en casa, recuerdo que se troceaban, se freían un poco y se colocaban en orzas, cubriéndolos con aceite y así se conservaban durante todo el año. echando mano de ellos  cuando la ocasión lo requería. 

viernes, 30 de noviembre de 2012

El mar



Experiencias vitales con el agua.

Como parte integrante de la asignatura  "El agua en las culturas" que, recientemente, hemos cursado en la Universidad de la Experiencia, uno de los días el profesor nos pidió que relatáramos nuestras experiencias con el agua.Algunos alumnos en clase manifestaron oralmente las suyas pero, siendo tan numerosa la clase, fue imposible que pudiéramos participar todos. Por esta razón me vino el recuerdode la primera vez que ví el mar y dónde mejor para expresar mis sentimientos que en mi querido blog.

Fue allá por los años 60. Entonces lo de los viajes y los veraneos en la playa sólo era algo asequible para unos pocos afortunados. Las gentes que vivían en las ciudades se iban a pasar las vacaciones a sus pueblos de origen, junto a sus familias que no habían emigrado. Por eso, el saber que íbamos a pasar un mes en la playa suponía, para todas las compañeras que éramos de tierra adentro, una novedad y estábamos muy ilusionadas pues la mayoría sólo habíamos visto el mar en postales y en el cine.

Lo de ir al mar no era un capricho. Formaba parte de los estudios de Magisterio de entonces. Había que pasar un mes en un Albergue de Sección Femenina donde se impartían clases de diversas materias, todas muy femeniles, pero lo básico era el aprendizaje de unos usos sociales en la mesa y en la convivencia, en general. No resultaba gravoso para las familias pues el precio era muy bajo.

Así pues, el mes de junio lo pasaríamos en Deba (entonces escrito con v), un pueblecito en la costa guipuzcoana, donde sí se veían ya veraneantes. Salimos de Burgos en tren a las 10 de la mañana, en aquellos trenes con asientos de listones de madera, renqueantes y con la carbonilla metiéndose por las ventanillas. Pero ¿qué importaban las molestias?. Todo se suplía con la alegría y la ilusión reflejadas en la cara de todas las jóvenes, no parando de cantar y gritar durante todo el trayecto, hasta el extremo de llegar afónicas y necesitar de algunos remedios en la enfermería.
Aquel viaje se hizo interminable, visto desde la perspectiva actual, increible. Hicimos tres trasbordos: en Vitoria, Zumaya y otro que ya ni recuerdo. Pasamos el día en el tren o esperando en estaciones, llegando a nuestro destino ya entrada la noche; dada la época del año, serían más de las 10. Según nos acercábamos podíamos ver la ría en la pleamar, no obstante la ilusión era llegar y poder contemplar el mar. La primera visión fue una terrible decepción. ¿Dónde estaba ese maravilloso azul del agua?. Lo que veíamos era una masa de un color gris anodino que no se parecía en nada a lo que habíamos visto en el cine o las postales. Como llegamos cansadas, después de asignarnos las habitaciones con sus literas correspondientes, cenamos y nos acostamos entregándonos a un sueño reparador.

Al día siguiente, muy de mañana, despiertas ya y recuperado el ánimo, lo primero fue asomarnos a las ventanas, que daban justo encima de la playa. El espectáculo que contemplamos nos dejó absortas y mudas, sin palabras para expresar todo aquello que sentíamos. ¡Jamás habíamos visto nada tan bello!. Era sobrecogedor contemplar el sol naciendo por oriente, incendiando cielo y mar con destellos de oro y rosa. Pasamos así largo rato en muda contemplación, como en éxtasis hasta que las obligadas tareas nos hicieron bajar de las alturas. Después, a lo largo del día, veíamos los cambios de las distintas tonalidades, cómo pasaba del azul intenso al verde esmeralda, al violeta en el otro espectáculo de la puesta del sol.
Nunca me ha parecido el mar tan bello como aquella primera vez que pude disfrutar de la visión del Cantábrico, hasta en los días de tormenta, que también los hubo el mar estaba impresionante, majestuoso.

Han pasado muchos años pero hay recuerdos que quedan grabados a fuego en nuestra mente y en un rinconcito del corazón para que nunca se borren y podamos evocarlos cuando lo deseemos.

viernes, 2 de noviembre de 2012

La vendimia



Todos los años, al llegar el mes de octubre, allá en el pueblo de mi infancia, tenía lugar la vendimia. Eran días de mucho ajetreo. Había que estar muy mal de salud, muy incapacitado para no participar en las faenas de recolección de la uva.

Ya, antes de estas fechas, los hombres se habían preocupado de todos los preparativos. Había que poner a punto los lagares, lugares comunales que acogían la uva de muchos copropietarios y las lagaretas donde, de forma privada, hacía el vino un solo cosechero. Tenían que estar limpias las enormes pilas en las que se depositaba la uva, donde después sería pisada y prensada hasta extraer todo su jugo.
También las cubas, colocadas en unos nichos dentro de las bodegas, aquellas cuevas que fueron excavadas en las laderas de algún montículo por brazos esforzados desde tiempo inmemorial. Allí en el pueblo, casi todas estaban en el cerro de San Andrés. Hoy, desgraciadamente, van quedando pocas, pues al no ser utilizadas, el abandono y las lluvias hacen que se vayan hundiendo poco a poco, abriéndose grandes boquetes en lo que antaño fueron las eras. Algo que también ha quedado para el recuerdo pues ya nadie trilla en ellas. Se añoran estas cosas -los cantos de trilla-, la alegría parece que brotaba espontánea por todos los rincones.
Pero volvamos al tema. La limpieza de las cubas era un trabajo duro y necesario. Debían meterse en su interior y con agua caliente y un cepillo duro restregar y restregar las duelas hasta arrancar los residuos del vino de la cosecha anterior hasta dejarlas limpias y aptas para recibir el nuevo mosto.
Al igual, había que sacar los cestos y remojarlos. Éstos estaban hechos de mimbre y eran unos recipientes de forma cilíndrica, de un metro y medio de altura, aproximadamente; se cargaban en el carro y allí es donde se vaciaban los canastos de uva según se iban cortando de las cepas. Los canastos, individuales, eran de madera de castaño. Otro artilugio necesario era el "garullo", herramienta que sirve para cortar los racimos y que básicamente es una hoz en miniatura. En otros lugares recibe distintos nombres.
La madre se preocupaba de preparar la ropa necesaria, siempre prendas viejas que luego serán desechadas y que se guardan para la ocasión, prendas de abrigo porque, a veces, ya empieza a refrescar, sobre todo en las mañanas. Se suele madrugar pues los días van acortando y hay que aprovechar las horas de sol para que cunda el trabajo.

Hechos todos los preparativos los vecinos decidían la fecha del comienzo de la vendimia. Ese día todo el mundo se levantaba al salir el sol y después de un contundente "almuerzo" para entonar el cuerpo y coger fuerzas para el duro trabajo diario, se cargaba el carro con todo lo necesario y se salía al campo. Los niños se metían dentro de los cestos y era una gozada asomar la cabeza por encima de los bordes. los más viejos se subían como podían para no hacer el camino a pie y llegar ya cansados al tajo. Por el camino se iban encontrando con otras cuadrillas, saludándose alegremente y gastando las consabidas bromas.
Al llegar a la viña elegida todo el mundo se proveía de canasto y garullo y... a cortar racimos. Siempre había quien se picaba por llenar antes el canasto. Según se iban llenando, los hombres más forzudos se encargaban de sacarlos: llevarlos al hombro hasta el carro y vaciarlos en los cestos. Cuando estaba completa la carga, normalmente el padre se encargaba de llevar el carro al lagar donde era pesado cada cesto y vaciado dentro de la pila. Cuando regresaba, casi había ya otra carga preparada: la cuadrilla no descansaba y entre risas, cánticos y bromas -algunas desagradables como los "lagarejos"- se iban pasando las horas hasta que llegaba la hora de la comida que se hacía en el campo. Este rato de descanso servía también de esparcimiento pues aunque el trabajo de vendimiar era de los más duros del campo se hacía con alegría y buen humor.
Al caer la tarde, se recogía todo, regresando a casa. Se cenaba y los niños y las personas de edad se acostaban para reponer fuerzas para el día siguiente. Los jóvenes aún tenían humor y, a veces, hasta había baile. También tenían que ir a los lagares y allí, descalzos y con las perneras de los pantalones recogidas, se metían en las pilas a pisar las uvas que habían entrado durante el día, hasta dejarlas listas para ser prensadas. El mosto fluía y por un canalillo pasaba a otra pila.
Cuando el tiempo era bueno el trabajo, aunque duro, era agradable. No así cuando se ponía a llover y con la ropa mojada había que continuar el trabajo. Al calzado se le adhería la tierra mojada y se cogía "zapata", algo de todo punto incómodo, pues además del peso del canasto, se añadía el de los pies lo que provocaba innumerables caídas entre los sarmientos con toda la carga que después pacientemente había que recoger del suelo. Todas estas incomodidades eran pronto olvidadas si no había que lamentar desgracias mayores, que también ocurrían como carros volcados con la carga u otros accidentes.
Todo aquello ha quedado para el recuerdo ya que la vendimia actualmente ha cambiado mucho, normalmente para mejor, pero a nosotros, los mayores, que vivimos otros tiempos siempre nos quedará la nostalgia de lo vivido en la niñez.