Es una novela de Benito Pérez Galdós.
Pérez Galdós es un novelista, dramaturgo, cronista y político español. Se le considera uno de los mejores representantes de la novela realista del siglo XIX, no sólo en España, si no internacionalmente.
Nace en Las Palmas de Gran Canaria en 1843 y muere en Madrid en 1920. Miembro de la Real Academia de la Lengua desde 1897, fue nominado al Premio Nobel en 1912. Aunque no le atraía la política fue diputado en varias ocasiones.
Fue el décimo hijo de un coronel y de una dama, hija de un secretario de la Inquisición. Desde pequeño, su padre le aficionó a los relatos históricos, contándole historias que él había vivido en la guerra de la Independencia. Estudió en el Instituto de La Laguna, colaborando en la prensa local con poesías y narraciones. Por apartarlo de las relaciones con una prima suya se le envió a Madrid a estudiar Derecho pero, aunque se matriculó en la Universidad, su vocación iba por otros derroteros. Conoció la Institución Libre de Enseñanza y a su fundador, Francisco Giner de los Ríos, quien le alentó para que siguiera por el camino de la Literatura. En el Ateneo, a donde acude a leer, conoció a Leopoldo Alas, con quien le unió, desde entonces, una gran amistad.
Su primera obra publicada es La Fontana de Oro, nombre de un café-tertulia madrileño, al que asistían muchos intelectuales. En 1873, comenzó a publicar Los Episodios nacionales. Son una serie de 46 relatos, en total, empezando por Trafalgar y terminando por Cánovas. Aún quedó en proyecto el de Sagasta. Están divididos en cinco series. Por estos relatos discurre toda la historia patria del siglo XIX. Alternando con los Episodios iba publicando obras de teatro y novelas. Tiene una producción muy extensa. Sus novelas más famosas son: Fortunata y Jacinta, Doña Perfecta, Marianela, Misericordia, Tristana, El amigo Manso, El abuelo....
Es un gran observador, explorador de la mente humana, con una curiosidad incansable y en un estilo directo, nos ha dejado un sin fin de personajes inolvidables.
En su escritura se apartó de la corriente romántica hacia el realismo y el naturalismo.
Se caracteriza por su dominio del lenguaje, tanto culto como callejero, a semejanza de Cervantes. Posee un gran dominio del diálogo y un cierto humor e ironía con un tratamiento coloquial del texto, recuperando recursos de la narrativa oral familiar. Se le tacha de anticlericalismo en sus obras. Galdós está en contra del clero tradicional por sus ideas avanzadas pero es una persona sincera en sus convicciones, lo que le valió la oposición y el rechazo del catolicismo tradicional en la concesión del Premio Nobel.
El abuelo es una novela galdosiana, publicada en 1897. Es una novela dialogada, en cinco jornadas. Después la adaptó al teatro, estrenándose en Madrid, en 1904.
Don Rodrigo de Arista y Potestad, señor de Jerusa y Polan. conde de Albrit y Grande de España, después de la muerte de su hijo, arruinado, vuelve a sus antiguos dominios, donde se encuentran sus nietas, en La Pardina, ahora en manos de unos antiguos criados. Por una carta de su hijo, sin terminar, conoce que una de las nietas es bastarda. Desde ese momento, su única obsesión es averiguar quién es de su sangre para legarle su título y repudiar a la falsa. En una entrevista con su nuera, ésta se niega a revelarle la verdad por lo que el abuelo tiene que descubrirlo a través de los rasgos del carácter. Al final, resulta que es la bastarda quien más quiere al abuelo y, renuncia a una vida fácil, al lado de la madre, por cuidar del anciano. Con lo cual todas sus teorías sobre el orgullo de casta y la honra familiar se van al traste. Se convence de que la honra no es más que un montón de basura y es el amor la verdadera familia del hombre.
Los temas que trata son: la tradición, el honor familiar, la casta, la sangre. la búsqueda de la verdad,el amor, el odio, la traición, el egoísmo,,la vejez, el despego, la ausencia de agradecimiento,el orgullo, los malos tratos, la humillación, los nuevos ricos, las jerarquías sociales,el valor del dinero, crítica a la iglesia tc.
Personajes::
Don Rodrigo, conde de Albrit, el abuelo, Representa la tradición.
Leonor -Nel-, una de las nietas.
Dorotea -Dolly-, otra de las nietas.
Lucrecia, madre de las niñas y nuera del conde, con un pasado oscuro.
Rafael, único hijo del conde y marido de Lucrecia. Ya ha muerto.
Don Pío Coronado, maestro de las niñas. Hombre demasiado bueno, sin carácter y al que su familia maltrata. Nadie le tiene respeto.
El Prior de Zaratán, monasterio en el cual quieren "encerrar" al anciano, los amigos y familia.
Senén, antiguo criado de los condes de Laín. Es un tipo rastrero que sólo quiere trepar en la sociedad, chantajeando a Lucrecia, pues es el único que conoce su secreto.
Gregoria y Venancio, antiguos criados del conde, hoy dueños de La Pardina, en cuya casa se alojan el abuelo y las nietas.
Don Carmelo, cura párroco de Jerusa, amante, en extremo de los placeres de la gula.
Don Salvador, médico del pueblo. Lo mismo que el cura, debe su carrera a la generosidad del conde.
El Alcalde, dueño de una fábrica de fideos. es un nuevo rico que presume de su talante campechano y sin refinamientos.
La Alcaldesa,Vicenta, al contrario de su marido presume de aristocracia y usa un lenguaje harto pedante.
Consuelito, la chismosa del pueblo, trae y lleva las noticias de toda índole pero con la finalidad de obtener algún beneficio.
La Marqueza, una pobre mujer que vive con su familia en una casucha fuera del poblado. es una buena mujer a la que las niñas quieren sinceramente.
El lenguaje que utiliza Galdós es distinto para cada personaje. Los diálogos son fluidos. Hay un monólogo interior.
En el prólogo nos da a conocer porqué emplea esta forma de novela dialogada. Quiere que sean los mismos personajes con su forma de expresarse los que nos digan cómo son, sin necesidad de descripciones. Sólo utiliza éstas al principio de las escenas cuando introduce un nuevo personaje.
El narrador lo hace desde el presente, con alusiones al pasado de los personajes.
Como ya dijimos la obra está dividida en cinco jornadas y éstas, en escenas.
La primera jornada corresponde a la presentación.
En la segunda empieza el nudo.
En la tercera se alcanza el punto máximo de la obra.
En la cuarte, finaliza el nudo.
La quinta representa el desenlace final y la conclusión de la misma.
Su amargo pesimismo al contemplar la realidad española se deshace en ironía, optimismo y bondad al soñar con un futuro mejor.Crítico de la vida de los pueblos y de las ciudades, considera la literatura como forma de adoctrinamiento. El realismo intenta reflejar los resortes psicológicos de los personajes en relación con el ambiente.
Esta obra fue llevada al cine y el papel del abuelo, interpretado magistralmente por el ya desaparecido, Fernando Fernán Gómez, de forma que al leer la novela, dentro del cerebro era imposible no escuchar la voz del insigne actor.
lunes, 29 de febrero de 2016
viernes, 12 de febrero de 2016
Palmeras en la nieve
Palmeras en la nieve es una novela de Luz Gavás, publicada en 2012. Después ha publicado una segunda, Regreso a la piel.
La autora nace en Monzón y estudia Filología inglesa en la Universidad de Zaragoza. Es novelista, ha traducido libros y escrito artículos para periódicos y revistas. Se ha dedicado a la docencia, impartiendo clases en una escuela universitaria, Compaginando con estas tareas está la política, ya que ha sido alcaldesa de Benasque durante unos años.
En 1953, Kilian deja su pueblo en las montañas del Pirineo oscense y, junto con su hermano Jacobo, emprende un largo viaje hasta Guinea. Para el joven, que no ha salido nunca de su entorno, supone una gran aventura.En la isla de Fernando Poo les espera Antón, su padre. Todos van a trabajar a la finca Sampaka, donde se produce el mejor cacao del mundo. El trabajo es duro y el clima muy distinto al de las montañas de su terruño. Pero logra adaptarse y aprende a querer a aquella tierra tan verde y exuberante. Aquí comprueba las diferencias culturales con la península, la mayor relajación de las costumbres , en comparación con la España del momento. Entiende la amistad, la pasión, el amor y el odio. Pero Kilian comete el "error"de enamorarse locamente de Bisila, una nativa que trabaja como enfermera en el pequeño hospital de la finca, centro que regenta un joven médico español. En 1968, al independizarse la colonia, Kilian tiene que regresar a España, pero no le permiten traer a la guineana y su familia. Tienen que despedirse pensando, lógicamente, que no volverán a verse más. Quedan sus vidas separadas por un espacio inmenso. Entre los hermanos queda un secreto que nunca revelarán. Ya en la península, rehacen sus vidas formando cada cual su propia familia.
Junto a esta historia del pasado, tiene lugar otra en el presente. En 2003, al morir Jacobo, su hija Clarence, ordenando papeles, descubre una vieja fotografía, cortada por la mitad, y unas cartas que la intrigan. Aprovechando una especie de estudios culturales sobre el idioma en estas tierras, decide viajar a Fernando Poo, hoy Bioko, y descubrir el pasado de su familia en aquella isla. Así, desentraña el secreto tan celosamente guardado por sus mayores y conocerá a un ingeniero mestizo, hijo de uno de los dos hermanos. También conocerá a la mujer que fue el amor de su tío. Éste, padece Alzheimer y es incapaz de recordar nada del pasado.
Es una novela realista. Refleja la vida colonial, la explotación del negro por el blanco. Aunque todos viven en la finca no disponen de las mismas condiciones en cuanto a la vivienda. Los blancos vivían en una especie de hotel y, al llegar se les asignaba un criado negro que se ocupaba de atenderlo. Los nativos ocupaban unas viviendas insalobres. Tenían escuelas donde aprendían la lengua de los colonizadores. Se les bautizaba y todos tenían un nombre español junto al que le ponía su etnia. En ciertos locales, como el Casino, se les prohibía la entrada. Los blancos podían violar a las mujeres y después nadie se responsabilizaba del fruto de estas uniones. Hay una diferencia muy marcada entre la vida de los españoles y la de los aborígenes.
Es una novela histórica, pero no de los hechos que se narran en la Historia, sino la que escribe la gente corriente que vive los acontecimientos del día a día, sin grandes alharacas. Refleja la vida colonial de mediados del siglo XX en la Guinea española, que fue primero colonia y después se convirtió en provincia.
Es, también, una novela exótica ya que nos traslada a unos escenarios de vegetación exuberante, lujuriosos con cascadas bellísimas dentro de la selva, con los nativos y sus trajes, sus ceremonias, bodas,.. Es el paraíso perdido de los personajes, algo que siempre añorarán.
Es, ala vez, una novela costumbrista. Nos adentra en las costumbres de la colonia, su forma de vida, distinta de una y otra raza. Cuenta cómo se desarrollaba el trabajo en la finca y en los almacenes. Cómo se divertían cuando al terminar la semana y, cobrada la paga, se divertían en Santa Isabel.
Hay una historia de amor difícil y trágico y aventuras con misterios y secretos familiares.
En paralelo se desarrollarán las dos historias: pasado y actual. Clarence, buscando a un tal Fernando que parece ser la clave del misterio, conseguirá desvelar el secreto de la familia.
Los personajes están bien construidos, son reales. Se nota el gran trabajo de investigación de la autora a través de los testimonios de su propia familia y de otros testigos, que aún quedan de los 40.000 españoles que estuvieron trabajando en la colonia.
Personajes:
Kilian, el protagonista, es un joven responsable, honrado, con unas convicciones morales más estrictas, que, no obstante, en un momento de tensión, es capaz de azotar a un nativo.
Jacobo es distinto. No le importa herir los sentimientos de los que considera inferiores. Es lascivo y juerguista. No duda en imponerse frente a los trabajadores que están por debajo de él y en eludir responsabilidades.
Manuel, el médico, que quiere investigar las plantas del país, es un hombre recto, preocupado por su trabajo, de lo más sano de la colonia, así como Julia, su esposa, otra española cuyos padres tienen un negocio en Santa Isabel.
Bisila es una nativa, con una buena formación pero que, en algunos momentos, recurre a los tratamientos de sus ancestros. Trabaja como enfermera en el hospital.Según su tradición se casa con otro miembro de la tribu bubi, sin amor.Pronto se enamorará perdidamente de Kilian.
Antón es el padre de Jacobo y Kilian que muere y es enterrado en la tierra que ha llegado a considerar como suya. Es de carácter integro y amigo de los nativos.
Clarence es la hija de Jacobo que, movida por la curiosidad viaja hasta Guinea, en condiciones políticas poco aconsejables, para descubrir las raíces familiares en aquellas tierras.
El estilo es cuidado.Tiene muy buenas descripciones y es de destacar el tratado de los personajes, su perfil humano.
Está basada en hechos reales. Los personajes son reconocibles. es ficción todas las peripecias que ocurren en la novela, pero, indudablemente, pudieron ser reales. Es un tema poco tratado, del que apenas conocemos nada y su lectura nos informa de unas páginas de nuestra historia reciente: la colonización, la vida de los trabajadores, las relaciones entre blancos y negros y lo que ha quedado de España en la antigua colonia, la modificación de la vida de los nativos, la importancia del cacao, el rebelde resentido que no perdona a la metrópoli...
El tema político, aunque no eludido, no ha sido tratado en profundidad. Todos sabemos la triste historia de esas dictaduras de países africanos en donde, según nos contó la autora en una charla. Enguema pagaba personalmente, en metálico, a todos los funcionarios del país que se ponían a la cola para recibir su paga. Esto que parece anecdótico nos revela otras muchas cosas de la vida política del país.
A pesar de ser un libro extenso se hace ameno y se lee muy bien, sintiendo que se termine. Después de haber leído la novela es forzoso ver la película y comprobar si se ha seguido el guión o no. Un profesor de cine nos habló de estos temas. Es imposible seguir el curso de la novela a rajatabla, hay cosas que el cine no puede expresar y, por otro lado, hay que comprimir la obra para que tenga una duración razonable. Sin ser una obra maestra, la adaptación está bien.
El director es Fernando González Molina y los intérpretes: Mario Casas, en el papel de Kilian; Berta Vázquez, como Bisila (a juicio del profesor, la mejor interpretación); Emilio Gutiérrez Caba, como Antón; Macarena García, como Julia; Adriana Ugarte, como Clarence; Alain Hernández, en el papel de Jacobo.
Por motivos políticos fue imposible rodar en la isla por lo que se ha recurrido a otros escenarios como Colombia y las islas Canarias. Es muy buena la ambientación y los paisajes. El marco histórico es muy desconocido para los españoles y, más aún para los jóvenes. En los libros de historia apenas aparecen algunas referencias. Por un tratado de España con Portugal, en 1777, paso a ser colonia y después provincia española hasta que en 1968, después de un referendum, alcanzó la independencia. Comprendía las islas de Fernando Poo, Corisco, Anobón, Elobey Grande, Elobey Chico, además de algunos islotes. En el continente, un pequeño territorio, con capital en Bata. Todos los territorios enclavados dentro del golfo de Guinea.
La autora nace en Monzón y estudia Filología inglesa en la Universidad de Zaragoza. Es novelista, ha traducido libros y escrito artículos para periódicos y revistas. Se ha dedicado a la docencia, impartiendo clases en una escuela universitaria, Compaginando con estas tareas está la política, ya que ha sido alcaldesa de Benasque durante unos años.
En 1953, Kilian deja su pueblo en las montañas del Pirineo oscense y, junto con su hermano Jacobo, emprende un largo viaje hasta Guinea. Para el joven, que no ha salido nunca de su entorno, supone una gran aventura.En la isla de Fernando Poo les espera Antón, su padre. Todos van a trabajar a la finca Sampaka, donde se produce el mejor cacao del mundo. El trabajo es duro y el clima muy distinto al de las montañas de su terruño. Pero logra adaptarse y aprende a querer a aquella tierra tan verde y exuberante. Aquí comprueba las diferencias culturales con la península, la mayor relajación de las costumbres , en comparación con la España del momento. Entiende la amistad, la pasión, el amor y el odio. Pero Kilian comete el "error"de enamorarse locamente de Bisila, una nativa que trabaja como enfermera en el pequeño hospital de la finca, centro que regenta un joven médico español. En 1968, al independizarse la colonia, Kilian tiene que regresar a España, pero no le permiten traer a la guineana y su familia. Tienen que despedirse pensando, lógicamente, que no volverán a verse más. Quedan sus vidas separadas por un espacio inmenso. Entre los hermanos queda un secreto que nunca revelarán. Ya en la península, rehacen sus vidas formando cada cual su propia familia.
Junto a esta historia del pasado, tiene lugar otra en el presente. En 2003, al morir Jacobo, su hija Clarence, ordenando papeles, descubre una vieja fotografía, cortada por la mitad, y unas cartas que la intrigan. Aprovechando una especie de estudios culturales sobre el idioma en estas tierras, decide viajar a Fernando Poo, hoy Bioko, y descubrir el pasado de su familia en aquella isla. Así, desentraña el secreto tan celosamente guardado por sus mayores y conocerá a un ingeniero mestizo, hijo de uno de los dos hermanos. También conocerá a la mujer que fue el amor de su tío. Éste, padece Alzheimer y es incapaz de recordar nada del pasado.
Es una novela realista. Refleja la vida colonial, la explotación del negro por el blanco. Aunque todos viven en la finca no disponen de las mismas condiciones en cuanto a la vivienda. Los blancos vivían en una especie de hotel y, al llegar se les asignaba un criado negro que se ocupaba de atenderlo. Los nativos ocupaban unas viviendas insalobres. Tenían escuelas donde aprendían la lengua de los colonizadores. Se les bautizaba y todos tenían un nombre español junto al que le ponía su etnia. En ciertos locales, como el Casino, se les prohibía la entrada. Los blancos podían violar a las mujeres y después nadie se responsabilizaba del fruto de estas uniones. Hay una diferencia muy marcada entre la vida de los españoles y la de los aborígenes.
Es una novela histórica, pero no de los hechos que se narran en la Historia, sino la que escribe la gente corriente que vive los acontecimientos del día a día, sin grandes alharacas. Refleja la vida colonial de mediados del siglo XX en la Guinea española, que fue primero colonia y después se convirtió en provincia.
Es, también, una novela exótica ya que nos traslada a unos escenarios de vegetación exuberante, lujuriosos con cascadas bellísimas dentro de la selva, con los nativos y sus trajes, sus ceremonias, bodas,.. Es el paraíso perdido de los personajes, algo que siempre añorarán.
Es, ala vez, una novela costumbrista. Nos adentra en las costumbres de la colonia, su forma de vida, distinta de una y otra raza. Cuenta cómo se desarrollaba el trabajo en la finca y en los almacenes. Cómo se divertían cuando al terminar la semana y, cobrada la paga, se divertían en Santa Isabel.
Hay una historia de amor difícil y trágico y aventuras con misterios y secretos familiares.
En paralelo se desarrollarán las dos historias: pasado y actual. Clarence, buscando a un tal Fernando que parece ser la clave del misterio, conseguirá desvelar el secreto de la familia.
Los personajes están bien construidos, son reales. Se nota el gran trabajo de investigación de la autora a través de los testimonios de su propia familia y de otros testigos, que aún quedan de los 40.000 españoles que estuvieron trabajando en la colonia.
Personajes:
Kilian, el protagonista, es un joven responsable, honrado, con unas convicciones morales más estrictas, que, no obstante, en un momento de tensión, es capaz de azotar a un nativo.
Jacobo es distinto. No le importa herir los sentimientos de los que considera inferiores. Es lascivo y juerguista. No duda en imponerse frente a los trabajadores que están por debajo de él y en eludir responsabilidades.
Manuel, el médico, que quiere investigar las plantas del país, es un hombre recto, preocupado por su trabajo, de lo más sano de la colonia, así como Julia, su esposa, otra española cuyos padres tienen un negocio en Santa Isabel.
Bisila es una nativa, con una buena formación pero que, en algunos momentos, recurre a los tratamientos de sus ancestros. Trabaja como enfermera en el hospital.Según su tradición se casa con otro miembro de la tribu bubi, sin amor.Pronto se enamorará perdidamente de Kilian.
Antón es el padre de Jacobo y Kilian que muere y es enterrado en la tierra que ha llegado a considerar como suya. Es de carácter integro y amigo de los nativos.
Clarence es la hija de Jacobo que, movida por la curiosidad viaja hasta Guinea, en condiciones políticas poco aconsejables, para descubrir las raíces familiares en aquellas tierras.
El estilo es cuidado.Tiene muy buenas descripciones y es de destacar el tratado de los personajes, su perfil humano.
Está basada en hechos reales. Los personajes son reconocibles. es ficción todas las peripecias que ocurren en la novela, pero, indudablemente, pudieron ser reales. Es un tema poco tratado, del que apenas conocemos nada y su lectura nos informa de unas páginas de nuestra historia reciente: la colonización, la vida de los trabajadores, las relaciones entre blancos y negros y lo que ha quedado de España en la antigua colonia, la modificación de la vida de los nativos, la importancia del cacao, el rebelde resentido que no perdona a la metrópoli...
El tema político, aunque no eludido, no ha sido tratado en profundidad. Todos sabemos la triste historia de esas dictaduras de países africanos en donde, según nos contó la autora en una charla. Enguema pagaba personalmente, en metálico, a todos los funcionarios del país que se ponían a la cola para recibir su paga. Esto que parece anecdótico nos revela otras muchas cosas de la vida política del país.
A pesar de ser un libro extenso se hace ameno y se lee muy bien, sintiendo que se termine. Después de haber leído la novela es forzoso ver la película y comprobar si se ha seguido el guión o no. Un profesor de cine nos habló de estos temas. Es imposible seguir el curso de la novela a rajatabla, hay cosas que el cine no puede expresar y, por otro lado, hay que comprimir la obra para que tenga una duración razonable. Sin ser una obra maestra, la adaptación está bien.
El director es Fernando González Molina y los intérpretes: Mario Casas, en el papel de Kilian; Berta Vázquez, como Bisila (a juicio del profesor, la mejor interpretación); Emilio Gutiérrez Caba, como Antón; Macarena García, como Julia; Adriana Ugarte, como Clarence; Alain Hernández, en el papel de Jacobo.
Por motivos políticos fue imposible rodar en la isla por lo que se ha recurrido a otros escenarios como Colombia y las islas Canarias. Es muy buena la ambientación y los paisajes. El marco histórico es muy desconocido para los españoles y, más aún para los jóvenes. En los libros de historia apenas aparecen algunas referencias. Por un tratado de España con Portugal, en 1777, paso a ser colonia y después provincia española hasta que en 1968, después de un referendum, alcanzó la independencia. Comprendía las islas de Fernando Poo, Corisco, Anobón, Elobey Grande, Elobey Chico, además de algunos islotes. En el continente, un pequeño territorio, con capital en Bata. Todos los territorios enclavados dentro del golfo de Guinea.
lunes, 25 de enero de 2016
Recuerdos
Viendo la película El mar, emitida por la 2 de TVE, dentro del ciclo Nuestro cine, enevitablemente, vinieron a mi memoria antiguos recuerdos, vivencias de hace muchos años, de aquellos tiempos de estudiante en la fría ciudad de Burgos.
A través de una compañera de curso, el grupo de amigas nos pusimos en contacto con una asociación que, los domingos por la tarde, dedicaba parte de las horas de ocio a visitar enfermos por los hospitales y centros donde se recluía a las personas que en aquel entonces se les ponía el cartel de "subnormales". Otras veces nos acercábamos hasta lo que se conocía como el manicomio, lugar harto tétrico, no por los pacientes, que la mayoría eran inofensivos, que no deseaban más que charlar un rato y que alguien les prodigara una sonrisa y se molestase de escucharlos. Pero las condiciones sanitarias en que se encontraban no eran las más idóneas para su salud física y mental.
Lo mismo que los "subnormales," estaban allí recluidos de por vida, apartados de la sociedad, lejos de sus familias que consideraban como una "deshonra" tener uno de sus miembros en esas circunstancias. O bien los tenían escondidos en sus casas, para que nadie los viese, o eran internados en centros asistenciales de la Beneficencia, prácticamente olvidados de todos pues eran raras las visitas que recibían de sus propios familiares. Éstos solían vivir en lugares alejados y los viajes no eran como ahora que nos movemos con suma facilidad de un lugar a otro.
Pues bien, dentro de estas visitas, algunos domingos nos acercábamos hasta el Sanatorio Antituberculoso de Fuente Bermeja. Era éste un centro modélico en aquellos años de postguerra. Estaba situado en el extrarradio de la ciudad, en un paraje rodeado de pinos, no lejos, pero sí invisible desde la misma por estar situado detrás del cerro del Castillo y, hasta que no se llegaba a la cima no se divisaba. Después había que bajar por un sendero que conducía hasta el mismo Centro. También había una carretera pero daba más rodeo por lo que optábamos por coger el atajo del Castillo.
El edificio era moderno y espacioso, orientado al sur, con una amplia galería en la que estaban colocadas tumbonas donde los internos tomaban el sol y hacían el reposo. Había enfermos de distintos lugares de la península, especialmente de La Mancha y Andalucía. Corrían los años cincuenta y aún no se habían superado las secuelas de la guerra. La "peste blanca" era una enfermedad muy extendida en todas las capas sociales, especialmente, cómo no, entre los más desfavorecidos, donde la alimentación y las condiciones higiénicas de las viviendas dejaban mucho que desear. El hacinamiento era algo muy frecuente.
Los enfermos, cuando salían a pasear por los alrededores, tenían que llevar puesta una bata blanca, al igual que los leprosos del Evangelio llevaban una campanilla para avisar de su presencia y evitar el contagio al resto de las personas. Entonces, la tuberculosis era una enfermedad maldita. La familia que tenía un tísico entre sus miembros trataba de ocultarlo. Era como una vergüenza.
Había personas muy jóvenes y también "abueletes". Recuerdo un viejito que tenía un pájaro en una jaula y, como disponía de mucho tiempo, se entretenía en enseñarle a hacer monerías y, después, el buen hombre disfrutaba mostrándoselo a todos los que se acercaban por allí. Con mucho misterio nos conducía hasta su habitación para que contempláramos aquel prodigio.
Algunas veces venían con nosotras un grupo de chicos jóvenes que hacían pequeñas funciones, tocando la guitarra, contando chistes, escenificando alguna pequeña obrita... Había hasta un payaso. Estas pequeñas cosas contribuían a hacerles menos penosos los largos días de reclusión y, lógicamente, nos esperaban como agua de mayo.
La primera vez que llegamos al Sanatorio y vimos a la gente que andaba por allí y les preguntamos dónde están los enfermos, cuando nos respondieron que ellos eran los enfermos nos quedamos sorprendidas ya que los imaginábamos cadavéricos, en las camas. Aquella gente no parecían enfermos, eran personas como las que nos encontrábamos por la calle.
Muchas veces, los jóvenes, deseosos de libertad, hacían sus escapadas hasta la ciudad. Para ello, dejaban escondidas sus batas blancas que los identificaba entre unos matorrales. Así podían darse un paseíto por El Espolón o entrar en algún bar a tomarse una cerveza. Eran pequeñas infracciones que desconocían los médicos o, si lo sabían, hacían la vista gorda. Eran jóvenes y se pasaban allí años sin salir.
Por descontado que estas visitas nuestras eran clandestinas, de espaldas al conocimiento de la familia. Ellas nuca hubiesen permitido que nos pusiéramos en peligro de contagiarnos de tan terrible enfermedad. Era tan grande el miedo que se tenía a este mal. Ni se nombraba en voz alta.
Aún recuerdo la bronca que me llevé por parte del médico de mi familia que, no sé cómo, se enteró de que visitábamos el Sanatorio. Sólo pude conseguir que no se lo dijera a mis padres pero tuve que prometer que cesarían las visitas.
Quizás era esta clandestinidad lo que le daba más aliciente a aquellas visitas domingueras. Hubo de todo. De allí salieron amistades duraderas y, hasta dos noviazgos, que yo recuerde. Uno de ellos terminó, naturalmente, cuando los padres de la chica se enteraron y lo impidieron. Lo pasó muy mal una temporada porque, realmente, estaba enamorada.
Muy cerca estaba el Penal, tristemente famoso, No llegamos a ir nunca pero sí teníamos referencias del mismo porque había dos compañeras de curso que vivían allí por ser sus padres funcionarios de prisiones. Sabíamos que también en aquel lugar había muchos jóvenes, presos políticos cuya vida había quedado truncada por la guerra y sus secuelas posteriores. Estudiantes que no habían podido terminar la carrera, con condenas de veinte años. ¡Una tragedia!.
Un año me pintaron un album de labores. Nunca llegué a conocerlos pero les estoy muy agradecida y recuerdo con cariño ese gesto suyo.
A través de una compañera de curso, el grupo de amigas nos pusimos en contacto con una asociación que, los domingos por la tarde, dedicaba parte de las horas de ocio a visitar enfermos por los hospitales y centros donde se recluía a las personas que en aquel entonces se les ponía el cartel de "subnormales". Otras veces nos acercábamos hasta lo que se conocía como el manicomio, lugar harto tétrico, no por los pacientes, que la mayoría eran inofensivos, que no deseaban más que charlar un rato y que alguien les prodigara una sonrisa y se molestase de escucharlos. Pero las condiciones sanitarias en que se encontraban no eran las más idóneas para su salud física y mental.
Lo mismo que los "subnormales," estaban allí recluidos de por vida, apartados de la sociedad, lejos de sus familias que consideraban como una "deshonra" tener uno de sus miembros en esas circunstancias. O bien los tenían escondidos en sus casas, para que nadie los viese, o eran internados en centros asistenciales de la Beneficencia, prácticamente olvidados de todos pues eran raras las visitas que recibían de sus propios familiares. Éstos solían vivir en lugares alejados y los viajes no eran como ahora que nos movemos con suma facilidad de un lugar a otro.
Pues bien, dentro de estas visitas, algunos domingos nos acercábamos hasta el Sanatorio Antituberculoso de Fuente Bermeja. Era éste un centro modélico en aquellos años de postguerra. Estaba situado en el extrarradio de la ciudad, en un paraje rodeado de pinos, no lejos, pero sí invisible desde la misma por estar situado detrás del cerro del Castillo y, hasta que no se llegaba a la cima no se divisaba. Después había que bajar por un sendero que conducía hasta el mismo Centro. También había una carretera pero daba más rodeo por lo que optábamos por coger el atajo del Castillo.
El edificio era moderno y espacioso, orientado al sur, con una amplia galería en la que estaban colocadas tumbonas donde los internos tomaban el sol y hacían el reposo. Había enfermos de distintos lugares de la península, especialmente de La Mancha y Andalucía. Corrían los años cincuenta y aún no se habían superado las secuelas de la guerra. La "peste blanca" era una enfermedad muy extendida en todas las capas sociales, especialmente, cómo no, entre los más desfavorecidos, donde la alimentación y las condiciones higiénicas de las viviendas dejaban mucho que desear. El hacinamiento era algo muy frecuente.
Los enfermos, cuando salían a pasear por los alrededores, tenían que llevar puesta una bata blanca, al igual que los leprosos del Evangelio llevaban una campanilla para avisar de su presencia y evitar el contagio al resto de las personas. Entonces, la tuberculosis era una enfermedad maldita. La familia que tenía un tísico entre sus miembros trataba de ocultarlo. Era como una vergüenza.
Había personas muy jóvenes y también "abueletes". Recuerdo un viejito que tenía un pájaro en una jaula y, como disponía de mucho tiempo, se entretenía en enseñarle a hacer monerías y, después, el buen hombre disfrutaba mostrándoselo a todos los que se acercaban por allí. Con mucho misterio nos conducía hasta su habitación para que contempláramos aquel prodigio.
Algunas veces venían con nosotras un grupo de chicos jóvenes que hacían pequeñas funciones, tocando la guitarra, contando chistes, escenificando alguna pequeña obrita... Había hasta un payaso. Estas pequeñas cosas contribuían a hacerles menos penosos los largos días de reclusión y, lógicamente, nos esperaban como agua de mayo.
La primera vez que llegamos al Sanatorio y vimos a la gente que andaba por allí y les preguntamos dónde están los enfermos, cuando nos respondieron que ellos eran los enfermos nos quedamos sorprendidas ya que los imaginábamos cadavéricos, en las camas. Aquella gente no parecían enfermos, eran personas como las que nos encontrábamos por la calle.
Muchas veces, los jóvenes, deseosos de libertad, hacían sus escapadas hasta la ciudad. Para ello, dejaban escondidas sus batas blancas que los identificaba entre unos matorrales. Así podían darse un paseíto por El Espolón o entrar en algún bar a tomarse una cerveza. Eran pequeñas infracciones que desconocían los médicos o, si lo sabían, hacían la vista gorda. Eran jóvenes y se pasaban allí años sin salir.
Por descontado que estas visitas nuestras eran clandestinas, de espaldas al conocimiento de la familia. Ellas nuca hubiesen permitido que nos pusiéramos en peligro de contagiarnos de tan terrible enfermedad. Era tan grande el miedo que se tenía a este mal. Ni se nombraba en voz alta.
Aún recuerdo la bronca que me llevé por parte del médico de mi familia que, no sé cómo, se enteró de que visitábamos el Sanatorio. Sólo pude conseguir que no se lo dijera a mis padres pero tuve que prometer que cesarían las visitas.
Quizás era esta clandestinidad lo que le daba más aliciente a aquellas visitas domingueras. Hubo de todo. De allí salieron amistades duraderas y, hasta dos noviazgos, que yo recuerde. Uno de ellos terminó, naturalmente, cuando los padres de la chica se enteraron y lo impidieron. Lo pasó muy mal una temporada porque, realmente, estaba enamorada.
Muy cerca estaba el Penal, tristemente famoso, No llegamos a ir nunca pero sí teníamos referencias del mismo porque había dos compañeras de curso que vivían allí por ser sus padres funcionarios de prisiones. Sabíamos que también en aquel lugar había muchos jóvenes, presos políticos cuya vida había quedado truncada por la guerra y sus secuelas posteriores. Estudiantes que no habían podido terminar la carrera, con condenas de veinte años. ¡Una tragedia!.
Un año me pintaron un album de labores. Nunca llegué a conocerlos pero les estoy muy agradecida y recuerdo con cariño ese gesto suyo.
sábado, 9 de enero de 2016
El fantasma y doña Juanita
El lunes pasado, dentro del programa de la 2, Historias de nuestro cine, con el que Televisión Española nos ofrece un gran repertorio de películas, muchas de ellas olvidadas, que constituyen una amplia muestra de lo que ha sido la historia de la cinematografía española, me hizo mucha ilusión volver a ver esta película: El fantasma y doña Juanita.
La recuerdo con cariño por ser la primera película que vi en mi vida. Tenemos que remontarnos a los años cincuenta del pasado siglo cuando por los pueblos de mi entorno circulaba Perote con su furgoneta llevando hasta los lugares más recónditos el progreso, en este caso el cine. Ni que decir tiene que no había salas apropiadas para la exhibición, pero servía la sala de baile, que eso si existía en todos los pueblos por pequeños que fueran. Si no estaba disponible, el Ayuntamiento siempre tenía un salón donde los cómicos - antiguos rivales del cine-, representaban sus obras teatrales. O, en último caso, cualquier almacén grande servía. En una pared se colocaba una sábana y listo. Cada espectador se llevaba su asiento y... a ver la película. Normalmente, la proyección se realizaba el domingo por la tarde para que todo el que quisiera pudiera asistir. Ya antes, un pregón había anunciado la película del día. Era un espectáculo, pese a los cortes que, indefectiblemente se producían a lo largo de la proyección.
Pues, a pesar de haber pasado tantos años, recordaba muchas escenas. Son recuerdos que se graban en la memoria y que permanecen ahí, imperecederos a lo largo del tiempo aflorando al menor estímulo de la mente.
" El fantasma y doña Juanita" es una película española, del año 1944, cuyo guión y dirección se debe a Rafael Gil y está basada en la obra de José María Pemán, escrita en 1927, "El fantasma de doña Juanita.." Esta producida por Cifesa, siendo la música del maestro Quintero.
Cuenta con un reparto de lujo de entonces: Antonio Casal, Mary Delgado, Juan Espantaleón, Alberto Romea, Milagros Leal, José Isbert, Juan Calvo, Conrado San Martín y otros.
Es una comedia romántica, con un drama de por medio. Es también una película de circo.
La acción tiene lugar en una pequeña ciudad ficticia: Villaclara. Ante la posibilidad de que su sobrina abandone al amor de su vida por hacer un matrimonio de conveniencia, doña Juanita le cuenta la triste historia de su vida.
Doña Juanita, la hija del boticario, "Jarabito" para los guasones del lugar,le cuenta lo que le ocurrió a ella cuando joven, al enamorarse de un apuesto contable del circo que llegó por las fiestas a la población. En realidad el joven era un payaso que, por miedo a no ser aceptado por su humilde condición, le oculta su auténtica personalidad. En la última función, a la que asisten doña Juanita y su padre,se produce un incendio en el circo y, el payaso intentando buscar a su amada para salvarle la vida, muere al caer sobre él todo el armazón de la carpa incendiada. Al día siguiente tiene lugar el entierro de las víctimas pero nadie sabe quien es el payaso ni nadie conoce al supuesto contable. Desaparece, por tanto, de la vida de doña Juanita y nada más sabe de él. La enamorada guarda como un tesoro el recuerdo de ese amor. En la pequeña ciudad, las personas que les habían visto hablar por la noche tras las rejas, al desvanecerse el presunto enamorado, dan en decir que se trataba de un fantasma. Así pasó la vida la joven, convirtiéndose en una solterona y viviendo en aquel caserón con su sobrina.
La película toca temas muy interesantes. El deseo, el amor contrariado, la soledad, los convencionalismos, el qué dirán, la imposibilidad del amor entre dos personas de distinta clase social. Es una reivindicación de la mujer frente a los convencionalismos sociales.
Algunas escenas me recordaron a la magnífica película "Calle Mayor" - que también hemos tenido ocasión de ver no hace mucho tiempo-, por las burlas crueles de los desocupados, en esos lugares donde todo el mundo se conoce y tiene como diversión meterse en la vida de los otros.
Me parece una idea plausible la de Televisión Española al ofrecernos estas reposiciones. Echo en falta entre tantos multicines que no tengan una sala precisamente para exhibir films no sólo españoles sino de la época dorada de Hollywood o de otros países, esas obras maestras que, a muchos cinéfilos nos gustaría volver a ver en la gran pantalla. Creo que tendrían más éxito que muchas películas modernas que pasan por la pantalla sin pena ni gloria.
La recuerdo con cariño por ser la primera película que vi en mi vida. Tenemos que remontarnos a los años cincuenta del pasado siglo cuando por los pueblos de mi entorno circulaba Perote con su furgoneta llevando hasta los lugares más recónditos el progreso, en este caso el cine. Ni que decir tiene que no había salas apropiadas para la exhibición, pero servía la sala de baile, que eso si existía en todos los pueblos por pequeños que fueran. Si no estaba disponible, el Ayuntamiento siempre tenía un salón donde los cómicos - antiguos rivales del cine-, representaban sus obras teatrales. O, en último caso, cualquier almacén grande servía. En una pared se colocaba una sábana y listo. Cada espectador se llevaba su asiento y... a ver la película. Normalmente, la proyección se realizaba el domingo por la tarde para que todo el que quisiera pudiera asistir. Ya antes, un pregón había anunciado la película del día. Era un espectáculo, pese a los cortes que, indefectiblemente se producían a lo largo de la proyección.
Pues, a pesar de haber pasado tantos años, recordaba muchas escenas. Son recuerdos que se graban en la memoria y que permanecen ahí, imperecederos a lo largo del tiempo aflorando al menor estímulo de la mente.
" El fantasma y doña Juanita" es una película española, del año 1944, cuyo guión y dirección se debe a Rafael Gil y está basada en la obra de José María Pemán, escrita en 1927, "El fantasma de doña Juanita.." Esta producida por Cifesa, siendo la música del maestro Quintero.
Cuenta con un reparto de lujo de entonces: Antonio Casal, Mary Delgado, Juan Espantaleón, Alberto Romea, Milagros Leal, José Isbert, Juan Calvo, Conrado San Martín y otros.
Es una comedia romántica, con un drama de por medio. Es también una película de circo.
La acción tiene lugar en una pequeña ciudad ficticia: Villaclara. Ante la posibilidad de que su sobrina abandone al amor de su vida por hacer un matrimonio de conveniencia, doña Juanita le cuenta la triste historia de su vida.
Doña Juanita, la hija del boticario, "Jarabito" para los guasones del lugar,le cuenta lo que le ocurrió a ella cuando joven, al enamorarse de un apuesto contable del circo que llegó por las fiestas a la población. En realidad el joven era un payaso que, por miedo a no ser aceptado por su humilde condición, le oculta su auténtica personalidad. En la última función, a la que asisten doña Juanita y su padre,se produce un incendio en el circo y, el payaso intentando buscar a su amada para salvarle la vida, muere al caer sobre él todo el armazón de la carpa incendiada. Al día siguiente tiene lugar el entierro de las víctimas pero nadie sabe quien es el payaso ni nadie conoce al supuesto contable. Desaparece, por tanto, de la vida de doña Juanita y nada más sabe de él. La enamorada guarda como un tesoro el recuerdo de ese amor. En la pequeña ciudad, las personas que les habían visto hablar por la noche tras las rejas, al desvanecerse el presunto enamorado, dan en decir que se trataba de un fantasma. Así pasó la vida la joven, convirtiéndose en una solterona y viviendo en aquel caserón con su sobrina.
La película toca temas muy interesantes. El deseo, el amor contrariado, la soledad, los convencionalismos, el qué dirán, la imposibilidad del amor entre dos personas de distinta clase social. Es una reivindicación de la mujer frente a los convencionalismos sociales.
Algunas escenas me recordaron a la magnífica película "Calle Mayor" - que también hemos tenido ocasión de ver no hace mucho tiempo-, por las burlas crueles de los desocupados, en esos lugares donde todo el mundo se conoce y tiene como diversión meterse en la vida de los otros.
Me parece una idea plausible la de Televisión Española al ofrecernos estas reposiciones. Echo en falta entre tantos multicines que no tengan una sala precisamente para exhibir films no sólo españoles sino de la época dorada de Hollywood o de otros países, esas obras maestras que, a muchos cinéfilos nos gustaría volver a ver en la gran pantalla. Creo que tendrían más éxito que muchas películas modernas que pasan por la pantalla sin pena ni gloria.
lunes, 4 de enero de 2016
Ruta de la Celestina (Zaragoza)
Dentro de los Viernes Cultturales que organiza la Universidad Popular de Zaragoza, realizamos La Ruta de la Celestina. Un poco por curiosidad acudí a la cita, pensando qué iba a encontrar en Zaragoza que me recordase la obra de Fernando de Rojas. Si fuera Salamanca... Allí está el Huerto de Calisto y Melibea, junto a la muralla y, todas esas callejuelas del Barrio Chino, con sus burdeles baratos te adentran en la trama de la obra. No es difícil imaginar la época en las postrimerías de la Edad Media. Pero estamos en Zaragoza y vamos a tomar conciencia y rememorar la obra literaria.
Fernando de Rojas nace en un pueblo toledano. Su familia es de ascendientes judíos, muy de tener en cuenta en la época en que vive -reinado de los Reyes Católicos. Estudia en Salamanca, la Universidad más prestigiosa de su tiempo y, por esta razón, conociendo la vieja ciudad castellana es muy lógico que sitúe su obra en esos parajes, aunque también podría haberle servido Toledo. No especifica en ningún momento dónde sitúa la acción.
La Celestina es una novela dialogada; no está escrita para ser representada sino para ser leída en voz alta, como era la costumbre. Fue escrita en los últimos años del siglo XV. Fue prohibida en 1792. Su asunto es amoroso y está escrita con fines didácticos: advertir a los jóvenes que se dejan llevar por las pasiones amorosas, cómo pueden tener un trágico final.
Es una comedia humanística que rompe con los planteamientos de la Edad Media. Tiene sus antecedentes en la Trotaconventos. La Celestina es un arquetipo y se mueve entre conventos y casas de familias acomodadas. Con la excusa de la venta de baratijas se le permite la entrada. Este personaje es una mujer de edad avanzada, medio bruja y hechicera, que tiene tratos con el diablo. Ejerce las funciones de mediadora de amores clandestinos; elabora pócimas para diversos usos, filtros de amor, realiza conjuros y otros oficios aún más detestables. Siempre le mueve la codicia.
Otros personajes de la obra son Calisto y Melibea, los jóvenes enamorados, pero no con el amor cortés, vigente en la época medieval si no con un amor pasional, físico. Pleberio y Aisa son los padres de Melibea, familia noble. Pármeno y Sempronio son los criados de Calisto, éste de familia acaudalada pero no de clase noble. Lucrecia es la sirvienta de Melibea, que siente envidia de su ama. No era un oficio apetecido servir a un amo en aquellos tiempos pero era peor para la mujer que pasaba muchos años trabajando sin sueldo y, cuando llegaba la hora del casamiento, por no darle dote era arrojada a la calle con cualquier pretexto o calumnia.
Se atribuye a Fernando de Rojas. Según el autor, se encontró unos papeles ya escritos y él continuó la obra. Puede ser un recurso literario pero sí es cierto que el primer acto presenta diferencias con el resto de la obra. Ha tenido diferentes títulos a lo largo de la historia. El "Manuscrito de Palacio" se conserva en la Biblioteca Nacional y parece ser anterior a la obra publicada. De La Comedia de Calisto y Melibea se conservan tres ejemplares, uno de ellos publicado en Burgos en 1499. Con el nombre de Tragicomedia de Calisto y Melibea se conoce la segunda versión impresa. La edición más antigua que se conoce es de Jorge Coci, en Zaragoza, de 1507. Actualmente ha quedado con el nombre de La Celestina, como se la conoce universalmente.
En cuanto a su estructura tiene un prólogo, en el que se conocen Calisto y Melibea, en el huerto de la joven cuando Calisto entra persiguiendo un halcón que se le había extraviado.
En la primera parte Calisto recurre a las malas artes de Celestina para conseguir el amor de Melibea. a cambio de una remuneración económica. Los criados, llevados de la codicia, quieren parte del botín y, al negarse la la vieja, la asesinan. La justicia atrapa a los asesinos.y son ejecutados en la plaza pública, para escarmiento de la población. Tiene lugar la primera noche de amor de Calisto y Melibea.
En la segunda parte tiene lugar la segunda noche de amor. Calisto, al oír alboroto.en la calle intenta saltar el muro del jardín y se despeña, muriendo de forma poco gloriosa. Al ver la desgracia y su situación, perdida la honra, Melibea se suicida. La madre, viendo a la hija muerta, fallece de la impresión. Sólo queda Pleberio que se lamenta de la triste suerte de su familia.
Veamos ahora el recorrido que hicimos por el Casco antiguo de la ciudad. La cita tuvo lugar en la recoleta plaza de San Felipe. Allí vimos el Torreón de Fortea, un palacete de la época, de cuatro plantas, con ventanales góticos, alero saledizo pero poco historiado. El altillo con ventanales de arco de medio punto. Presenta una torrecilla. En la fachada escudos de Aragón y Zaragoza.
En la misma plaza estaba la Torre Nueva, torre mudéjar, con reloj que marcaba la hora para todos los zaragozanos. Tuvo gran importancia en la guerra de la Independencia, como torre vigía. Fue demolida porque, al parecer estaba inclinada y molestaba a los de la Casa Fortea. Ha quedado en el pavimento el octógono de su planta.
También en esta pequeña plaza está el Palacio de Argillo, antes de Villaverde, en el que se ubica el museo de Pablo Gargallo. Lo que más impresiona de esta construcción es el alero de madera muy labrada. La puerta es un arco de medio punto, en piedra de Calatorao. En el interior tiene un patio cuadrangular, con columnas. La galería baja, arquitrabada y la superior con arcos de medio punto. El voladizo está muy decorado. El palco está decorado con los signos del zodiaco, muy propio del Renacimiento. Vimos también una escultura representando el amor.
Por la calle del Temple llegamos a la iglesia de Santa Isabel, del siglo XVII, con fachada barroca y en la misma el escudo de Aragón y hornacinas con santos y figuras monstruosas. En esta plaza hay un monumento a los cofrades, pues desde este templo salen las procesiones en Semana Santa con los nazarenos.
Desde allí nos dirigimos hacia el Mercado Central, lugar donde tradicionalmente se celebraban los mercados, entonces al aire libre o aprovechando los soportales de las casas limítrofes. Allí fue ajusticiado Juan de Lanuza, recordando el hecho un sencillo monumento. En esta plaza se ajusticiaba a los reos.
Pasando por el lugar donde se hallaría la puerta de Toledo de la muralla, llegamos a San Juan de los Panetes. Tiene una torre inclinada con seis cuerpos por encima del tejado. Por estos lares estaba situado el barrio del Tejar, -fuera de los barrios nobles de la ciudad-, donde se ubicaban los prostíbulos.
Desde aquí siguiendo la Plaza de las Catedrales, llegamos a la Basílica del Pilar y contemplamos el retablo del altar mayor, obra salida de las manos del valenciano Damián Forment. Es una obra esculpida en alabastro, policromada, obra de gran relieve. Es de hechura renacentista y representa a la Asunción de María. Sus esculturas nos muestran la vida de María en relación con la Pasión de su Hijo, asociándola a la obra redentora. La Virgen es el Modelo para la mujer, la llena de gracia, en oposición a la mujer pecadora -Eva.
Terminamos el recorrido en el palacio renacentista de Montemuzo. Entramos en el patio que presenta una decoración que rompe con la tradición medieval.
En cada uno de los lugares visitados se leían pasajes alusivos de La Celestina o bien se nos mostraban planos o grabados de la época para que nos situáramos en los tiempos pretéritos, en los que tiene lugar la trama de la obra literaria, para poder comprender mejor cuales eran las costumbres y cómo vivían aquellas gentes en el paso de la Edad Media a la Edad Moderna.
Fernando de Rojas nace en un pueblo toledano. Su familia es de ascendientes judíos, muy de tener en cuenta en la época en que vive -reinado de los Reyes Católicos. Estudia en Salamanca, la Universidad más prestigiosa de su tiempo y, por esta razón, conociendo la vieja ciudad castellana es muy lógico que sitúe su obra en esos parajes, aunque también podría haberle servido Toledo. No especifica en ningún momento dónde sitúa la acción.
La Celestina es una novela dialogada; no está escrita para ser representada sino para ser leída en voz alta, como era la costumbre. Fue escrita en los últimos años del siglo XV. Fue prohibida en 1792. Su asunto es amoroso y está escrita con fines didácticos: advertir a los jóvenes que se dejan llevar por las pasiones amorosas, cómo pueden tener un trágico final.
Es una comedia humanística que rompe con los planteamientos de la Edad Media. Tiene sus antecedentes en la Trotaconventos. La Celestina es un arquetipo y se mueve entre conventos y casas de familias acomodadas. Con la excusa de la venta de baratijas se le permite la entrada. Este personaje es una mujer de edad avanzada, medio bruja y hechicera, que tiene tratos con el diablo. Ejerce las funciones de mediadora de amores clandestinos; elabora pócimas para diversos usos, filtros de amor, realiza conjuros y otros oficios aún más detestables. Siempre le mueve la codicia.
Otros personajes de la obra son Calisto y Melibea, los jóvenes enamorados, pero no con el amor cortés, vigente en la época medieval si no con un amor pasional, físico. Pleberio y Aisa son los padres de Melibea, familia noble. Pármeno y Sempronio son los criados de Calisto, éste de familia acaudalada pero no de clase noble. Lucrecia es la sirvienta de Melibea, que siente envidia de su ama. No era un oficio apetecido servir a un amo en aquellos tiempos pero era peor para la mujer que pasaba muchos años trabajando sin sueldo y, cuando llegaba la hora del casamiento, por no darle dote era arrojada a la calle con cualquier pretexto o calumnia.
Se atribuye a Fernando de Rojas. Según el autor, se encontró unos papeles ya escritos y él continuó la obra. Puede ser un recurso literario pero sí es cierto que el primer acto presenta diferencias con el resto de la obra. Ha tenido diferentes títulos a lo largo de la historia. El "Manuscrito de Palacio" se conserva en la Biblioteca Nacional y parece ser anterior a la obra publicada. De La Comedia de Calisto y Melibea se conservan tres ejemplares, uno de ellos publicado en Burgos en 1499. Con el nombre de Tragicomedia de Calisto y Melibea se conoce la segunda versión impresa. La edición más antigua que se conoce es de Jorge Coci, en Zaragoza, de 1507. Actualmente ha quedado con el nombre de La Celestina, como se la conoce universalmente.
En cuanto a su estructura tiene un prólogo, en el que se conocen Calisto y Melibea, en el huerto de la joven cuando Calisto entra persiguiendo un halcón que se le había extraviado.
En la primera parte Calisto recurre a las malas artes de Celestina para conseguir el amor de Melibea. a cambio de una remuneración económica. Los criados, llevados de la codicia, quieren parte del botín y, al negarse la la vieja, la asesinan. La justicia atrapa a los asesinos.y son ejecutados en la plaza pública, para escarmiento de la población. Tiene lugar la primera noche de amor de Calisto y Melibea.
En la segunda parte tiene lugar la segunda noche de amor. Calisto, al oír alboroto.en la calle intenta saltar el muro del jardín y se despeña, muriendo de forma poco gloriosa. Al ver la desgracia y su situación, perdida la honra, Melibea se suicida. La madre, viendo a la hija muerta, fallece de la impresión. Sólo queda Pleberio que se lamenta de la triste suerte de su familia.
Veamos ahora el recorrido que hicimos por el Casco antiguo de la ciudad. La cita tuvo lugar en la recoleta plaza de San Felipe. Allí vimos el Torreón de Fortea, un palacete de la época, de cuatro plantas, con ventanales góticos, alero saledizo pero poco historiado. El altillo con ventanales de arco de medio punto. Presenta una torrecilla. En la fachada escudos de Aragón y Zaragoza.
En la misma plaza estaba la Torre Nueva, torre mudéjar, con reloj que marcaba la hora para todos los zaragozanos. Tuvo gran importancia en la guerra de la Independencia, como torre vigía. Fue demolida porque, al parecer estaba inclinada y molestaba a los de la Casa Fortea. Ha quedado en el pavimento el octógono de su planta.
También en esta pequeña plaza está el Palacio de Argillo, antes de Villaverde, en el que se ubica el museo de Pablo Gargallo. Lo que más impresiona de esta construcción es el alero de madera muy labrada. La puerta es un arco de medio punto, en piedra de Calatorao. En el interior tiene un patio cuadrangular, con columnas. La galería baja, arquitrabada y la superior con arcos de medio punto. El voladizo está muy decorado. El palco está decorado con los signos del zodiaco, muy propio del Renacimiento. Vimos también una escultura representando el amor.
Por la calle del Temple llegamos a la iglesia de Santa Isabel, del siglo XVII, con fachada barroca y en la misma el escudo de Aragón y hornacinas con santos y figuras monstruosas. En esta plaza hay un monumento a los cofrades, pues desde este templo salen las procesiones en Semana Santa con los nazarenos.
Desde allí nos dirigimos hacia el Mercado Central, lugar donde tradicionalmente se celebraban los mercados, entonces al aire libre o aprovechando los soportales de las casas limítrofes. Allí fue ajusticiado Juan de Lanuza, recordando el hecho un sencillo monumento. En esta plaza se ajusticiaba a los reos.
Pasando por el lugar donde se hallaría la puerta de Toledo de la muralla, llegamos a San Juan de los Panetes. Tiene una torre inclinada con seis cuerpos por encima del tejado. Por estos lares estaba situado el barrio del Tejar, -fuera de los barrios nobles de la ciudad-, donde se ubicaban los prostíbulos.
Desde aquí siguiendo la Plaza de las Catedrales, llegamos a la Basílica del Pilar y contemplamos el retablo del altar mayor, obra salida de las manos del valenciano Damián Forment. Es una obra esculpida en alabastro, policromada, obra de gran relieve. Es de hechura renacentista y representa a la Asunción de María. Sus esculturas nos muestran la vida de María en relación con la Pasión de su Hijo, asociándola a la obra redentora. La Virgen es el Modelo para la mujer, la llena de gracia, en oposición a la mujer pecadora -Eva.
Terminamos el recorrido en el palacio renacentista de Montemuzo. Entramos en el patio que presenta una decoración que rompe con la tradición medieval.
En cada uno de los lugares visitados se leían pasajes alusivos de La Celestina o bien se nos mostraban planos o grabados de la época para que nos situáramos en los tiempos pretéritos, en los que tiene lugar la trama de la obra literaria, para poder comprender mejor cuales eran las costumbres y cómo vivían aquellas gentes en el paso de la Edad Media a la Edad Moderna.
sábado, 28 de noviembre de 2015
Tesoros de la lengua castellana
Es una exposición bibliográfica de los fondos de la Biblioteca de la Universidad de Zaragoza. Está ubicada en dos centros: la Biblioteca del Paraninfo y la Biblioteca María Moliner de la Facultad de Filosofía y Letras. En el Paraninfo se exponen fondos bibliográficos hasta el siglo XIX y en la Biblioteca María Moliner se exponen libros de los siglos XIX y XX. En el Paraninfo se exhiben 42 obras, desde los inicios de la imprenta y en la Biblioteca María Moliner, 130.
Esta exposición tiene lugar con motivo del X Congreso Internacional de Historia de la Lengua Española.
Limitándonos al Paraninfo, hay dos secciones: una dedicada a obras que durante cinco siglos han contribuido a dar esplendor a la lengua y otra destinada a las obras literarias que son el exponente de ese esplendor.
Haciendo un recorrido por la exposición lo primero que encontramos es una parte dedicada a la Historia de la lengua castellana con los libros Orígenes de la lengua española, de Gregorio Mayans y Siscar y Del origen y principio de la lengua castellana, de Bernardo de Aldrete.
En el siglo XV, en España convivían distintas lenguas romances o dialectos derivados del latín: catalán, gallego, bable, aragonés, etc. Ante la unificación de territorios y salida al exterior con el descubrimiento de América, había que optar por una lengua común y tuvo la primacía el castellano que pasó a llamarse español. Para afianzar este auge, algunos lingüistas salieron en su defensa con obras como Defensa del castellano, de Gonzalo García de Santa María o Defensa de la lengua castellana, de Pedro Mexiá.
Pero había que normalizar su uso, tanto oral como escrito. Así surgen las gramáticas y ortografías para el uso correcto de la lengua. Antonio de Nebrija escribió la primera gramática que entregó a la reina Isabel, en 1492. Pero además se preocupó de la ortografía y en la exposición podemos ver un tratado de Ortografía, así como también Reglas de Ortografía, de Francisco Robles y Arte del romance castellano, de Benito de San Pedro.
Pero no fue hasta la fundación de la Real Academia Española cuando con su lema "limpia, fija y da esplendor", que se fijan las bases del idioma con un tratado de Ortografía y otro de Gramática de la Lengua castellana. La RAE se creó en tiempos de Felipe V, a imitación de otras instituciones similares que ya funcionaban en Europa, concretamente, la francesa.
En cuanto a la lexicografía era un trabajo arduo recoger todas las voces de una lengua, con los medios de que disponían, basándose en la memoria. Así surgieron glosarios con términos de distintas áreas del conocimiento. Es curioso el libro de Alejo Venegas que recoge vocablos oscuros del libro El tránsito de la muerte, para ayudar a bien morir a los agonizantes, práctica habitual en aquellos siglos. Es de gran importancia Tesoro de la lengua castellana, de Covarrubias, que es el origen de los diccionarios y al que todavía se recurre para investigar el origen de términos lingüísticos. Tenían que recurrir a la memoria , ya que no había otros apoyos; a veces había que volver a completar el significado de una palabra. Por supuesto que no seguían un orden alfabético, por lo que la consulta se hacía dificultosa.
En el siglo XVIII, se ha avanzado mucho en todos los órdenes del conocimiento y es necesario un léxico científico como el Diccionario, de Esteban Terreros y Pando.
Pero es la RAE la que se encarga de redactar el Diccionario de Autoridades, publicado en 1726, en su primera edición y en 1729 en una segunda .Es una obra importantísima. Se encarga a los académicos su elaboración, cada uno se ocuparía de una letra. De ahí viene lo de las letras de los sillones de la RAE. Se llama de Autoridades porque, además de la definición de la palabra, se incluía un texto de un escritor que la empleaba, le daba autoridad.
Este primer diccionario tenía muchos volúmenes y muy extensos, con lo cual resultaba poco manejable por lo que en 1780 se publica un Diccionario abreviado, más práctico que el anterior.
Pero era necesario también crear diccionarios bilingües, sobre todo para el aprendizaje del latín y así Fernando de Santaella escribe, en 1499, un diccionario en latín y castellano, dedicado a los eclesiásticos. Antonio de Nebrija redacta también otro latino-español, publicado en 1492.
Por las continuas relaciones con otros países se hacía necesario el conocimiento de otras lenguas como el italiano, francés y árabe por lo que surgieron diccionarios bilingües, de español-italiano, como el de César Ondín, profesor de español en Italia, o el de Francisco de Lorenzo, también de español-italiano. Es más curioso el de Francisco Cañes español-latino-arábigo, dedicado a viajeros, comerciantes y misioneros que fueran a países de África.
El castellano, aunque preeminente en la península, convivió con otras lenguas. Una muestra de ello la tenemos en el magnífico manuscrito en letra gótica, en aragonés, de los Fueros de Aragón, de los siglos XIV y XV. Otra muestra es otro manuscrito aljamiado (en aragonés con grafía árabe), aparecido a mediados del siglo pasado en el derribo de una casa en Sabiñán, junto con un ejemplar del Corán que se conserva en la Aljafería. También en aragonés se expone una novelita pastoril, Vigilia y Octavario de San Juan Bautista, de la abadesa aragonesa Ana Francisca Abarca de Bolea.
En esta muestra también encontramos el primer libro dedicado a los sordomudos, con el lenguaje de signos, de Lorenzo Hervás y Panduro, obra poco difundida por ser el autor un jesuita y ser expulsada la Orden en el siglo XVIII. Se conoce más la obra de Juan Pablo Bonet.
Durante mucho tiempo el castellano convivió con la lengua latina, usada por la iglesia y por escritores antiguos. Después surgen los cultismos en los textos castellanos. Stefaro Frienchi escribió una obra para facilitar el aprendizaje de la lengua latina. Francisco de Quevedo escribe Vocablos para instruir a las damas hembrilatinas, es una sátira en la que ridiculiza todos esos circunloquios y aboga por el habla más natural.
En el arte de escribir cartas y formulas de cortesía, encontramos ejemplos de tratados en los que están contempladas todas las situaciones de la vida social: cartas de pésame, de felicitación, de asuntos económicos, amorosas, despedidas, etc. Y lo mismo los tratamientos dispensados a autoridades civiles, militares, eclesiásticas, la nobleza, realeza,etc.
Todo esto del protocolo excesivo era muy engorroso y en un documento ocupaba más espacio que el asunto a tratar. Felipe II, quiso poner coto al uso excesivo de tratamientos para lo cual mandó publicar las Premáticas. Este libro no fue bien acogido y siguieron empleándose los usos antiguos.
El descubrimiento de América fue un reto para la lengua castellana. Los españoles llevaron allí su lengua que hoy es la lengua oficial de todos los países hispanos. Pero para entenderse con los aborígenes había que aprender sus lenguas, sobre todo los conquistadores y, más aún, los misioneros. Hernán Cortés escribió Historia de Nueva España, con criptogramas explicativos, recogidos por Francisco Antonio de Lorenzana. También las Crónicas de las Indias, de Alonso de Molina tienen gran importancia en el conocimiento de las lenguas indígenas y el desarrollo del español en las nuevas tierras.
Los tratados sobre Oratoria y Retórica eran imprescindibles para hablar en público y convencer (sermones, discursos políticos). En este aspecto se adapta la retórica latina. En la exposición podemos ver la primera Retórica, de Miguel de Salinas, otra obra de Alonso Pabón Gimeno y José Artigas con su Epítome de la elocuencia española.
Hay también ejemplos de arte poética y ciencia literaria. La poesía estaba sujeta a unas normas rígidas en cuanto a metros, estrofas, rimas, acentos... que se tenían en cuenta a la hora de versificar. a este respecto está expuesta la obra de Juan Díaz Rengifo, Arte poética española, y Reglas de la poesía, de Ignacio de Luzán.
Por celebrarse este año el IV Centenario de la publicación de la segunda parte del Quijote y el V Centenario del nacimiento de Santa Teresa de Jesús, se han elegido estos dos autores del Siglo de Oro como representantes de la obra literaria.
Podemos admirar El Quijote en su edición holandesa (Amberes) de 1697, El ingenioso hidalgo Don Quijote de la Mancha, en su edición de bolsillo, de la RAE. Hay otra edición de lujo de la RAE, de 1780, ambas con excelentes grabados, El Quijote, impreso por Gabriel Sánchez, con mapas de sus viajes. Es un homenaje a Cervantes, su autor.
En cuanto a la obra de Santa Teresa de Ávila, está la obra del carmelita Tomás de Juan, de 1613, Suma y compendio de los grados de oración. Libros de la Beata Madre Teresa, de 1611. Hay una muestra de su poesía con una reproducción de la escritura de la Santa. Las cartas de Santa Teresa también están en la exposición con un libro editado , a dos tintas. Están así mismo Las Moradas y El libro de su vida, con las Obras completas, ambas con hermosos grabados.
Es una exposición muy interesante y es de encomiar la labor que realiza la Biblioteca sacando a la luz sus tesoros de forma periódica para que el público pueda disfrutar de estas riquezas en las que se incluyen incunables, ediciones Príncipe y otros libros antiguos que no están al alcance más que de los investigadores.
Esta exposición tiene lugar con motivo del X Congreso Internacional de Historia de la Lengua Española.
Limitándonos al Paraninfo, hay dos secciones: una dedicada a obras que durante cinco siglos han contribuido a dar esplendor a la lengua y otra destinada a las obras literarias que son el exponente de ese esplendor.
Haciendo un recorrido por la exposición lo primero que encontramos es una parte dedicada a la Historia de la lengua castellana con los libros Orígenes de la lengua española, de Gregorio Mayans y Siscar y Del origen y principio de la lengua castellana, de Bernardo de Aldrete.
En el siglo XV, en España convivían distintas lenguas romances o dialectos derivados del latín: catalán, gallego, bable, aragonés, etc. Ante la unificación de territorios y salida al exterior con el descubrimiento de América, había que optar por una lengua común y tuvo la primacía el castellano que pasó a llamarse español. Para afianzar este auge, algunos lingüistas salieron en su defensa con obras como Defensa del castellano, de Gonzalo García de Santa María o Defensa de la lengua castellana, de Pedro Mexiá.
Pero había que normalizar su uso, tanto oral como escrito. Así surgen las gramáticas y ortografías para el uso correcto de la lengua. Antonio de Nebrija escribió la primera gramática que entregó a la reina Isabel, en 1492. Pero además se preocupó de la ortografía y en la exposición podemos ver un tratado de Ortografía, así como también Reglas de Ortografía, de Francisco Robles y Arte del romance castellano, de Benito de San Pedro.
Pero no fue hasta la fundación de la Real Academia Española cuando con su lema "limpia, fija y da esplendor", que se fijan las bases del idioma con un tratado de Ortografía y otro de Gramática de la Lengua castellana. La RAE se creó en tiempos de Felipe V, a imitación de otras instituciones similares que ya funcionaban en Europa, concretamente, la francesa.
En cuanto a la lexicografía era un trabajo arduo recoger todas las voces de una lengua, con los medios de que disponían, basándose en la memoria. Así surgieron glosarios con términos de distintas áreas del conocimiento. Es curioso el libro de Alejo Venegas que recoge vocablos oscuros del libro El tránsito de la muerte, para ayudar a bien morir a los agonizantes, práctica habitual en aquellos siglos. Es de gran importancia Tesoro de la lengua castellana, de Covarrubias, que es el origen de los diccionarios y al que todavía se recurre para investigar el origen de términos lingüísticos. Tenían que recurrir a la memoria , ya que no había otros apoyos; a veces había que volver a completar el significado de una palabra. Por supuesto que no seguían un orden alfabético, por lo que la consulta se hacía dificultosa.
En el siglo XVIII, se ha avanzado mucho en todos los órdenes del conocimiento y es necesario un léxico científico como el Diccionario, de Esteban Terreros y Pando.
Pero es la RAE la que se encarga de redactar el Diccionario de Autoridades, publicado en 1726, en su primera edición y en 1729 en una segunda .Es una obra importantísima. Se encarga a los académicos su elaboración, cada uno se ocuparía de una letra. De ahí viene lo de las letras de los sillones de la RAE. Se llama de Autoridades porque, además de la definición de la palabra, se incluía un texto de un escritor que la empleaba, le daba autoridad.
Este primer diccionario tenía muchos volúmenes y muy extensos, con lo cual resultaba poco manejable por lo que en 1780 se publica un Diccionario abreviado, más práctico que el anterior.
Pero era necesario también crear diccionarios bilingües, sobre todo para el aprendizaje del latín y así Fernando de Santaella escribe, en 1499, un diccionario en latín y castellano, dedicado a los eclesiásticos. Antonio de Nebrija redacta también otro latino-español, publicado en 1492.
Por las continuas relaciones con otros países se hacía necesario el conocimiento de otras lenguas como el italiano, francés y árabe por lo que surgieron diccionarios bilingües, de español-italiano, como el de César Ondín, profesor de español en Italia, o el de Francisco de Lorenzo, también de español-italiano. Es más curioso el de Francisco Cañes español-latino-arábigo, dedicado a viajeros, comerciantes y misioneros que fueran a países de África.
El castellano, aunque preeminente en la península, convivió con otras lenguas. Una muestra de ello la tenemos en el magnífico manuscrito en letra gótica, en aragonés, de los Fueros de Aragón, de los siglos XIV y XV. Otra muestra es otro manuscrito aljamiado (en aragonés con grafía árabe), aparecido a mediados del siglo pasado en el derribo de una casa en Sabiñán, junto con un ejemplar del Corán que se conserva en la Aljafería. También en aragonés se expone una novelita pastoril, Vigilia y Octavario de San Juan Bautista, de la abadesa aragonesa Ana Francisca Abarca de Bolea.
En esta muestra también encontramos el primer libro dedicado a los sordomudos, con el lenguaje de signos, de Lorenzo Hervás y Panduro, obra poco difundida por ser el autor un jesuita y ser expulsada la Orden en el siglo XVIII. Se conoce más la obra de Juan Pablo Bonet.
Durante mucho tiempo el castellano convivió con la lengua latina, usada por la iglesia y por escritores antiguos. Después surgen los cultismos en los textos castellanos. Stefaro Frienchi escribió una obra para facilitar el aprendizaje de la lengua latina. Francisco de Quevedo escribe Vocablos para instruir a las damas hembrilatinas, es una sátira en la que ridiculiza todos esos circunloquios y aboga por el habla más natural.
En el arte de escribir cartas y formulas de cortesía, encontramos ejemplos de tratados en los que están contempladas todas las situaciones de la vida social: cartas de pésame, de felicitación, de asuntos económicos, amorosas, despedidas, etc. Y lo mismo los tratamientos dispensados a autoridades civiles, militares, eclesiásticas, la nobleza, realeza,etc.
Todo esto del protocolo excesivo era muy engorroso y en un documento ocupaba más espacio que el asunto a tratar. Felipe II, quiso poner coto al uso excesivo de tratamientos para lo cual mandó publicar las Premáticas. Este libro no fue bien acogido y siguieron empleándose los usos antiguos.
El descubrimiento de América fue un reto para la lengua castellana. Los españoles llevaron allí su lengua que hoy es la lengua oficial de todos los países hispanos. Pero para entenderse con los aborígenes había que aprender sus lenguas, sobre todo los conquistadores y, más aún, los misioneros. Hernán Cortés escribió Historia de Nueva España, con criptogramas explicativos, recogidos por Francisco Antonio de Lorenzana. También las Crónicas de las Indias, de Alonso de Molina tienen gran importancia en el conocimiento de las lenguas indígenas y el desarrollo del español en las nuevas tierras.
Los tratados sobre Oratoria y Retórica eran imprescindibles para hablar en público y convencer (sermones, discursos políticos). En este aspecto se adapta la retórica latina. En la exposición podemos ver la primera Retórica, de Miguel de Salinas, otra obra de Alonso Pabón Gimeno y José Artigas con su Epítome de la elocuencia española.
Hay también ejemplos de arte poética y ciencia literaria. La poesía estaba sujeta a unas normas rígidas en cuanto a metros, estrofas, rimas, acentos... que se tenían en cuenta a la hora de versificar. a este respecto está expuesta la obra de Juan Díaz Rengifo, Arte poética española, y Reglas de la poesía, de Ignacio de Luzán.
Por celebrarse este año el IV Centenario de la publicación de la segunda parte del Quijote y el V Centenario del nacimiento de Santa Teresa de Jesús, se han elegido estos dos autores del Siglo de Oro como representantes de la obra literaria.
Podemos admirar El Quijote en su edición holandesa (Amberes) de 1697, El ingenioso hidalgo Don Quijote de la Mancha, en su edición de bolsillo, de la RAE. Hay otra edición de lujo de la RAE, de 1780, ambas con excelentes grabados, El Quijote, impreso por Gabriel Sánchez, con mapas de sus viajes. Es un homenaje a Cervantes, su autor.
En cuanto a la obra de Santa Teresa de Ávila, está la obra del carmelita Tomás de Juan, de 1613, Suma y compendio de los grados de oración. Libros de la Beata Madre Teresa, de 1611. Hay una muestra de su poesía con una reproducción de la escritura de la Santa. Las cartas de Santa Teresa también están en la exposición con un libro editado , a dos tintas. Están así mismo Las Moradas y El libro de su vida, con las Obras completas, ambas con hermosos grabados.
Es una exposición muy interesante y es de encomiar la labor que realiza la Biblioteca sacando a la luz sus tesoros de forma periódica para que el público pueda disfrutar de estas riquezas en las que se incluyen incunables, ediciones Príncipe y otros libros antiguos que no están al alcance más que de los investigadores.
lunes, 23 de noviembre de 2015
Gozar del arte IV Van Gogh
Vincent Willem Van Gogh nace en Zundert (Países Bajos), cerca de la frontera de Bélgica. Es el hijo mayor del pastor protestante Theodorus. Le siguen otros cuatro hermanos, entre ellos Theo que será el amigo, el confidente y el apoyo económico del artista.
El artista atormentado, de carácter difícil, solitario, acomplejado, inconformista con su arte.
Conocemos su vida a través de 650 cartas que escribió a Theo a lo largo de su corta existencia. En ella le daba noticias de su estado de ánimo, de su trabajo, sus relaciones, su pintura...
De pequeño estuvo en varios internados, estudiando hasta la edad de quince años. De su infancia nos dice él mismo "Mi juventud fue triste, fría y estéril"
A los diez y seis, como la familia no era adinerada tuvo que ganarse la vida y empezar a trabajar. Gracias a un tío suyo se colocó en Goupil, una galería internacional de comercio de arte, en una sucursal de La Haya. Fue trasladado a Londres, donde conoce a Úrsula, la hija de la patrona de su pensión, de quien se enamora pero fue rechazado, sufriendo la primera gran decepción de su vida.
En 1875 fue destinado a París y conoce las obras de Millet que le impresionan fuertemente y se convertirá en su admirador, haciendo diversas versiones de sus cuadros, como El sembrador.
En 1876 es despedido de la galería por el trato que da a los clientes y por querer imponerles sus gustos personales. En esta misma galería trabajaría su hermano hasta su muerte, el mismo que le animaría a pintar, aunque por más intentos que hizo no logró vender sus cuadros en vida del pintor.
En 1876 vuelve a Inglaterra. Su vocación religiosa lo lleva a ejercer como predicador metodista. En Dorchecht trabaja en una librería. Vuelve a Amsterdam para estudiar Teología pero fracasa por su desconocimiento del latín y del griego.
En 1879 es enviado como misionero a las minas de carbón de Boringe, en Bélgica. También fracasa y es enviado a Cuesmes donde está en contacto con la gente humilde: mineros, artesanos, campesinos, por los que siente una gran simpatía.Lleva una vida ascética y su salud está en peligro. Su hermano consigue apartarlo y lo estimula para que se dedique a la pintura, su vocación.
De 1800 a 1886 está en Bruselas. Se matricula en la Escuela de Bellas Artes, donde conoce a Rappard. Aquí realiza un aprendizaje del dibujo y técnicas del oficio. Sus dibujos son realistas, empleando colores oscuros, terrosos. Se inspira en Millet. Son de esta época El tejedor en el telar, El sembrador y Los comedores de patatas. Representa a las gentes más humildes de la sociedad y es un elogio al trabajo artesanal. Son obras realistas pero poco a poco va cambiando expresando los sentimientos de los personajes que son rudos, pero exalta el trabajo manual y el alimento que ellos mismos han ganado honradamente. De estos tiempos es también Cráneo fumando cigarrillos, utilizado en las campañas antitabaco.
Se enamora de Cornelia, una prima suya, pero tampoco es correspondido por lo que se unió a una prostituta embarazada. Como siempre, Theo tendrá que intervenir. En 1885 muere el padre repentinamente, ocasionando conflictos por lo que se va de casa.
París (1886- 1887). Quiere avanzar en su creación y se va a París, la ciudad de las vanguardias, donde vive su hermano Theo que es marchante y le enseña los impresionistas. Viven en Montmartre. Aprende que la realidad es el carácter del que retrata.. Pinta muchos autorretratos, ante el espejo, lo mismo que su ídolo Rembrandt, Hay más de treinta. Lo hace para conocerse mejor a sí mismo y aprender nuevas técnicas. Las botas, gastadas, de una campesina pueden significar la trayectoria vital del artista. Frecuentan el café Tamburini y la tienda del Tío Tanguy, que tiene una galería en la que exponen los artistas. Hace un retrato del dueño y se lo regala. Conoce a todos los pintores de la época: Ingres, Lautrec, Renoir, Gauguin, con el que tiene una relación tempestuosa.
Arles (1888) (Provenza).Viaja al sur de Francia en busca de la luz del Mediterráneo. Adquiere una casa y pretende crear una escuela de pintura, junto con otros pintores parisinos que esperaba se le unieran.Le sorprende la primavera y pinta la naturaleza, saca su caballete y pinta en el exterior. Su pintura evoluciona, emplea colores más vivos y pinceladas pequeñas. Es el postimpresionismo. Pinta: Melocotonero en flor, La Mousmé, El campesino, El sembrador, Desaparecen las sombras, pinceladas más largas. Es la idea que tiene de la perfección de la pintura. Pinta La casa amarilla, donde se instala; Los girasoles, del que hace hasta seis cuadros. Contraste de la perfección de las flores con el fondo y la mesa sin sombras. Viñedo rojo, efectos de la luz. La habitación de Arlés . Es una habitación austera, de forma trapezoidal, con colores de contraste. Le da mucha importancia a los colores y su simbolismo. Esos rojos y verdes tan llamativos representan las grandes pasiones del hombre, el cobalto simboliza a Dios, el azul ultramar, el infinito. Lo mismo los objetos: la lámpara es la seguridad, la estrella es la fe.
Paul Gauguin, acude a Arlés para compartir la casa pero pronto chocarán sus caracteres. En una discusión se automutiló, cortándose el lóbulo de la oreja izquierda y enviándolo como recuerdo a una prostituta.La herida se le infectó y tuvo que ser ingresado. Pintó un autorretrato con la oreja vendada.
Saint Rémy de Provence. Por los conflictos con los vecinos tuvo que ser internado en un Centro de Salud Mental. Se le concede una habitación donde puede pintar y salir al exterior acompañado de un vigilante. Pinta lo que ve por la ventana y también le obsesiona la noche. Es ahora cuando pinta La noche estrellada, con el pueblo al fondo. La pincelada es nerviosa, movimiento ondulatorio, colores explosivos, pintura empastada. Emplea el color como medio de expresión. Es el sueño de José, el sol con la luna dentro, las doce estrellas blancas y amarillas, brillantes, sobre un fondo azul y los cipreses como llamas que emergen. Su enfermedad parece que le predispone a ver en algún momento como un fogonazo.
No siempre pinta cuadros perturbadores, también pinta el jardín del hospital, los campos de trigo que ve desde la ventana, jarrón de lirios, autorretratos,
La enfermedad del pintor no mejora y le avisan a Theo , quien consigue que el doctor Gachet le aloje en Auvers- sur- Oise y se ocupe de cuidarlo. A poco de conocerse los dos hombres se comprenden ya que el doctor es aficionado a la pintura y tiene amistad con algunos pintores del momento. Son de esta época El retrato del Doctor Gachet y un autorretrato. En junio de 1890, no habiendo recibido la asignación que mensualmente le enviaba Theo marcha a París pero no se atreve a pedirle dinero a su hermano. Cuando regresa a Auvers el doctor está ausente y Van Gogh, incapaz de soportar la soledad y las alucinaciones , con el pretexto de ir a cazar conejos coge un revólver y sale al campo disparándose un tiro en el corazón. No muere, de momento y puede volver a la casa donde a los dos días fallece , el 29 de julio de 1890, a la edad de 37 años.
Pocos meses después fallece repentinamente su hermano, siendo enterrados los dos en el pequeño cementerio de Auvers.
Es un pintor muy prolífico a pesar de que sólo pinta una década de su corta vida.
Al año siguiente de su muerte tuvo lugar una exposición retrospectiva de Van Gogh, que fue un éxito y su pintura empezó a cotizarse, pagando por sus cuadros cifras astronómicas.
Su pintura ha influido en los pintores posteriores: expresionistas alemanes, fauvistas y en todas las vanguardias del siglo XX.
El artista atormentado, de carácter difícil, solitario, acomplejado, inconformista con su arte.
Conocemos su vida a través de 650 cartas que escribió a Theo a lo largo de su corta existencia. En ella le daba noticias de su estado de ánimo, de su trabajo, sus relaciones, su pintura...
De pequeño estuvo en varios internados, estudiando hasta la edad de quince años. De su infancia nos dice él mismo "Mi juventud fue triste, fría y estéril"
A los diez y seis, como la familia no era adinerada tuvo que ganarse la vida y empezar a trabajar. Gracias a un tío suyo se colocó en Goupil, una galería internacional de comercio de arte, en una sucursal de La Haya. Fue trasladado a Londres, donde conoce a Úrsula, la hija de la patrona de su pensión, de quien se enamora pero fue rechazado, sufriendo la primera gran decepción de su vida.
En 1875 fue destinado a París y conoce las obras de Millet que le impresionan fuertemente y se convertirá en su admirador, haciendo diversas versiones de sus cuadros, como El sembrador.
En 1876 es despedido de la galería por el trato que da a los clientes y por querer imponerles sus gustos personales. En esta misma galería trabajaría su hermano hasta su muerte, el mismo que le animaría a pintar, aunque por más intentos que hizo no logró vender sus cuadros en vida del pintor.
En 1876 vuelve a Inglaterra. Su vocación religiosa lo lleva a ejercer como predicador metodista. En Dorchecht trabaja en una librería. Vuelve a Amsterdam para estudiar Teología pero fracasa por su desconocimiento del latín y del griego.
En 1879 es enviado como misionero a las minas de carbón de Boringe, en Bélgica. También fracasa y es enviado a Cuesmes donde está en contacto con la gente humilde: mineros, artesanos, campesinos, por los que siente una gran simpatía.Lleva una vida ascética y su salud está en peligro. Su hermano consigue apartarlo y lo estimula para que se dedique a la pintura, su vocación.
De 1800 a 1886 está en Bruselas. Se matricula en la Escuela de Bellas Artes, donde conoce a Rappard. Aquí realiza un aprendizaje del dibujo y técnicas del oficio. Sus dibujos son realistas, empleando colores oscuros, terrosos. Se inspira en Millet. Son de esta época El tejedor en el telar, El sembrador y Los comedores de patatas. Representa a las gentes más humildes de la sociedad y es un elogio al trabajo artesanal. Son obras realistas pero poco a poco va cambiando expresando los sentimientos de los personajes que son rudos, pero exalta el trabajo manual y el alimento que ellos mismos han ganado honradamente. De estos tiempos es también Cráneo fumando cigarrillos, utilizado en las campañas antitabaco.
Se enamora de Cornelia, una prima suya, pero tampoco es correspondido por lo que se unió a una prostituta embarazada. Como siempre, Theo tendrá que intervenir. En 1885 muere el padre repentinamente, ocasionando conflictos por lo que se va de casa.
París (1886- 1887). Quiere avanzar en su creación y se va a París, la ciudad de las vanguardias, donde vive su hermano Theo que es marchante y le enseña los impresionistas. Viven en Montmartre. Aprende que la realidad es el carácter del que retrata.. Pinta muchos autorretratos, ante el espejo, lo mismo que su ídolo Rembrandt, Hay más de treinta. Lo hace para conocerse mejor a sí mismo y aprender nuevas técnicas. Las botas, gastadas, de una campesina pueden significar la trayectoria vital del artista. Frecuentan el café Tamburini y la tienda del Tío Tanguy, que tiene una galería en la que exponen los artistas. Hace un retrato del dueño y se lo regala. Conoce a todos los pintores de la época: Ingres, Lautrec, Renoir, Gauguin, con el que tiene una relación tempestuosa.
Arles (1888) (Provenza).Viaja al sur de Francia en busca de la luz del Mediterráneo. Adquiere una casa y pretende crear una escuela de pintura, junto con otros pintores parisinos que esperaba se le unieran.Le sorprende la primavera y pinta la naturaleza, saca su caballete y pinta en el exterior. Su pintura evoluciona, emplea colores más vivos y pinceladas pequeñas. Es el postimpresionismo. Pinta: Melocotonero en flor, La Mousmé, El campesino, El sembrador, Desaparecen las sombras, pinceladas más largas. Es la idea que tiene de la perfección de la pintura. Pinta La casa amarilla, donde se instala; Los girasoles, del que hace hasta seis cuadros. Contraste de la perfección de las flores con el fondo y la mesa sin sombras. Viñedo rojo, efectos de la luz. La habitación de Arlés . Es una habitación austera, de forma trapezoidal, con colores de contraste. Le da mucha importancia a los colores y su simbolismo. Esos rojos y verdes tan llamativos representan las grandes pasiones del hombre, el cobalto simboliza a Dios, el azul ultramar, el infinito. Lo mismo los objetos: la lámpara es la seguridad, la estrella es la fe.
Paul Gauguin, acude a Arlés para compartir la casa pero pronto chocarán sus caracteres. En una discusión se automutiló, cortándose el lóbulo de la oreja izquierda y enviándolo como recuerdo a una prostituta.La herida se le infectó y tuvo que ser ingresado. Pintó un autorretrato con la oreja vendada.
Saint Rémy de Provence. Por los conflictos con los vecinos tuvo que ser internado en un Centro de Salud Mental. Se le concede una habitación donde puede pintar y salir al exterior acompañado de un vigilante. Pinta lo que ve por la ventana y también le obsesiona la noche. Es ahora cuando pinta La noche estrellada, con el pueblo al fondo. La pincelada es nerviosa, movimiento ondulatorio, colores explosivos, pintura empastada. Emplea el color como medio de expresión. Es el sueño de José, el sol con la luna dentro, las doce estrellas blancas y amarillas, brillantes, sobre un fondo azul y los cipreses como llamas que emergen. Su enfermedad parece que le predispone a ver en algún momento como un fogonazo.
No siempre pinta cuadros perturbadores, también pinta el jardín del hospital, los campos de trigo que ve desde la ventana, jarrón de lirios, autorretratos,
La enfermedad del pintor no mejora y le avisan a Theo , quien consigue que el doctor Gachet le aloje en Auvers- sur- Oise y se ocupe de cuidarlo. A poco de conocerse los dos hombres se comprenden ya que el doctor es aficionado a la pintura y tiene amistad con algunos pintores del momento. Son de esta época El retrato del Doctor Gachet y un autorretrato. En junio de 1890, no habiendo recibido la asignación que mensualmente le enviaba Theo marcha a París pero no se atreve a pedirle dinero a su hermano. Cuando regresa a Auvers el doctor está ausente y Van Gogh, incapaz de soportar la soledad y las alucinaciones , con el pretexto de ir a cazar conejos coge un revólver y sale al campo disparándose un tiro en el corazón. No muere, de momento y puede volver a la casa donde a los dos días fallece , el 29 de julio de 1890, a la edad de 37 años.
Pocos meses después fallece repentinamente su hermano, siendo enterrados los dos en el pequeño cementerio de Auvers.
Es un pintor muy prolífico a pesar de que sólo pinta una década de su corta vida.
Al año siguiente de su muerte tuvo lugar una exposición retrospectiva de Van Gogh, que fue un éxito y su pintura empezó a cotizarse, pagando por sus cuadros cifras astronómicas.
Su pintura ha influido en los pintores posteriores: expresionistas alemanes, fauvistas y en todas las vanguardias del siglo XX.
Suscribirse a:
Entradas (Atom)