lunes, 20 de mayo de 2019

Joyas de un Patrimonio

    Es una exposición que presenta la Diputación Provincial, en el Palacio de Sástago. Tiene por objeto hacer que se conozca la ingente obra de restauración que lleva a cabo el taller de dicha Institución, en colaboración con el INAEM y mediante subvenciones  y la ayuda del Fondo Social Europeo. Comprende las obras restauradas desde el año 2011 hasta la actualidad.

    Son muchas las joyas del patrimonio artístico que se hallan desperdigadas por iglesias y ermitas de pueblos, algunos desaparecidos y olvidados, desconociendo su valor y que, debido al tiempo y a la desidia, se han deteriorado. Por otra parte los ayuntamientos de los pueblos pequeños, con exiguos presupuestos, poco pueden hacer para remediarlo. Otro tanto le pasa a la Iglesia, es tan grande su patrimonio que es imposible atender a todas las necesidades de restauración, sin una ayuda oportuna. Esta obra de restauración la lleva a cabo, como ya hemos dicho, la Diputación.

    Esta magna exposición comprende retablos, cuadros, orfebrería, documentos y libros antiguos, escultura... Datan desde el siglo XIII al XX.
Están expuestas obras del período románico, gótico, renacimiento, barroco, etc.  De estilo románico podemos contemplar una Virgen sedente con el Niño y algunas pinturas. Abundan más del período gótico, del siglo XIV hay numerosos retablos, cuadros y esculturas y un busto de San Indalecio de Damián Forment, proveniente de Calatorao. Abundan las piezas del renacimiento y barrocas. Hay también un órgano de la Colegiata de Caspe. Hasta una momia de hombre, procedente del museo de Quinto de Ebro. Todas las obras proceden de treinta y nueve municipios distintos, del Aragón vacío. Muchas de estas obras son de la Colegiata de Borja, otras proceden del Museo Alma Máter y de otros muchos pueblos de las diócesis de Zaragoza, Tarazona y Jaca. Los retablos, escultura y pintura así como los documentos se encuentran en la planta baja  -patio y salas-. También en esta planta se encuentra, en una de las salas, la parte correspondiente a los bienes inmuebles restaurados, con fotografías de antes y después de la intervención, así como planos de la misma.. Se han restaurado palacios, casonas, murallas, monasterios, etc. Entre estas restauraciones está el Palacio del Abad, del monasterio de Veruela,hoy propiedad de la Diputación.
En la primera planta se ha instalado un audiovisual que muestra el proceso de restauración.

    Un aplauso para esta intervención de los poderes públicos en los bienes artísticos de la Comunidad. Deberían tomar nota en otras muchas comunidades donde se está dejando perder el legado de muchos siglos.

jueves, 9 de mayo de 2019

Viaje al Pirineo

    Con un tiempo primaveral y muy de mañana, para aprovechar bien el día, salimos rumbo a los valles pirenaicos de Hecho y Ansó.
    Después de una corta parada para reponer fuerzas llegamos a Hecho a eso de las diez y media. Ya nos estaba esperando la guía que nos iba a mostrar lo más interesante de esta hermosa villa oscense. Este valle está recorrido por el río Aragón Subordán y es la cuna del reino de Aragón. El paisaje es un primor, siempre verde, rodeado de montañas cubiertas de bosque y, al fondo, los picos más altos de la cordillera con nieve en las cimas que marcan la frontera con la vecina Francia.
La guía nos hizo admirar el hermoso caserío con la arquitectura tradicional: piedra al exterior y mucha madera en el interior. Los vanos, en las casas antiguas son escasos y de pequeño tamaño. Hay que tener en cuenta el clima con inviernos largos y copiosas nevadas. Hay que aislarse del frío todo lo posible. En las solanas encontramos galerías balconadas de madera para aprovechar el sol y secar el maiz y otras reservas alimentarias. Los tejados son muy inclinados para que no se amontone la nieve, pero, en su parte más baja terminan en forma de pagoda con el fin de retener una capa de nieve que actúe como aislante térmico. Las tejas son de arcilla, planas, con unos resaltes para poder imbricarlas. Pero lo que más llama la atención son las enormes chimeneas troncocónicas, con unas filas de ladrillos que sobresalen para evitar filtraciones de agua de lluvia o de la fusión de la nieve. Algunas terminan en un elemento: el espantabrujas que puede ser un pequeño monigote. Estaba muy extendida por estos valles la creencia en las brujas que salían por la noche e intentaban entrar en las casas por los lugares desprotegidos. Al llegar el día se convertían en gatos negros. Por eso intentaban proteger todos los huecos por los que pudiesen entrar. Así colocaban en las puertas ramitas de árbol o Flores de cardo mariano, con muchos pinchos para que las brujas, de naturaleza curiosas,se entretuvieran contando los pinchos y así se les pasara la noche. Otras veces hay esculpidas en la piedra pequeñas cabecitas monstruosas  que tenían el mismo cometido. Las puertas de entrada suelen ser en arco de medio punto con dovelas de piedra. Tampoco son raras las adinteladas, también en piedra. Las casa suelen ser muy grandes ya que las familias que albergaban eran muy numerosa y estaban incluidos los abuelos, tiones y tionas, además de los criados, si era una casa importante.
Visitamos, también, la Casa Mazo, convertida en Museo Etnológico. Allí pudimos ver herramientas que otrora utilizaban los labradores y pastores, así como los utensilios de cocina, alrededor del hogar, pieza principal de estas viviendas donde, acomodados en las cadieras, se contaban las novedades del día, cuentos y leyendas del pasado, para entretener las largas veladas invernales. Hasta allí no llegaban los periódicos y era el único medio de comunicación.
En este valle se habla todavía el "cheso", un dialecto de la fabla aragonesa.
    A dos kilómetros se encuentra Siresa que tuvo un monasterio en el que habitaron hasta ciento cincuenta monjes. Hoy lo único que queda es la iglesia, dedicada a San Pedro. Es de estilo románico pero, según documentación, San Eulogio de Córdoba pasó por el cenobio en el siglo IX por lo que el primitivo tuvo que ser de estilo carolingio y, quedaría destruido en alguna de las razias de Almanzor. La iglesia es de planta de cruz latina, con ábside circular. Tiene dos torres con espadaña en las fachadas y grandes contrafuertes. Las bóvedas son de medio cañón, en piedra visible, lo mismo que todas las paredes. Es muy austera pero alberga tesoros importantes como un Cristo románico con cuatro clavos que apareció al realizar unas obras. Seguramente fue escondido durante la guerra de la Independencia pues los franceses quemaron estos pueblos, como lo atestiguan algunas piedras ahumadas en las fachadas de casas. Este Cristo parece más bien que perteneció a un Descendimiento. Hay otra pequeña talla, también de madera de una Virgen sedente,románica. En los transeptos  encontramos tablas de pintura flamenca. En el altar mayor preside San Pedro, sentado en su cátedra. La entrada sur no es la original, ésta queda situada al oeste, bajo un atrio, flanqueado por dos torretas. En lo alto de la puerta hay un crismón, única decoración. En el exterior vimos en el trandepto norte una figura en piedra cuyo significado se ignora. Las torres de las campanas son posteriores.
   Pasamos por la casa en la que según nos informaron nació Juan de Regla que fue confesor de Carlos V y de Felipe II.
    Seguidamente visitamos el horno comunal que, aunque sin uso práctico, aún se mantiene en pie. En otros tiempos, aquí era donde las mujeres del pueblo, muy temprano, venían a cocer su pan, unas tortas que pesaban cuatro ó cinco kilos que trían ya preparadas de sus casas. Encargada del horno solía estar una mujer que lo calentaba y cocía el pan a cambio de una remuneración en especie. Cada una ponía su marca a los panes para que no se confundieran con los de la vecina.
    A las dos nos llegamos al restaurante acordado para descansar y renovar las fuerzas para la visita de la tarde: Ansó.
    Ansó es otra hermosa villa situada en el valle del río Veral. En el siglo XIII, Jaime I le concedió privilegios. Aún perdura el Tributo de las tres vacas que tienen que pagar anualmente sus vecinos franceses del Bearn.
La lengua que hablan es el ansotano, otro dialecto de la fabla aragonesa.
Al no ser época turística encontramos cerrados los museos y casi todos los establecimientos públicos por lo que sólo pudimos ver lo que estaba a nuestro alcance: hermosas casas de piedra con la arquitectura típica del Pirineo pero con una curiosa característica: las "arteas", unas separaciones entre las casas de unos cincuenta centímetros, que no son transitables, sólo puede circular por ellas el agua de los canalones que vierten allí.
Sí pudimos visitar la iglesia parroquial de San Pedro, de estilo gótico del siglo XVI, de cruz latina, con una nave y bóvedas estrelladas. Tiene una portada monumental plateresca,bajo un atrio. En el interior, el retablo del altar mayor es barroco. Tiene varios retablos de diferentes estilos. Hay un valioso órgano francés del siglo XVIII.
    Estos valles fronterizos y de difícil acceso han servido desde antiguo para el contrabando de toda clase de mercancías. También en las guerras se han arriesgado muchas personas, burlando la vigilancia policial. Durante la II Guerra Mundial algunos pilotos americanos y belgas pudieron pasar y encontrar refugio entre los montañeses. Algunos, ya muy ancianos han vuelto para agradecer esta ayuda que en su tiempo recibieron y para que no se olviden estos hechos han dejado constancia en unas lápidas con sus nombres grabados. ¡Hermoso gesto!
    Llegó el momento de regresar y, con los ojos impregnados de la belleza de estos paisajes tenemos que decir adiós. Cansados pero satisfechos después de haber pasado un día agradable, de camaradería en contacto con la madre Naturaleza, emprendimos el regreso sin ningún incidente digno de ser reseñado. ¡Hasta la próxima excursión!

sábado, 13 de abril de 2019

Excursión a Alcañiz

    Con un sol resplandeciente, en una mañana de abril, salimos, muy temprano, rumbo a Alcañiz.
    Durante el trayecto, la guía nos fue explicando algunas particularidades de los pueblos por los que íbamos pasando. Cerca de la carretera queda el cabezo de Azaila, lugar en el que se encuentra un yacimiento arqueológico correspondiente al pueblo íbero. También conocimos de dónde proviene la palabra Alcañiz; según parece proviene de una palabra árabe que significa lugar donde hay cañas,por su abundancia en la Edad Media. Supimos que fue reconquistada a los árabes por Ramón Berenguer IV que, para repoblarla y como defensa hizo que se instalaran allí los Caballeros de la Orden de Calatrava. Después, su hijo Alfonso II hace que se construya el castillo en lo alto de una colina desde donde se divisan muchas leguas en derredor. Constituía una magnífica defensa para toda la zona. Durante la guerra de la Independencia, la ciudad sufrió un fuerte asedio quedando destruido un tercio de la población. En las guerras carlistas, también le tocó su parte por estar cerca del Maestrazgo donde el general Cabrera tenía su Cuartel General. En la Guerra Civil tuvo que soportar bombardeos del bando nacional porque el Bajo Aragón, de tendencias izquierdistas, se había constituido en una cierta autonomía , gestionando sus propios intereses colectivos, debido a que varios profesores de una Institución Libre de Enseñanza, de Barcelona, fueron confinados en Alcañiz y allí implantaron sus métodos educativos. Uno de estos profesores fue fusilado al terminar la contienda y otros represaliados y presos durante años.
    Después de una breve parada en Híjar llegamos a nuestro destino alrededor de las diez y media.
    El autocar nos dejó en la parte baja de la población y ya nos esperaba otra guía. La primera visita programada era al Palacio del Comendador, hoy Parador Turístico de la Concordia, llamado así porque, antes del Compromiso de Caspe, se reunieron aquí los compromisarios que después elegirían como rey de Aragón al infante castellano Don Fernando de Antequera.
    El castillo está rodeado de una zona amurallada, con almenas y aspilleras. Se accede al interior por una puerta con arco de medio punto. Por un portón entramos al edificio, a un patio-jardín, antiguo patio de armas. Por allí pasamos a la iglesia románica. Hoy se utiliza como sala de conferencias u otros usos culturales. Tiene una sola nave cubierta con bóveda de cañón, ya un poco apuntado. Es toda ella de piedra, construida a finales del siglo XII. La puerta es románica con el ajedrezado jacetano y otras decoraciones vegetales en las arquivoltas. Los ventanales se abren en el muro sur, con arcos de medio punto sostenidos por pares de columnas, cuyos capiteles son lisos y en algunas aparecen unas caras humanas, toscamente trabajadas. En la cornisa del muro norte aparece, de trecho en trecho, la cruz de los calatravos. En el muro norte, bajo un arco solio está el sepulcro de Don Juan de Lanuza, Comendador de la Orden. Es de alabastro y es obra de Damian Forment. De alabastro están también cubiertos los vanos de los ventanales. Es un material abundante en la zona, fácil de trabajar.
    La torre del Homenaje consta de una parte románica:el atrio. Después continúa gótica.
el atrio de la iglesia presenta unas pinturas románicas. En un principio estaban todas las paredes y la bóveda pintadas. hoy sólo se conservan algunas muy deterioradas. Hay que tener en cuenta que los franceses utilizaron este lugar como cocina por lo que la techumbre está muy oscura. Aún se puede ver -o imaginar- en lo alto una batalla entre moros y cristianos. Más abajo podemos ver pinturas de motivos religiosos como la Santa Cena, la Anunciación, Visitación de la Virgen, Juicio Final y, a un lado, María Magdalena, a quien estaba dedicada la iglesia. En un ángulo aparece la cabeza de un moro, sacando la lengua, en dirección a las figuras religiosas. En una columna aparece la cabeza monstruosa de un demonio devorando a un hombre diminuto.
    Por una escalerita subimos a la parte superior de la torre. Es una estancia cuadrada con un ventanal gótico en el muro sur y dos arcos apuntados para sostener la bóveda. Aquí nos encontramos con pinturas murales góticas de tipo histórico.Está la línea divisoria por la cual se repartían la península los reinos de Aragón y Castilla, sin importar quién hubiera conquistado las plazas. Aparece también la conquista de Valencia por los aragoneses, con el rey  Jaime I al frente; se conoce que es él porque lleva las barras en la armadura, el escudo y en la gualdrapa del caballo. También aparecen muchos caballeros calatravos con la cruz de la Orden. Aparece también el viaje que Jaime I hizo a Burgos con ocasión del matrimonio de su nieto Fernando, hijo de Alfonso X, con Doña Blanca, hija del rey de Francia.Está representada, también, la leyenda francesa de los tres caballeros muertos. Los arcos aparecen decorados con pinturas de cortejos militares, aludiendo al Tratado de Almizra. En el entredós de uno de los arcos aparece un calendario -casi completo- con figuras que representan las faenas agrícolas y lo más representativo de los meses del año: siembra, siega trilla, vendimia, matanza, etc. Las pinturas que se conservan son de gran calidad. El artesonado primitivo prácticamente ha desaparecido.
    El claustro es rectangular, muy sobrio. de comienzos del gótico. con arcos apuntados apoyados en pilares desde el suelo. Aquí se enterraba a los comendadores. Hay algunos sepulcros, en piedra, sin adornos. Se sabe el titular por las inscripciones. Quedan algunas pinturas muy deterioradas: el arcángel San Miguel con la espada venciendo al dragón, un Calvario y la Virgen de la Leche. En los bajos del Ayuntamiento se conservan algunas pinturas como la Rueda de la Fortuna, que simboliza la vida. En el círculo central figura un rey sentado en su trono y en los bordes cuatro figuras humanas: la de la derecha, ascendiendo, la de arriba, en su cénit, la de la izquierda, cayendo y la de abajo, totalmente horizontal. Van acompañadas de las leyendas: Regnabo, Regno, Regnavit y Sum sine regno.
    Desde el castillo parte una serie de pasadizos subterráneos que van a parar a las casas importantes y al río. En caso de asedio, los caballeros podían salir a pedir socorro y abastecerse de agua del Guadalope. También servían como almacen de mercancías y para tener reserva de nieve. Ésta tenía mucha importancia como medicina y se empleaba mucho para bajar la fiebre a los enfermos, en contusiones y otros menesteres por lo que era necesario tener una buena provisión. En el invierno se almacenaba para todo el año.Se trasportaba en carros  y se echaba por unos orificios llegando hasta la nevera. Para conservarla se echaba una capa de paja, después una buena cantidad de nieve que se apisonaba con unas mazas, otra capa de paja, otra de nieve y así sucesivamente. Era tan importante que la persona encargada de la nieve tenía que vivir allí y estar disponible a cualquier hora. Existen unas pesas de piedra que se usaban para pesar este producto. Hay una red de estos pasadizos por toda la población. Nosotros entramos por la Oficina de Turismo y, acompañados por el Concejal correspondiente salimos por el Ayuntamiento. en la Plaza de España.
    En esta plaza están situadas la Casa Consistorial, la Lonja y la iglesia de Santa María la Mayor, antes Colegiata.
    El Ayuntamiento tiene una magnífica portada renacentista, en tres pisos, el segundo de los  cuales tiene frontones sobre los ventanales. La planta superior tiene arquillos y un doble alero, típico aragonés.La fachada evoca a los humanistas alcañizanos más insignes recordando que aquí estuvo una escuela de humanismo muy importante.
    La Lonja es un edificio gótico con tres arcos ojivales, dos de ellos con adornos de crestería. Cobijan una logia. Aquí no tenían lugar los mercados sino los tratos más importantes y las oficinas de la institución. El mercado, propiamente dicho, tenía lugar bajo los porches de las casas de enfrente. Encima de la arquería se ha colocado otra planta más moderna con arcos para igualar la altura del Ayuntamiento con el que forma ángulo.
    En la misma plaza de España está la iglesia de Santa María la Mayor que primitivamente fue gótica pero de este estilo sólo se conserva la torre campanario y la capilla de la Soledad que correspondería a un brazo del transepto. Hoy está remodelada. Esta capilla es de gran devoción para las gentes de Alcañiz. En el altar, bajo un baldaquino, similar al de la Virgen del Pilar, salvadas las distancias. alberga a la Dolorosa al pie de la Cruz. En los laterales. unas hornacinas contienen esculturas relativas a la Pasión y en otras partes  de los muros, altorrelieves con escenas de la Semana Santa, tan famosa en el Bajo Aragón. En Alcañiz la Semana Santa tiene sus características que varían de otras de la zona, por ejemplo no se utiliza el bombo ni hay "rompida de la hora" pero sus procesiones gozan de gran prestigio. Lo más monumental de esta iglesia es su portada barroca con grandes columnas dentro de un monumental arco que alberga esculturas importantes como la de San Vicente Ferrer, uno de los compromisarios.
    Después de la visita nos invitaron a degustar los productos típicos de la zona y seguidamente pasamos a comer al restaurante  acordado. Una comida de convivencia con todos los excursionistas y seguido, tiempo libre que aprovechamos para visitar un parque próximo en el que se encuentra la famosa fuente de los 72 caños que, según nos enteramos después el agua tiene muchas propiedades.
hicimos un pequeño recorrido por las calles próximas y pudimos ver un edificio -en muy mal estado- y que un amable vecino nos informó que se trataba del palacio de la Inquisición. Callejeamos por el dédalo de callizos estrechos y empinados que constituyen el casco antiguo de la ciudad. Al lado del puente sobre el Guadalope está el moderno edificio de las Denominaciones de Origen.
    El tiempo cambió amenazando lluvia por lo que emprendimos el regreso, haciendo un alto en La Estanca. Dejamos el autobús y dando un paseo nos dirigimos por la orilla hasta el Monumento al Tambor. Pero al llegar empezó a llover por lo que tuvimos que sacar los paraguas y, a toda prisa, volver al autobús. Ya no hubo más novedades. Cansados pero satisfechos de haber pasado un día agradable regresamos a nuestro destino en el tiempo programado.

sábado, 16 de marzo de 2019

"In memoriam"

    Le faltaban dos meses para cumplir ciento tres años cuando se fue. Una vida larga y plena.

    Había nacido en un pueblecito de Teruel y nunca fue a la escuela porque entonces las niñas debían aprender las cosas de la casa y ayudar a las madres en las tareas del hogar, cuidado de los animales domésticos y el huerto, si había. ¡Ya le hubiera gustado asistir a la escuela !
    Su hermano, que si pudo escolarizarse, se encargó de enseñar a sus hermanas lo más elemental: leer, escribir y un poco de cuentas. Él ya tenía otras miras distintas de las de los mayores y en cuanto tuvo edad salió del pueblo en busca de mejor vida. Después le siguieron las hermanas que se vinieron a Zaragoza y aquí encontraron novio y se casaron.

    Le tocó pasar por distintas épocas: República, Guerra Civil y Posguerra. De todas salió airosa, gracias al esfuerzo y al ingenio. El marido, muy trabajador e instruido -había pasado su infancia y adolescencia en Argentina- montó su negocio: un taller de cerrajería. Para ello compraron una parcela en un barrio de la ciudad. En la planta baja colocaron el taller y encima construyeron la vivienda familiar. Como disponían de mucho terreno criaron gallinas, conejos, patos...con lo cual, en los malos tiempos, tenían la despensa bien abastecida e incluso podían vender a los puestos de los mercados cercanos. También quedaba espacio para un pequeño huerto donde sembrar hortalizas para el consumo familiar. En fin, con unas cosas y otras pudieron capear los malos tiempos de la escasez y el hambre.
    La familia fue progresando y pudieron dar estudios a los dos hijos del matrimonio.
 
    Ya de mayores, al marido le empezó a fallar la cabeza, gran preocupación para la esposa por lo que decidió que los dos ingresaran en una Residencia de Mayores. No era del agrado del marido quien, en cuanto podía, se largaba y se iba a su casa, teniendo que ir a buscarlo con la Policía, pues no sabían cómo los recibiría.  Al fin murió el marido y Benita quedó sola en la Residencia,  -su casa-, como ella la llamaba.

    Era la más veterana y se ganó el cariño de los trabajadores y de los residentes. De carácter abierto. hablaba con todos y, sobre todo, mostraba gran reconocimiento por todos los servicios que le prestaban.

    Amante de la poesía -tenía una gran facilidad para versificar- mostraba su agradecimiento a las Auxiliares recitándoles poemas que ella componía. El personal del comedor sentía cierta envidia porque no les mostraba su especial reconocimiento pero ella saltaba con enfado:"Como queréis compararos con las Auxiliares que nos limpian el culo si vosotras sólo nos ponéis la comida en la mesa". Así era  Benita que no le daba apuro escribir a la Presidenta de las Cortes de Aragón invitándola a visitar "su casa". La Presidenta accedió a su petición , la hizo una visita llevando un regalo y fotografiándose con ella.

    Hay que señalar que no necesitaba gafas para leer o coser. Ella se arreglaba sus prendas cuando se le quedaban estrechas, con esfuerzo e ingenio. Le gustaba mucho leer libros y, sobre todo, el periódico por lo que estaba siempre informada. En la tele veía los programas de debate, sobre todo, durante las Campañas electorales. No se quedaba nunca sin votar porque el acercarse a las urnas lo consideraba un derecho y un deber de ciudadanía.

    Era entrevistada por los periódicos locales y luego se enfadaba cuando malinterpretaban sus palabras o las sacaban del contexto. Alguna vez se acercaron hasta ella alumnos universitarios que debían hacer algún trabajo sobre la Guerra Civil y buscaban personas ancianas que hubieran vivido en esa época para facilitarles información de primera mano. Cuando después  iban a darle las gracias y le contaban que su trabajo había merecido un Sobresaliente lo celebraba como un triunfo propio.

    Hacía tiempo que empezó a escribir sus memorias en el ordenador, desde la época de sus abuelos, allí en el pueblo. Todo para que sus nietos que viven en Chile supieran cuales eran eran sus raíces españolas.

    Disfrutaba mucho en todas las celebraciones de sus cumpleaños, sobre todo su Centenario. Invitaba a familiares, amigos y algunos residentes a una comida preparada en la cafetería del Centro. Nunca se le olvidaba reservar una buena porción de tarta para el personal. Le gustaba participar en todo: concursos de escritura, disfraces de Carnaval, Fin de Año, etc. Y la ilusión que le producía la Lotería de Navidad, siempre comprada con la esperanza de coger el premio Gordo. Lo primero que pensaba era en hacer una fiesta por todo lo alto y después lo demás.Este año pensaba ceder el premio a la Residencia para ampliarla y poner más personal. Convenció a muchas personas para que apoyaran esta decisión.

    Así pasó muchos años de su vida hasta que, poco después de Navidad, sufrió un arrechucho, tuvo que ser ingresada unos días en un Hospital y ya cuando volvió no fue la misma. Aunque físicamente parece que se había recuperado, su mente no era la misma. Nunca la había oído hablar de la muerte y ahora continuamente repetía que para qué estaba ella en este mundo. La deseaba. Ha estado esperando que viniese su hijo desde Chile, con el segundo nieto, para poderse despedir debidamente y con paz entregar su alma.

    Murió como había vivido, calladamente. Su despedida también fue sencilla, sin alharacas. A la ceremonia acudieron unos cuantos familiares, amigos, vecinos y unas trabajadoras de la Residencia. No pudieron asistir más por el trabajo ineludible.

    Adiós a Benita. Deja un grato recuerdo en todas las personas que la conocimos. ¡Descanse en paz!
 

martes, 29 de enero de 2019

Panteones Reales de la Corona de Aragón

    En el Centro Pignatelli, actualmente sede del Gobierno de Aragón, se ha instalado la exposición Panteones Reales de la Corona de Aragón. La Universidad de la Experiencia realizó una visita, gracias a la amabilidad de una profesora que nos sirvió de guía y nos fue explicando todos los pormenores de la misma.
    El Centro Pignatelli fue en otros tiempos un lugar de acogida para los niños huérfanos, abandonados o aquellos, que por diversas circunstancias, sus padres no estaban en condiciones de atender sus necesidades. Allí recibían las atenciones necesarias y una formación que en el futuro les asegurase un medio de vida y ser útiles a la sociedad. Hoy está ocupado por oficinas de la Comunidad Autónoma de Aragón. La iglesia, desacralizada, alberga la Exposición.
    En los primeros tiempos del reino, los monarcas establecieron sus lugares para el descanso eterno en el norte pirenaico: San Juan de la Peña, Santa Cruz de la Serós y San Victorián. Más tarde, al ser conquistadas las tierras bajas, pasan a ser sedes de sus tumbas Montearagón, San Pedro el Viejo y el monasterio de Sijena. Tras las conquistas por el Mediterráneo eligen otros lugares más próximos al mar: Poblet y Santes Creus, Nápoles y Granada.
    Recorrimos las distintas secciones empezando por San Juan de la Peña  donde, al abrigo de la roca,están enterrados los primeros reyes de Aragón: Ramiro I, Sancho Ramírez y Pedro I. Además de hermosas fotografías del lugar, con las arcadas románicas del monasterio, hay una arqueta en plata repujada, cuadros y otras piezas antiguas de relicarios.
    A continuación hay un espacio dedicado a Santa Cruz de la Serós, que fue importante monasterio románico del siglo XI muy relacinado con la monarquía ya que fueron abadesas del mismo, miembros de la estirpe de Aragón. Hoy sólo se conserva la iglesia románica que nos da idea de la importancia del cenobio en la Edad Media.
    El monasterio de San Victorián, el más antiguo de la península ibérica, data del siglo VI, alberga los restos de los condes de Sobrarbe. Está rodeado de leyendas como la de Íñigo Arista. El último conde fue Don Gonzalo, hijo del rey pamplonés Sancho III y que, al morir en 1045, pasa el condado a manos de su hermano Ramiro I, perteneciendo a la Corona de Aragón desde entonces.
    Al avanzar hacia el sur la reconquista de las tierras más bajas, Alfonso I, el Batallador, al morir es enterrado en Montearagón, castillo-abadía fundado por su padre Sancho Ramírez a las afueras de Osca, con vistas a la posterior conquista de esta ciudad. Aquí podemos contemplar un cuadro de gran tamaño con el Batallador y sus huestes en combate y otros de menor formato pero más antiguos.
    San Pedro el Viejo de Huesca fue elegido por Ramiro II, el Monje para su retiro cuando traspasó las funciones de gobierno al que después sería su yerno, Ramón Berenguer IV, conde de Barcelona.
Ramiro II reposa también en este monasterio en un sarcófago romano del que hay en la Exposición una reproducción muy lograda, tanto que si no hubiésemos sido advertidos pensaríamos que era auténtico de mármol. Está también el grandioso cuadro de la Campana de Huesca. ¿Historia o leyenda?. Algo real debió de haber que dio origen a la leyenda.
    Otra sección  lleva el título "El rey ha muerto". Nos muestra todo el ceremonial que tenía lugar cuando un rey moría: muestras de duelo en todo el territorio, desfiles de los caballeros de luto, con los escudos hacia abajo y las banderas arrastradas por el suelo. A veces eran momentos de gran conmoción social por la sucesión al trono. Hay recreaciones y cuadros que muestran el suceso luctuoso.
    Doña Petronila, hija de Ramiro II, reina de Aragón y Condesa de Barcelona, pasó la mayor parte de su vida en esta ciudad y allí quiso ser enterrada, en la catedral. En un principio estuvo en el pórtico en un sepulcro romano de mármol. En el siglo XV se trasladó al interior del claustro, donde sigue, aunque su tumba se atribuya a otra condesa.
    El monasterio de Sijena fue fundado en 1188 por Doña Sancha, esposa de Alfonso II. Esta reina lo eligió como panteón para ella y su hijo Pedro II, así como también para sus hijas Doña Dulce y Doña Leonor. Sus cuerpos reposan en sendos sepulcros de madera policromada, estando su custodia, durante siglos, a cargo de las monjas.
    Otros reyes eligieron como lugar para sus tumbas los monasterios de Poblet y Santas Creus. En Poblet están Alfonso II y Jaime I. Pedro IV, el Ceremonioso lo convierte en panteón de la Corona de Aragón.
    En Santas Creus reposan Pedro III y Jaime II, en magníficos sepulcros góticos.
    Fernando II quiso descansar en la catedral de Granada, junto a su primera esposa Isabel, lugar emblemático por haber sido el último bastión de la península,conquistado a los musulmanes por los Reyes Católicos.
    Catalina, hija de Fernando y de Isabel. casada con el príncipe Arturo, heredero de la corona de Inglaterra y después, al morir éste, con su hermano Enrique VIII. El divorcio del rey dio origen a la separación de Inglaterra de la obediencia a Roma y la fundación de la iglesia anglicana. Catalina continuó allí siendo muy querida por sus súbditos que veían en ella a la legítima reina. Al morir fue enterrada en la catedral de Peterborough, donde todos los años en el 7 de enero, aniversario de su muerte, tiene lugar una ceremonia.
    En el monasterio de las Clarisas, en Coimbra , reposa Santa Isabel, reina de Portugal, hija de la dinastía de Aragón y nacida en el palacio de la Aljafería. En las proximidades de la ciudad, en una ladera está situado el convento y allí es venerada esta reina.
    En la Exposición se pueden ver fotografías, piezas antiguas como bustos-relicarios, joyas, como collares con piedras preciosas engastadas, capiteles románicos, pinturas, etc. Algunas piezas son reproducciones pues, por distintas razones, ha sido imposible trasladar los originales.



jueves, 21 de junio de 2018

Primeros recuerdos

    Es muy difícil saber cuáles fueron nuestros primeros recuerdos ya que esas imágenes que tenemos en el cerebro y que nos parecen tan nítidas es muy probable que sean recuerdos ajenos y que, al haber oído tantas veces los relatos que de ellos nos han hecho personas cercanas, han ido formando dentro de nosotros unas imágenes que nos parecen reales y que, tal vez, no lo sean.
    Hecha esta salvedad, lo primero que creo recordar de mi infancia es una mudanza y una niña subiendo una cuestecita con un gatito en brazos. Nací en casa de unos tíos con los que se había criado mi padre, huérfano desde niño. Como no tenían hijos y la tía se encontraba enferma, cuando se casó se quedaron a vivir con ellos y allí vinimos al mundo los tres hijos mayores. Cuando murió la tía, el matrimonio quiso independizarse comprando una casita en el pueblo. Esta mudanza es mi primer recuerdo o lo que a mí me parece que fue, ya que tendría poco más de tres años, una edad harto temprana para que pueda recordar nada con fidelidad.
    Más adelante, eso ya no es ficticio, me ha quedado en la memoria cuando la luz eléctrica llegó al pueblo. Veo a los operarios subidos en grandes escaleras tendiendo los cables por las calles y colocando en las esquinas las palomillas para el alumbrado público. Tendría cinco años cuando sucedió y constituyó una fiesta para todos. En procesión, todo el pueblo se llegó hasta el transformador, situado a la entrada de la población, para bendecirlo. Después, en la iglesia, el sacerdote dirigió unas palabras a los fieles dando la bienvenida al progreso. Cuando regresamos a casa todo era darle a las llaves para ver cómo funcionaba aquello tan novedoso. Las bombillas eran de 25 ó 30 watios pero nos parecía una maravilla todo. La verdad es que aquellas instalaciones eran tan precarias que, cuando soplaba el viento, los postes, de madera, se caían y mientras se arreglaba la avería se pasaba una semana sin luz eléctrica. En mucho tiempo no se pudieron arrinconar los candiles, quinqués y petroleros que tantos denuestos habían recibido el día de la inauguración. Los primeros aparatos eléctricos que hubo en casa fueron un cazo para calentar agua y la plancha, desterrándose aquella de brasas que pasó a ser objeto decorativo. Poco después de semejante acontecimiento nació otra hermanita. Este recuerdo es más nítido, sobre todo la tos ferina que pasó cuando aún no tenía un año. Entonces no se vacunaba a los bebés y había que sufrir todas las enfermedades que, afortunadamente, hoy, en nuestro mundo han pasado a la historia. Me refiero a la poliomielitis, sarampión, varicela...y cómo no, la tos ferina. ¡Qué poco valoramos las vacunas!. Nos han librado de tantas enfermedades... Da pena pensar que haya países en el mundo donde todavía sea como un lujo y no lleguen a la población infantil.
    Era angustioso verla toser; cada vez que tenía que tomar el alimento, se ponía amoratada hasta que lograba romper y...hasta el próximo acceso. Mi madre no sabía qué hacer, recurriendo a todos los remedios que alguna vecina con buena voluntad le recomendaba, por más estrafalarios que pareciesen. Así, alguien le dijo que la niña se curaría pasando siete veces por el puente del Duero y, sin pensarlo dos veces acudió hasta el puente más próximo y con su hija en brazos, paseándola, arriba y abajo, hasta siete veces, a lo largo del puente. Naturalmente aquello no sirvió de nada.
    Aquel año tocó el Gordo de Navidad en el pueblo. Sólo había un aparato de radio en una casa y allí se concentró una buena parte de los vecinos para escuchar la retransmisión. Cuando salió el Gordo, algunos de los presentes llevaban participaciones y el alboroto que se armó, indescriptible. Un grupo harto escandaloso corrió para dar la noticia al que había repartido la lotería que, ajeno a todo, se encontraba trabajando en su oficio de herrero. Su mujer se percató de que iban a buscarlo y lo que pensó, dado que la guerra aún estaba reciente, es que lo buscaba la Policía, por lo que asustada envió recado a su marido para que se escondiese. El décimo había sido comprado en Madrid, en la Administración de Doña Manolita y fue llevado al pueblo por un amigo del comprador que se lo enviaba a sus padres.Estaba muy repartido y sirvió para tapar muchos "agujeros".
    A mis padres también les tocó un "pellizco". La vivienda que habían comprado era vieja y necesitaba algunos arreglos pero con lo de la lotería se animaron y, en lugar de arreglos, la construyeron nueva. No fue mucho lo que les correspondió porque sólo jugaban dos pesetas pero, en aquellos tiempos, quince mil pesetas era una bonita cantidad. Mientras duraron las obras nos tuvimos que repartir para dormir. Mi hermano y yo estuvimos en casa de la abuela. En este tiempo caí enferma con fiebres tifoideas; por eso recuerdo tan bien ese periodo de mi vida. Tuve que permanecer en cama un tiempo y después la convalecencia.
    A grandes rasgos estos son los recuerdos de mi niñez  que  han dejado más huella en mi vida, no son grandes acontecimientos que  me haya tocado vivir, sólo pequeñas cosas que han ido jalonando mi existencia.

sábado, 16 de junio de 2018

Excursión a Santo Domingo de Silos y Covarrubias

    Tuvimos que madrugar pero a las siete de la mañana ya estábamos todos en el autocar, dispuestos para emprender el viaje. El itinerario resultó muy ameno pues pasamos por toda la sierra de la Demanda, cubierta de pinos y carrascas, con unos pueblos encantadores como Hontoria del Pinar, Navaleno, San Leonardo... El paisaje, bucólico, con el verdor de esta primavera tan lluviosa. Era difícil imaginar que estuviésemos en la seca Castilla.
    Llegamos al valle de Tabladillo donde se encuentra el pueblo de Santo Domingo de Silos, célebre por su abadía benedictina. Recorrimos la villa apreciando su recia muralla y el caserío, construido en piedra de sillares, sillarejo y mampostería. Muchas de las casas lucen blasones en sus fachadas lo que nos hace pensar en la importancia que tuvo en otras épocas. Actualmente es el turismo lo que le da relevancia, encontrándose numerosos hoteles y restaurantes donde el viajero puede degustar la cocina tradicional y alojarse cómodamente. Todo al abrigo del monasterio.
    Ya en la abadía visitamos el tan celebrado claustro románico con un guía que, amablemente, nos fue explicando las maravillas y ciertos detalles que, sin su ayuda, posiblemente se nos hubieran pasado por alto.
    Es de forma cuadrangular con el pozo en el centro y en uno de sus ángulos el famoso ciprés, cantado por Gerardo Diego.  El claustro es casi todo lo que queda del antiguo cenobio ya que en el siglo XIX la iglesia fue derruida para construir el edificio neoclásico actual, obra de Ventura Rodríguez. El claustro es de dos plantas, siendo la superior más moderna. Está formado por arcos de medio punto, sostenidos por dobles columnas con capiteles historiados. El claustro bajo es obra de dos talleres que se distinguen muy bien por el tipo de columnas. En la parte más antigua las columnas tienen forma de tronco de cono y, en el resto, son cilíndricas. También la talla es de mayor calidad en la obra del primer taller. Los capiteles presentan escenas de las Sagradas Escrituras, animales mitológicos y decoración vegetal. Los ábacos y los arcos también están tallados, siendo distinta la decoración de los mismos. En los ángulos hay cuatro columnas, estando los laterales bellamente esculpidos con escenas de la Pasión, Resurrección y Apariciones de Jesús. Otro ángulo está destinado a la Anunciación y Coronación de la Virgen. La talla es de medio relieve.  La Sala Capitular ha desaparecido al construir encima una capilla donde se guardan los restos del Santo. Se conserva un tímpano bellamente decorado así como una puerta que daba acceso a la iglesia desde el claustro. En un ángulo hay una talla de la Virgen, sedente, con el Niño. Es gótica, en piedra policromada, habiéndose perdido la cabeza del Niño y una mano de la Madre que han sido sustituidas de forma que se aprecie que no son originales.
    Pasamos también a la Cilla, antigua despensa y bodega del monasterio, hoy convertida en Sala de Exposiciones. Pudimos ver, con curiosidad, la Botica con sus retortas, matraces, alambiques, morteros, botes, balanzas, en fin, todos lo necesario para preparar ungüentos, pócimas...con los que curar enfermedades en tiempos pretéritos. Es de gran valor la Biblioteca pero sólo puede ser visitada y consultada por investigadores.
    La iglesia tiene planta de cruz griega, con el crucero cubierto por una cúpula sin lucernario por lo que resulta oscura y fría. Tiene tres naves y es de una gran austeridad. Es de destacar en una capilla un número importante de grilletes de esclavos rescatados por la intercesión del Santo.
    Hagamos un poco de historia. Desde tiempo de los visigodos ya había monjes establecidos en el lugar pero en una de las razias de Almanzor quedó arrasado. Fue en tiempos de Fernando I cuando Domingo, abad de San Millán de la Cogolla, que tenía problemas con el rey pamplonés Don García, fue expulsado del reino, siendo acogido en Castilla. Con la ayuda de los reyes se reconstruyó la abadía, en estilo románico y, a la muerte de Domingo cambia el nombre del titular por el de Santo Domingo de Silos con el que ha llegado hasta nuestros días. Después de la Desamortización de Mendizábal, en 1835, los monjes tienen que abandonar el monasterio, siendo nuevamente habitado en 1880 por religiosos franceses dirigidos por Solesmes.
    Después de la visita asistimos a una misa concelebrada, pudiendo disfrutar,acto seguido, escuchando el canto gregoriano de Completas por los monjes benedictinos que guardan como un tesoro en todos sus actos litúrgicos. Tienen grabados varios discos que están a la venta.
    A la hora de la comida nos dirigimos a un hotel donde nos prepararon un menú casero que fue del agrado de los comensales, disfrutando de la convivencia y la amistad de todos, salpicada de pequeñas incidencias que siempre ocurren y que ponen la pimienta en todos los actos.
    Por la tarde debíamos visitar Covarrubias, la Cuna de Castilla, como se la conoce a esta villa burgalés. Seguimos el valle del Arlanza, en cuyas márgenes está situada. Callejeando llegamos hasta las murallas y el Torreoón de Fernán González. torre defensiva de cuatro cuerpos a los que hay que subir utilizando una escalera de mano que después se retira por lo que, añadido al grueso de sus muros, en la Edad Media era una posición inexpugnable. Tiene aspilleras y matacanes. Se llama también Torre de la Emparedada porque allí tuvo el Conde recluida a su hija por mantener relaciones amorosas con un pastor.
    Vimos también la iglesia parroquial de Santo Tomás que conserva una escalera plateresca y un órgano de una sonoridad extraordinaria. Bajo sus naves tiene interesantes retablos y una pila bautismal del siglo XII.
    La Colegiata de San Cosme y San Damián, del siglo XV, posee el órgano más antiguo de Castilla. Tiene tres naves góticas. En el claustro se pueden ver sarcófagos muy interesantes que contienen los restos de  personajes ilustres castellanos.
    La puerta del Adelantamiento de Castilla se construyó por orden de Felipe II. Tiene un arco-puerta en el centro y cuatro contrafuertes en los lados más largos del edificio. En la parte superior, en el centro, está situado el escudo del rey con el collar del Toisón de Oro. Hoy es una biblioteca y el Centro de Información y Turismo.
    Paseando por sus calles admiramos su arquitectura tradicional con casas blasonadas como la que perteneció al Obispo Peña que ejerció su ministerio en tierras del Nuevo Mundo, o la de de Doña Sancha. Vimos también cruceros y el Rollo Jurisdicional, donde se ajusticiaba a los reos y que nos indica que la villa tenía potestad para ejercer la Justicia.
    El Palacio de Fernán González acoge hoy al Ayuntamiento. De su edificio antiguo sólo queda un arco románico.
    En un jardín, cerca de la Colegiata, hay una escultura en bronce de la princesa Cristina de Noruega. Esta princesa vino a Castilla para casarse con Alfonso X, el Sabio, ya casado con Doña Violante de Aragón pero, al no tener descendencia, decidió repudiarla y contraer nuevas nupcias. Pero al llegar la Princesa se encontró con que la reina estaba embarazada. Como no podían romper los tratados con el rey Haakon le dieron a elegir entre los dos infantes hermanos del rey. Eligió a Don Felipe con quien casó pero a los cuatro años murió en Sevilla, de melancolía. Fue llevada a Covarrubias reposando en un mágnifico sepulcro, en el claustro de la Colegiata.
     Covarrubias ha dado a la Historia personajes ilustres en muchos  campos del saber, delas artes, de las armas y numerosos prelados a la iglesia.
      Además de su historia, la Villa ha sabido conservar su arquitectura tradicional, su riqueza patrimonial, contándose como uno de los pueblos más bonitos de España. Su visita no decepcionará a nadie por su encanto.
     Se hizo la hora del regreso, todo toca a su fin. Por el Valle del Arlanza volvimos a Zaragoza. Aún pudimos ver las ruinas del monasterio de San Pedro de Arlanza que tanta importancia tuvo en la historia de Castilla, del que solo quedan algunos muros medio derruidos.